El truhán del barrio

Con el transcurrir del tiempo la figura ha mutado permanentemente y hemos visto cómo ha sido empleada por organizaciones políticas tanto de izquierda como de derecha, así como por delincuentes comunes y narcotraficantes, y en algunos casos incluso, con el apoyo de algunos miembros de la fuerza pública quienes se benefician operacional y económicamente del accionar ilegal de los delincuentes de marras.

Belén de Bajirá: La ignominia de una disputa territorial

Es de resaltar que, a partir del conflicto territorial mencionado, se han exacerbado, de un lado el regionalismo antioqueño y del otro, la animadversión de una parte de la población nacional hacia nosotros los denominados “paisas”, situación mucho más visible en las redes sociales, que dicho sea de paso, se han convertido en el desfogue de las peores pasiones del ser humano.

El problema ha dejado de ser las FARC

Entonces, ¿por qué pasó inadvertido todo esto? Porque hubo toda una estrategia mediática que señalaba como principal problema del país a las FARC, así nos estuviera carcomiendo la corrupción y así la falta de ética en las instituciones no fuera culpa de la guerrilla y, por el contrario, esto hubiera ayudado históricamente al recrudecimiento de la guerra y a la violación sistemática de los derechos humanos.

Impunidad directamente proporcional a corrupción

Del lado del legislativo y el ejecutivo el panorama no es menos desolador, dichas ramas del poder público se han visto inmersas en escándalos como el de la parapolítica, la financiación ilícita de campañas electorales, cuyo primer capítulo se encuentra en el proceso 8000 y hoy se ratifica con el ingreso de dineros de Odebrecht a las campañas electorales de 2010 y 2014, e igualmente con los casos de la DNE, Agro Ingreso Seguro, Reficar, Navelena…

Elecciones 2018: razón vs. fe

Sin duda, temas como el Acuerdo de Paz con las hoy desarmadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el proceso que se adelanta con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la llamada «ideología de género», los inconmensurables niveles de corrupción y la insatisfacción generalizada ante la nula garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos, entre otros, marcarán el derrotero de la agenda política del país en las próximas elecciones presidenciales.