Actividad física, deporte y recreación en Bello

Foto Análisis Urbano.

Lo que venía siendo promesa de campaña de Óscar Andrés Pérez Muñoz ahora es una realidad: Bello cuenta hoy con un complejo deportivo de alta calidad. Sin nada que envidiarle a las mejores unidades deportivas de Medellín, el renovado Inder Bello se compone de escenarios de fútbol, basquetbol, pistas de atletismo, gimnasios al aire libre, canchas sintéticas para el público, espacios para deportistas y equipos profesionales y semiprofesionales de diversas disciplinas.

Hoy, 28 de agosto, se inauguró de manera oficial Inder de Bello, aunque sus escenarios ya estaban abiertos para el público desde hace unos días. De hecho, afuera del coliseo de basquetbol, donde funcionarios de la Alcaldía de Bello presentaron los proyectos, había un número mayor de personas haciendo ejercicio que periodistas y fotógrafos adentro cubriendo el evento.

Aunque la covid-19 ha retrasado cualquier proyección de fechas para el aprovechamiento de espacios públicos, la Alcaldía de Bello ya anunció que están preparados para hacer una apertura total de los escenarios desde las primeras semanas de septiembre.

No solo entonces podrá ir cualquier ciudadano al complejo deportivo, sino que los equipos y los deportistas que van a entrenar para alguna competencia lo podrán hacer allí con infraestructura de alta calidad.

En el complejo hay también escenarios cerrados como salas de pesas y gimnasios para trabajos específicos. Estos lugares también estarán habilitados para cada especialidad. «Venimos adelantando todo para tener listos los protocolos de bioseguridad», dijo el alcalde Óscar Andrés Pérez.

La unidad deportiva también se planea ampliar con un parque acuático con piscina olímpica y de clavados, y una pista de patinaje.

El último evento deportivo que auspició Bello fueron los Juegos Suramericanos de 2010. Ahora, con la infraestructura que se acaba de inaugurar, el municipio podrá volver a alojar eventos y competencias deportivas de talla internacional.

La apertura total de los escenarios, desde septiembre, se realizará de manera gradual entre los deportistas de disciplinas individuales y luego los de las grupales. Se harán esfuerzos desde todos los trabajadores del Instituto para que ningún espacio, sobre todo los cerrados, supere treinta por ciento de aforo mientras la pandemia esté vigente.

Foto Análisis Urbano.

¿Será que los escenarios deportivos mejorarán la seguridad en Bello?

Como lo hemos advertido en los últimos años en Análisis Urbano, el municipio de Bello ha sufrido una confrontación armada a gran escala que no solo se ha llevado la vida de centenares de miembros de bandas en enfrentamientos a bala, sino que también ha hecho víctimas a miles de familias bellanitas que han sufrido desplazamientos forzados, extorsiones, desapariciones y, por supuesto, homicidios.

El conflicto de Bello tiene una dinámica diferente a la del resto del Valle de Aburrá: las bandas Pachelly y Niquía Camacol, principales facciones en la competencia por los espacios urbanos de narcotráfico, se disputan cuadra a cuadra los barrios del municipio, que no solo rodean las estaciones de Niquía y Bello del metro, sino que se extienden por laderas y montañas hacia el nororiente.

En toda la configuración entre la legalidad e ilegalidad en el Valle de Aburrá, dos grandes actores que tienen mucha influencia en el devenir del conflicto son la Oficina de Envigado —poder mayoritario en la ilegalidad— y la Alcaldía de Medellín —en conjunto con la Fuerza Pública, la Fiscalía, los organismos de seguridad gubernamentales y las secretarías de Seguridad—, que representa el sector de la legalidad.

Bello, al ser un municipio aparte de Medellín, a pesar de ser su vecino, no cuenta con la tutela de la Alcaldía de Medellín, sino que tiene que manejar sus propios recursos para combatir el crimen y proteger los derechos humanos de la ciudadanía.

De la misma manera, y en el otro lado de la contienda, las bandas que mencionamos arriba tienen cierta «vía libre» para disputarse Bello sin la influencia de la Oficina.

Es decir, ni la Alcaldía de Medellín ni la Oficina de Envigado intervienen suficientemente en el conflicto de Bello.

Las que sí son protagonistas son las bandas criminales en el territorio bellanita y las autoridades civiles. Tengamos en cuenta que Bello tiene 82 barrios, por lo que no se puede considerar que sea un municipio «pequeño», y sus rutas hacia el norte de Antioquia lo hacen valioso para las bandas criminales.

«Bello es una ciudad que tiene que levantarse del fango […] Bello es una ciudad que tiene que levantarse de las malas noticias» dice el alcalde. En esa medida, la apertura de escenarios deportivos, la habilitación de infraestructura para que la ciudadanía encuentre otras alternativas de convivencia, puede ser un paso gigantesco en la recuperación de la seguridad, la fraternidad y la convicción de una apuesta por un territorio pacífico.

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