Túnez, 17 de diciembre de 2021.- Varios centenares de simpatizantes y opositores del mandatario tunecino, Kais Said, salieron este viernes a las calles de la capital con motivo de la nueva fecha del aniversario de la revolución que, por primera vez en once años, se celebra el 17 de diciembre por decreto presidencial.

A la llamada de «Ciudadanos contra el Golpe», un colectivo que incluye personalidades de diferentes tendencias políticas, medio millar de personas se agolparon en la céntrica avenida de Habib Bourguiba bajo un despliegue policial sin precedentes al tradicional grito de «lárgate Said».

EFE/EPA/MOHAMED MESSARA

Entre los presentes se encontraba Jaouhar Ben Mbarek, una de las caras más conocidas de la oposición, que anunció ante la multitud a través del megáfono el inicio de una sentada en la vía pública «hasta terminar con el golpe de Estado y enjuiciar al golpista».

Uno de los participantes, Mounir Makhlouf, declaró que no sólo votó por Said sino que colaboró con su campaña electoral durante las elecciones presidenciales de octubre de 2019 que le dieron como vencedor con cerca del 73% de los votos aunque la mitad de su mandato ha sido una «decepción».

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«¿Dónde están los corruptos que robaron el dinero del pueblo y que iban a ser juzgados sin importar su estatus, su orientación política y su ideología? No hemos visto una guerra contra la corrupción sino contra personas que han publicado en las redes sociales, contra la libertad de expresión», criticó este responsable de personal en una residencia universitaria de la ciudad.

A apenas 800 metros de distancia, separados por un vasto cordón policial y puestos de control en cada uno de los accesos al bulevar, cerca de 200 partidarios del dirigente se reunieron en un ambiente festivo frente al teatro municipal con una pancarta acompañada del eslogan «Todos somos Kais Said».

«Tengo la esperanza de que sus decisiones serán las correctas. Él es un hombre de Derecho y quiere mejorar su país, no lo hace para acaparar el poder. Nos sentíamos ahogados y ahora podemos respirar», se felicitó Basma, llegada desde Grombelia- a 40 kilómetros de la ciudad- para celebrar la «verdadera» revolución con un retrato del político en la mano y una bandera tunecina en la otra.

La pasada semana, el dignatario modificó a través de un decreto presidencial el aniversario de la llamada «Revolución de los Jazmines» para pasar del 14 de enero al 17 de diciembre, fecha en la que el joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi se quemó a lo bonzo en la ciudad de Sidi Bouzid (centro) para denunciar la injusticia social, lo que desató protestas populares en todo el terrutirui.

Desde que el pasado 25 de julio el presidente decretase el Estado de excepción, que incluyó el cese del primer Ministro y la suspensión de la Asamblea de manera indefinida, ha congelado la casi totalidad de la Constitución de 2014 y se ha hecho con plenos poderes con el fin de «recuperar la paz social».

Una decisión que la mayoría de partidos han calificado de «golpe de Estado» mientras que otros consideran que se trata de una «rectificación» del proceso revolucionario que comenzó en 2011 tras la caída del régimen de Zine El Abidine Ben Ali.

Según la hoja de ruta de Said, Túnez llevará a cabo el próximo 25 de julio un referéndum sobre las reformas constitucionales propuestas por los ciudadanos con el fin de «recuperar su soberanía» y celebrará elecciones legislativas anticipadas el 17 de diciembre de 2022.

EFE

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