El 8 de marzo, el periódico Girardota Crítica repartió más de 2000 ejemplares, de su primera puesta en escena en formato prensa, en todo el comercio local, según la orientación del director y otros colaboradores, pues el objeto principal consistía en mostrar los candidatos a la alcaldía del municipio, sus hojas de vida y algunas de sus propuestas, además de artículos de opinión e informativos.

Al terminar la distribución, a uno de los jóvenes que estaba en el proceso de entrega le pareció positivo dejar algunos ejemplares en la entrada de la alcaldía, dado el grado de circulación de ciudadanos que entran y salen de allí y también, como él expresa: «en la entrada a la alcaldía se ponen distintos periódicos e información general sin que traiga consigo ningún problema».

Para sorpresa del medio de comunicación, la directora de comunicaciones no permitió que se distribuyera ni un solo periódico, los decomisó y se los llevó de la entrada sin ninguna justificación. ¿Es política del alcalde perseguir la prensa local que promueve la cultura ciudadana y la cultura política?, ¿perseguir un medio ciudadano que se hace con escasos recursos y que solo promueve valores sociales y reflexiones?

La alcaldía vulneró varios derechos en esta acción, discriminó a Girardota Crítica al impedirle dejar sus periódicos como lo hace con otros medios de comunicación, por ejemplo, El Mundo y Girardota al Día; coartó la libertad de prensa, el derecho a la igualdad y la no discriminación; y vulneraron el derecho al debido proceso.

La ONG Corpades y la Agencia de Prensa Análisis Urbano solicita a la Personería Municipal para que investigue y exija una disculpa pública por parte de la Alcaldía y una garantía de no repetición, pues perseguir la prensa es atentar contra el Estado social de derecho.