En el 2010, en plena campaña presidencial, el entonces candidato Antanas Mockus le reveló al país que padecía del mal de Párkinson. Algunos temblores durante los debates televisados ya habían dado algunas pistas, pero fue el propio exalcalde de Bogotá quien lo confirmó.

«Los médicos confirmaron 12 años o más de vida normal gracias a la medicación. El tema, me dicen, está bajo control. Yo entiendo la preocupación ciudadana, pero espero que no me crucifiquen por tener una enfermedad de tipo físico y no mental», dijo Mockus en su momento en una entrevista radial.

Los temblores han persistido a pesar de que el hoy senador se ha mantenido bajo medicación. Sin embargo, un video conocido esta semana mostró un Mockus diferente, con nuevo corte de cabello, incluso. Sus síntomas además habían disminuido notoriamente. Todo era resultado, según trascendió, de un procedimiento quirúrgico.

El periódico El Tiempo habló con el doctor Gabriel Arango, uno de los neurólogos que hace parte del equipo que sigue a Mockus tras la cirugía que le hicieron hace poco.

Arango es neurólogo, subespecialista en movimientos anormales de la Universidad Nacional, miembro del Instituto Latinoamericano de Neurología y Sistema Nervioso (ILANS) y de la Asociación Colombiana de Neurología, así como de la International Parkinson and Movement Disorders Society.

Y en diálogo con este medio quiso aclarar los alcances de este tipo de procedimientos, más allá del caso puntual de Mockus, pues si bien pueden ofrecer beneficios, no son para todos los pacientes que padecen enfermedad de Párkinson.

¿En qué consiste este tipo de procedimientos?

El procedimiento genéricamente se denomina estimulación cerebral profunda y consiste en implantar unos electrodos en el cerebro, a través de los cuales se lanzan estímulos eléctricos para modificar y modular el funcionamiento del sistema nervioso.

Básicamente lo que se busca es sincronizar los circuitos neuronales en aras de ponerlos a funcionar de la manera más natural posible y así disminuir o eliminar los principales síntomas del Párkinson.

¿Cómo se hace?

Por lo general es una cirugía mínimamente invasiva que se hace a través de pequeñas incisiones en el cráneo y la guía de un software muy especializado.

¿Siempre funciona?

El éxito de la cirugía depende de una adecuada selección de los pacientes a intervenir. Solamente uno o dos de cada 10 personas que padecen la enfermedad son candidatos para ser intervenidos. Es muy importante tener en cuenta que no hay pacientes bien operados sino bien escogidos, en razón a que intervenir a la persona equivocada puede causar resultados desastrosos.

¿Cómo se selecciona un paciente?

Para realizar esta cirugía funcional los pacientes deben cumplir requisitos como: llevar más de cinco años con la enfermedad, fluctuaciones severas en la manifestación de los síntomas o que no sean controlados con el medicamentos, mostrar mejoría significativa con el uso de la levodopa (medicamento) así haya sido corta, no tener deterioro cognitivo, ni depresión ni alteraciones psiquiátricas, ser idealmente menores de 75 años y que se entienda las expectativas reales de una intervención de este tipo.

¿Y después qué sigue?

Los pacientes deben ser evaluados y seguidos por un equipo especializado multidisciplinario que además de neurólogos incluya neurocirujanos, psiquiatras y neuropsicólogos.

¿Todos los síntomas mejoran con el procedimiento?

No. Por ejemplo algunos problemas como el de la voz o el equilibrio no presentan buenos resultados.

¿Se deben dejar de tomar los medicamentos?

La cirugía no reemplaza los medicamentos. En algunos casos se puede reducir su consumo, pero no en todos.

¿Cuál es el pronóstico?

En los pacientes que son buenos candidatos este procedimiento estabiliza los síntomas, hace que los efectos de los medicamentos sean más estables y sus beneficios se pueden sostener hasta por 10 años, a pesar de que la enfermedad siga progresando. En general hay una mejoría significativa de la calidad de vida, pero se debe recordar siempre que se trata de un mal progresivo que con el tiempo puede generar nuevos síntomas.

¿Está cubierto por el sistema de salud?

Sí, siempre y cuando el paciente sea bien seleccionado y tenga el respaldo médico necesario. El periódico El Tiempo se abstuvo de hablar con el paciente por respeto a su historia clínica.

Tomado de El Tiempo