Análisis Urbano

Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC- son quienes controlan la totalidad del crimen en Yarumal. Sin ninguna duda. Las plazas de vicio, los homicidios, las fronteras invisibles, la extorsión, el desplazamiento forzado, el reclutamiento y el sicariato es controlado totalmente por ellos. Ahora, podríamos preguntarnos, ¿qué tan probable es que se cometan tantos delitos sin que haya intervención de las autoridades?

En un trabajo de campo realizado por investigadores de Análisis Urbano se pudo determinar quiénes son las cabezas visibles de la organización en Yarumal, cuáles son las plazas de vicio, cómo operan, quiénes cobran la extorsión, cuánto deben pagar quienes son ‘vacunados’ y cómo se ha dado el resurgimiento de la banda de los Varelas, que fue amenazada con ser exterminada.

Reducción de homicidios

Entre enero y julio de 2018 se presentaron en Yarumal un total de 28 homicidios, mientras que, en 2019, respecto al mismo periodo, se han presentado 4 homicidios, lo cual haría pensar en la acción efectiva de las autoridades, sin que se tenga en cuenta el control territorial y la pactación del crimen.

 

La impunidad en el esclarecimiento de los homicidios es una de las constantes en Yarumal, de acuerdo con las cifras publicadas por la misma Policía Nacional en sus resultados operativos. En 2017 hubo 11 capturas por requerimientos de homicidio y en 2018 un total de 10.

En 2018 se cometieron 65 homicidios y hubo 11 capturados. Dentro de esos homicidios se contabiliza la masacre del estadero Las Margaritas, vereda La Estrella, en donde fueron masacradas siete personas. En enero de 2019 fueron capturadas 8 personas señaladas de ser integrantes de las AGC y de haber cometido dicha masacre.

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Como integrantes de la subestructura Julio César Vargas de las AGC, que tiene su centro de operaciones en el corregimiento El Doce, en Tarazá, fueron capturados alias ‘El Gordito’, alias ‘Anyi’, alias ‘Soilo’, alias ‘El Flaco’, alias ‘Zarco’, alias ‘Daniela’, ‘Armero’ y alias ‘Eduardo’.

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Plazas de vicio

En diciembre de 2018 el mercado del microtráfico en Yarumal se encontraba dividido en ocho (8) plazas de vicio que abastecían la demanda de los consumidores: cinco (5) de los Varelas y tres (3) de las AGC.

Luego de la captura de más de diez (10) integrantes de la banda de los Varelas, quienes tienen su plaza central en el sector del puente de La Terminal, las plazas que se habían unificado quedaron a la deriva, con lo cual hay una mayor oferta. Muchos de los homicidios que se presentaron entre agosto y noviembre fueron producto de ajuste de cuentas con el Clan del Golfo.

La advertencia de exterminio de la banda los Varelas provino del asesinato de Juan Esteban Arroyave Cárdenas, de 21 años de edad, conocido como alias Ratica, integrante de dicha organización. Un sujeto de Yarumal, cuyo nombre se omite para no alterar la investigación, le habría encomendado la tarea a las AGC de asesinar a Juan Esteban. Él mismo dejó constancia en un audio del hecho, cuando alias Costeño, comandante de las AGC, habría llegado con otro hombre hasta su residencia para matarlo y amenazar a su madre.

El homicidio de alias Ratica habría sido cometidos por alias Nerú y alias Muelas, sicarios al servicio de las AGC, quienes habrían sido movilizados en un taxi, sin que hasta el momento haya algún avance en la investigación ni identificación de los presuntos autores intelectuales del hecho.

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Súper-plazas de las AGC

La plaza de vicio de los Varelas, ubicada en el sector del puente de La Terminal, entró en decadencia, por lo que el control del microtráfico fue asumido por hombres de las AGC en los barrios Santa Matilde y Señor Caído, así como algunas plazas ambulantes manejadas por jovenes a los que denominan los carritos que se movilizan en bicicletas y en motocicletas.

Una de las plazas más importantes en este momento se encuentra en el barrio Señor Caído, siendo conocida como la plaza de Ancízar, ubicada en la Calle 18. Desde allí habría salido la orden para asesinar al joven Alejandro López Mesa el pasado 3 de junio, quien hacía poco había abandonado un centro de rehabilitación, señalado por la organización de incumplir la orden de no consumir los alucinógenos en la misma área en donde se expenden los estupefacientes, para evitar ser detectados por las autoridades.

Desde la plaza de alias Ancízar también se hacen domicilios de microtráfico en una motocicleta que se encuentra alterada para que no sea identificada por la Policía. ¿Y tampoco por el Tránsito? Es curioso que una motocicleta con la placa alterada no sea inmovilizada por los guardas. La motocicleta de placas DJY-42 no tiene la última letra, como puede verse en la fotografía.

El pacto Varelas y AGC

El 22 de mayo en horas de la mañana, luego de haber estado prófugo y protegido por bandas del municipio de Bello, alias Genaro, jefe de la banda los Varelas, se entregó a las autoridades. Un abogado que funge como Defensor Público en Yarumal sirvió de garante y contacto con la Fiscalía Seccional de Yarumal, que atendió el sometimiento del cabecilla y lo presentó ante un juez. El resultado fue la imposición de una medida de aseguramiento domiciliaria en la misma vivienda en donde siempre ha funcionado la plaza de vicio, manejada por alias Chori.

¿Por qué alias Genaro se encuentra con medida domiciliaria en Yarumal y bajo el control de sus enemigos? La respuesta es clara, siendo reafirmada por varias fuentes: hubo un pacto entre él y alias El Iguano, el jefe de las AGC en Yarumal, para que siga manejando su plaza de La Terminal y del Estambul, dejando libre el mercado que ellos controlan en todo el municipio. A eso obedece la reducción de homicidios.

Organigrama AGC en Yarumal

Actualmente la comandancia de las AGC en Yarumal la ostenta alias El Iguano, quien opera en los barrios altos, donde tiene sus refugios y controles. Es constante ver en barrios como El Acueducto, La Cabaña, El Señor Caído y San José, hombres con el arma en la pretina que le preguntan a un extraño para dónde va, qué necesita o si tiene conocidos en el barrio para poderlo dejar seguir su camino. Sus dos escoltas de confianza serían alias Nerú y alias Muelas, mientras que alias Burbuja sería un placero que obedece órdenes de alias El Gordito o El Señor de los Cielos, capturado en enero, y quien se encuentra recluido en la cárcel de Pedregal.

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Alias Cejas, quien entre 2010 hizo parte de Los Paisas, y luego mutó a los entonces Urabeños, luego de haber purgado varios años de cárcel, hay rumores que continúa en el negocio, acompañado de varios de sus alfiles, entre ellos alias El Gafas o Mono, su escolta personal, quien está en libertad condicional, además de alias Sombra y alias Willy. Ellos trabajan como grupo independiente, cobran vacuna y extorsionan, recibiendo órdenes y cumpliéndole a las AGC con sede en el corregimiento de El Doce, Tarazá.

Desplazamiento forzado

Yarumal, por ser el centro de una subregión y municipio intermedio entre la subregión del Bajo Cauca y Medellín, es un receptor de personas víctimas de desplazamiento forzado, son pocas las denuncias por desplazamiento, siendo Yarumal el municipio expulsor. En muchos casos las víctimas no denuncias por miedo o porque se refugian donde un familiar mientras pasa la amenaza.

Análisis Urbano conoció varios casos de desplazamiento forzado por amenazas de muerte. Dos jóvenes, sobrinos de un concejal, debieron abandonar el municipio en medio del mayor sigilo, luego de haber sido amenazados por hombres de las AGC que los reclutaron para que fueran parte de la organización. Ante la negativa fueron amenazas y debieron abandonar el municipio.

Una familia integrada por cuatro personas, siendo una de ellas propietaria de un establecimiento comercial, debieron abandonar el municipio por unos meses antes la amenaza de las AGC por haber denunciado a dos personas que laboran en el establecimiento y estaba relacionadas con el delito de extorsión. No hubo denuncia ante las autoridades por temor a represalias.

Extorsión y vacunas

Muy pocos lo confirman, pero nadie lo niega. El comercio de Yarumal se encuentra vacunado por el crimen. Una tienda de barrio, que puede tener ventas diarias de $200 mil pesos, debe pagar mensualmente $300 mil pesos de vacuna a las AGC. Nadie se salva. En el 2017 hubo una captura por extorsión y en el 2018 un total de 2, lo cual evidencia la falta de confianza de las víctimas para denunciar.

De acuerdo con algunas fuentes, que hablaron en reserva con Análisis Urbano, alias Cejas estaría trabajando en la extorsión, apadrinado por las AGC.

Una cafetería alrededor del parque estaría pagando $500 mil pesos mensuales, los cuales son pagados con puntualidad para evitar represalias. Los criminales se pasean con tranquilidad porque saben que no serán denunciados ante la intimidación a la que someten a las víctimas.

Las autoridades celebran la reducción de homicidios, pero no explican que se debe a la pactación del crimen. No hay otra razón que explique la detención domiciliaria de alias Genaro en Yarumal, en el mismo sitio en donde funciona la plaza de expendio, luego de una confrontación armada urbana que dejó un saldo de 65 homicidios. La extorsión, las vacunas, las multas por riñas, el desplazamiento forzado y las plazas de vicio siguen siendo parte del accionar de las AGC. La plaza de Ancízar es conocida por las autoridades -Alcalde y Secretario de Gobierno- y la misma Policía, sin que hasta el momento -de acuerdo con algunas fuentes- se ha intervenido. Mientras el crimen engrosa sus finanzas la población civil seguirá viviendo atemorizada si no hay intervención del Estado.