El pasado 26 de septiembre, en horas de la tarde, se conoció el homicidio de Marlon Ferney Pacho, un líder indígena nasa quien actuaba como secretario del resguardo de Talaga, en el oriente del departamento del Cauca.

De acuerdo con la versión de testigos del hecho, cuatro desconocidos que se encontraban llenos de armas llegaron hasta la casa de Marlon Ferney en el municipio de Páez del Cauca y sin mediar palabra le dispararon en varias oportunidades. El líder indígena, de 24 años, ni siquiera alcanzó a ser trasladado a un centro asistencial.

Tal como lo manifestó la guardia indígena, este asesinato se pudo haber producido cómo represalia a la captura de un integrante de las disidencias de las Farc en la zona.

Este es uno de los casos recientes de una serie de asesinatos y atentados en contra de líderes indígenas y sociales que se han presentado este año en el departamento del Cauca. En los últimos días y meses está zona ha sido de gran riesgo para aquellos que ostentan cargos de liderazgo, pues los grupos armados no van con lo que estás personas realizan en sus comunidades.

Sobre la muerte de Marlon Ferney, el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) manifestó un “llamado de atención para el gobierno y la institucionalidad local, regional y nacional que no procede a más protocolos y que actúe de manera inmediato para defender la vida de nuestros habitantes”.

Este es el clamor que los pueblos indígenas han venido expresando sobre la muerte de sus miembros y la poca respuesta del gobierno para protegerlos. Ni siquiera instituciones como la Unidad Nacional de Protección (UNP), que se dedica a proteger ciudadanos en riesgo, ha respondido a las amenazas y a los riesgos.

Pero desafortunadamente el homicidio de Marlon Ferney no fue el único para lamentar en el Cauca en los últimos días. Un día antes también asesinaron a Wilfredo Chocué Ramos, otro indígena nasa, en su propia casa. Este homicidio se produjo al frente de su familia.

«De manera urgente instamos a las altas cortes internacionales a pronunciarse y hacer el seguimiento a las diferentes instancias de control, frente a la gravísima situación de violencia en contra de nuestros pueblos indígenas”, manifestó el Consejo de Comunicaciones del pueblo nasa.

Tan solo unos días antes, otro indígena fue asesinado en Páez. Se trata de Alberto Achicué, de 26 años, quien era integrante de la Guardia Indígena de los resguardos de Lame-norte y Avirama del Cauca.

Tal es la situación y la preocupación, que en los últimos días se habla incluso de que puede llegar a ocurrir una manifestación nacional de pueblos indígenas del Cauca por la violencia que arremete contra ellos. “Si el gobierno no va al Cauca, el Cauca va al gobierno”, reza la consigna de la manifestación, que se conformaría por miles de indígenas que irían hasta Bogotá para protestar.

Un hecho que llama la atención contra la ola de violencia en el Cauca es que los asesinatos que han sucedido contra líderes indígenas y sociales presentan la modalidad de violencia selectiva. Los autores de los homicidios conocen a sus víctimas y los atacan en sus lugares de vivienda o de residencia.

Este fue, por ejemplo, el caso de Jairo Javier Ruiz Fernández, un líder campesino y de sustitución de cultivos que fue asesinado el pasado 27 de septiembre. Se supo que Jairo Javier volvía a su casa en el municipio de Balboa y fue asaltado por atacantes que le dispararon en varias oportunidades.

El líder era reconocido por su trabajo comunitario y según sus conocidos, era muy querido en su comunidad. Su asesinato, hasta ahora, continúa en la impunidad.

Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016, 102 líderes sociales y defensores de Derechos Humanos han sido asesinados en el Cauca.

Otro caso que vale la pena mencionar es el del asesinato de Henry Cucuy, integrante de las comunidades indígenas del resguardo de Vitoncó en el municipio de Páez. Según se conoció, sujetos que no han sido identificados hasta el momento lo atacaron en su lugar de residencia frente a su esposa y su hijo.

En los últimos dos meses han sido asesinados 12 integrantes de comunidades indígenas en el Cauca. Desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 han sido asesinados 158 líderes y lideresas indígenas en el país, 68 de ellos en el Cauca. También, según la ONU, 38 miembros del pueblo nasa han sido asesinados en 2019.

En los dos últimos años se han registrado 37.533 hechos de victimización a miembros de comunidades indígenas en el país, entre asesinatos, secuestros, amenazas, desplazamientos forzados y otros flagelos.

El asesinato selectivo, como se ha demostrado, es el método que usan los grupos armados para deshacerse de quienes les incomodan para sus objetivos. Se persigue de manera directa a la persona y la eliminan de una manera en la que no puede defenderse y en la que no quedan testigos casi nunca.

Estos asesinatos selectivos responden a que el departamento del Cauca es una zona caliente para actividades ilícitas como la minería ilegal y el narcotráfico. Además de las muchas plataformas ilegales de extracción de minerales que existen en esta área, en el lugar también hay una multitud de rutas escondidas para el tráfico de drogas.

También está la presencia de cultivos de coca, que en esta zona es abundante. Estos factores hacen que el departamento del Cauca sea muy apetecido por los grupos armados ilegales, que hacen presencia por todo el departamento para cuidar sus rentas.

Esto significa que hay hombres armados que no solo protegen lugares sino que ejecutan misiones que van desde el enfrentamiento con otros grupos armados y la Fuerza Pública hasta el asesinato de personas inocentes para dejar sus caminos libres para sus objetivos.

El gobierno ha reconocido está situación, incluso como una que afecta de manera directa a las comunidades indígenas del país. “El problema de los territorios donde están las comunidades indígenas es el narcotráfico y la disputa por el control territorial entre grupos armados organizados ilegales, para garantizar el dominio de los circuitos de ilegalidad”, dijo la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez.

No obstante, y aunque reconoce los problemas, la respuesta del gobierno para copar estos territorios y proteger a las comunidades ha sido, en la práctica, muy poca o nula.

Riesgo electoral

Los ánimos del país en esta época del año están caldeados. A pocos días de las elecciones regionales, tanto la ciudadanía como la clase política están en medio de confrontaciones que van desde lo electoral hasta, lamentablemente, lo violento.

En lo que va de 2019 ya han sido asesinados 7 candidatos a distintos cargos públicos, cosa que demuestra que aunque el Proceso de Paz entre el Estado colombiano y las Farc disminuyó la violencia en elecciones, está no ha desaparecido.

Algo preocupante es que dos de estos candidatos han sido asesinados en el departamento del Cauca. Según la Misión de Observación Electoral (MOE), que vigila el desarrollo de las elecciones en el país, el Cauca es el cuarto departamento con más riesgo electoral en el país.

El riesgo que según la MOE más se puede manifestar en el Cauca es el de la violencia política.

Esto quiere decir que en el departamento del Cauca la actividad política de distintos liderazgos tanto sociales como indígenas está atada a posibles actos violentos. No hay libertad para hacer actos políticos en el departamento por los riesgos que esto conlleva.

La violencia se está usando como un mecanismo de campaña, en eso estamos retrocediendo en el país”, declaró Germán Robayo, integrante de la MOE.