En la reunión que se desarrolló con instituciones públicas, líderes y lideresas comunales y presidentes de Juntas de Acción Comunal, se manifestó que “el municipio es un volcán en alerta roja y está a punto de erupción”.

Denuncian públicamente que la comunidad sufre a diario señalamientos por parte de la fuerza pública, al ser tildados de colaboradores de las insurgencias en el territorio. Resaltan la intervención del Personero Municipal y del mismo Alcalde como actores intermediarios para charlas con los altos mandos del Ejército.

Sin embargo, quieren alertar sobre nuevas capturas de líderes y lideresas sociales con algunos indicios que ya conoce la Personería Municipal.

La población civil se ha visto afectada por las permanentes confrontaciones entre las insurgencias y el Ejército Nacional. Denuncian que el 1 de mayo resultó herido un joven y que en algunos corregimientos, el Ejército Nacional ha ubicado sus campamentos dentro o muy cerca de los caseríos.

Esta situación provoca que se obstaculice el libre tránsito por el municipio, que la población civil quede en riesgo y que los más jóvenes sean la población más vulnerable. Denuncian que el 14 de mayo de este año, patrullas del Ejército retuvieron a un muchacho del sector a quien le preguntaron insistentemente por el presidente de la JAC.

Además, denuncian que los drones están todas las noches sobre la cabecera de los corregimientos y que las estrategias llegan a ser tan abusivas que “los soldados seducen a jóvenes del sector para que colaboren con el ejército ofreciéndoles mercados que vienen entregando a algunas familias”. Con estos hechos están involucrando a población civil en el conflicto armado. Denuncian que en la última reunión que se tuvo directamente con el General Garzón, él mencionó textualmente lo siguiente: «La orden es erradicar y acabar con la guerrilla como sea”.

La comunidad manifiesta que en meses anteriores tuvieron que desplazarse hacia la cabecera municipal porque el Ejército Nacional los obligó a dejar sus cultivos, sus animales y fincas. Cuando retornaron, sus animales habían desaparecido en un 50%, sus cultivos habían sido destruidos y algunas fincas y casas estaban deterioradas. En este plan retorno sólo recibieron acompañamiento por parte de la Personería y una sola ayuda humanitaria por parte de la Gobernación del departamento.

Con información de Prensa Rural