dadeibaImagen tomada de Radiomacondo.fm

Dabéiba 23 de abril de 2014.

 A LA OPINIÓN PÚBLICA

 “A esta hora exactamente,

Hay un niño en la calle…
¡Hay un niño en la calle!

Es honra de los hombres proteger lo que crece,
Cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
Evitar que naufrague su corazón de barco,
Su increíble aventura de pan y chocolate
Poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
Ensayar en la tierra la alegría y el canto,
Porque de nada vale si hay un niño en la calle.”

Armando Tejada Gómez.

Y a esta hora en que exactamente el mundo lamenta la muerte del gran escritor y humanista colombiano, a quien no es necesario nombrar, y justamente a esta hora en que además, el mundo entero llama a celebrar la vida del mismo hombre, nos preguntamos: ¿Si  aquel, hoy tuviera que escribir la trágica crónica de una muerte que llegó sin anuncio, aunque indiferentemente prevista, de un niño de trece años en un rincón olvidado de una montaña de Colombia, qué diría?

A esta hora precisamente, nos excusamos con el mundo por no poder sumarnos a la celebración de la vida de nadie, por que nos hemos tenido que detener a llorar por  otra muerte, algo más trágica y quizá menos natural y oportuna, absolutamente mucho más anónima, desapercibida.

El día de ayer, un niño de apenas trece años (en lo que sin mayor reflexión se dice), al parecer de manera “voluntaria” acabo con su vida, en una vereda del municipio de Dabéiba-Antioquia…y tal vez como a cualquiera, nos inquietó la pregunta ¿Cuál fue la razón para que el niño campesino tomara tal decisión?

Nada mas conocer la zona donde ocurrió la tragedia y mirar el entorno, las razones (que no razón), nos fueron cercando hasta el punto del estremecimiento y la preocupación. La marginalidad extrema, traducida en miseria, abandono y confinamiento de la comunidad, fueron la terrible respuesta a la cándida pregunta, allí no hay puesto de salud alguno (ni cerca ni lejos), ni medico(a)s ni medicinas, no hay acueducto ni alcantarillado, no hay dotación adecuada en el centro escolar y la lección aprendida es que no hay estomago para estudiar cuando el hambre compite con la atención, las rusticas tablas sobre las que se asientan unas latas agujereadas de zinc y el piso de tierra constituyen la estructura de la mayoría de “casas” donde se recogen los niños, los viejos, los interminables y huesudos perros y cerdos a descansar el hambre de cada noche, el monte es la letrina y el baño, no hay espacios adecuados para la recreación el esparcimiento y la cultura, no hay señal telefónica, ni internet…Así, ¿quien puede enterarse en el mundo que existe un rincón perdido en la montaña donde hay niños, otros niños, muchos niños cercados de razones… que a cada paso les acechan?, marginados por la sin razón de un Estado y una sociedad indolente incapaces de salvar lo mas urgente, a su infancia, a propósito enunciaba el ex secretario de las Naciones Unidas Boutrus Galli que “la suerte de una sociedad o el grado de sus posibilidades puede vislumbrarse en la forma como viven sus niños y niñas…al menos dos situaciones se denotan en las condiciones de la infancia: el nivel de ética alcanzado por una sociedad determinada y la suerte que le espera a la misma”[1]

En esta zona, el Estado colombiano ha violado en todo su articulado La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por el mismo a partir de la Ley 12 de 1991, y que a propósito entre otros, ha reconocido que “el niño para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, debe crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión. En estas zonas no existe la Carta de Derechos Humanos y tampoco los Protocolos de Ginebra

En esta zona, El Estado colombiano ha desconocido su propia Constitución Política, en esta zona no existe el Código de la Infancia y la adolescencia, no existe el presidente, ni los ministros, no existe el gobernador, ni el alcalde, no existe la secretaría de gobierno, ni la personería, ni la defensoría del pueblo, etc.

Aunque vale anotar que hace pocas semanas la institución hizo presencia en la zona: en la vereda vecina,entre las once de la noche del día 18 y la mañana del día 19 de marzo de 2014, el Ejército realizó operaciones militares de bombardeo y ametrallamiento. Estos bombardeos se realizaron a menos de tres cientos metros de cuatro viviendas de pobladores civiles, entre ellos se encontraban cuatro personas de avanzada edad, una mujer embarazada y tres niños.

La Comisión de Derechos Humanos de Dabéiba lamenta la muerte del menor y acompaña a su familia, vecinos y amigos en el dolor  y también en la indignación.

 COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DE DABEIBA

[1] Citado por Manuel Enrique López Betancur. “Consideraciones sobre las políticas públicas de atención a la infancia y en especial a la infancia desplazada. En Corporación Región y Federación Antioqueña de Organizaciones no Gubernamentales. “Derechos para la infancia, referentes para la atención a la niñez desplazada. Medellín. 2002. Pag. 15.