Juan David Quintana Duque fue asesinado por sicarios. Medellín lo recuerda como un defensor de Derechos Humanos en distintos escenarios de su barrio, el Doce de Octubre, y en la ciudad. Su labor, que hoy exaltamos, lo hizo ganar tanto reconocimiento público como a los enemigos que terminarían con su vida.

Estos enemigos, sin nombre ni cara, lo silenciaron a punta de bala el 27 de mayo de 2015. Hoy, cuatro años después del homicidio, recordamos a Juan David pero no conocemos a los responsables directos de su muerte.

El trabajo de Juan David
La labor comunitaria que ejercía Juan David empezaba en la Mesa de Derechos Humanos de la Comuna 6 de Medellín, barrio Doce de Octubre. Desde este espacio lideró proyectos e hizo importantes denuncias.

Juan David, además, era gestor cultural y artístico, miembro de Movilicémonos Pueblos, militante de Marcha Patriótica y trabajaba en la Red de Bibliotecas de la Alcaldía de Medellín, en la Biblioteca España.

El primer episodio de una denuncia de Juan David que terminó en amenaza en su contra fue en la Institución Educativa Santander, en el Doce de Octubre.

Juan David, quien tiene dos hijos, advirtió en octubre de 2011 que en esta institución estaba ocurriendo maltrato físico y psicológico a los alumnos, a los niños. Desde el consejo de padres de esta institución, el defensor de Derechos Humanos envió una carta al rector en la que se quejaba del maltrato.

Lo siguiente fue que llegaron a la casa de Juan David varias de las personas que “controlaban” el barrio. El objetivo de esta visita era decirle que la carta los tenía incómodos.

“Entienda el mensaje –le dijeron a Juan David- al colegio no tiene que ir a hacer nada porque ya sabe a qué se atiene. Ya está advertido”.

El defensor de Derechos Humanos y padre tuvo que huir del Doce de Octubre, y no iba a poder retornar hasta que las mismas personas que “manejaban” el barrio le dieran permiso años después, porque ya había sido “perdonado”.

Volvió y lo asesinaron
Juan David retornó eventualmente al Doce de Octubre pero no dejó de hacer denuncias. Su voz se volvió a levantar, esta vez para protestar por el tema de las vacunas y otro tipo de extorsiones que se estaban cobrando en el barrio como si esto fuera lo normal y lo legal.

También continuó con las denuncias contra el rector de la Institución Educativa Santander, quien al final renunció a su cargo.

Mientras todo esto, Juan David seguía en su trabajo como gestor cultural y de líder del barrio, e incluso abrió un espacio para que jóvenes se acercaran a iniciativas de lectura popular y música urbana.

Juan David continuó con las denuncias, y puso en la mesa los temas de la violencia constante y los crímenes que sucedían en el barrio, y la asignación de Presupuesto Participativo.

Lo que alcanzó a sacar a la luz antes de que lo asesinaran fue un supuesto plan que emprendieron líderes del Doce de Octubre para adueñarse del Presupuesto Participativo. Con esto pretendían adueñarse de recursos y favorecer intereses políticos y de las mismas estructuras criminales que “controlaban” el barrio.

Todo esto lo llevó a la Fiscalía, pero antes de que las investigaciones pudieran dar frutos Juan David ya estaba muerto.

El defensor de Derechos Humanos asistía a un curso en la Biblioteca España el 27 de mayo de 2015. Al momento de salir se encontró con hombres armados que llegaron en una moto, le dispararon y se fueron del lugar sin que nadie los reconociera. Fueron 25 los disparos.

Impunidad
La versión que se maneja es que el atentado contra Juan David –los 25 balazos- correspondió a un “mensaje” que dejaron los grupos armados contra cualquier persona que se atreviera a denunciarlos.

El lugar donde fue asesinado el Defensor de Derechos Humanos es uno frecuentado por patrullas en cuadrantes policiales, pero cuando los hechos sucedieron nadie estaba allí para evitar el atentado.

Esto abre varias interrogantes: ¿por qué no había agentes de la Policía patrullando cerca en ese momento? ¿Cómo pueden llegar sicarios, asesinar a alguien y huir sin que nadie los persiga o los reconozca? ¿Quién está de verdad a cargo del orden público de los barrios en Medellín?

Es un secreto a voces que a Juan David Quintana lo asesinaron sicarios de la Oficina de Envigado. No obstante el crimen sigue impune, pues cuatro años después no hay nadie sindicado por él y la investigación judicial no ha avanzado mucho.

Desde este espacio queremos conmemorar la vida de Juan David, y exigir a las autoridades que hallen a los responsables de su muerte y que eviten otro asesinato como este en el futuro.