Bogotá, 2 abr – La Defensoría del Pueblo urgió este jueves al Ministerio del Interior a dialogar con los indígenas que llegaron hace tres días a la Plaza de Bolívar de Bogotá para buscar una reunión con el presidente colombiano, Gustavo Petro, con el fin de pedirle soluciones a sus problemas de educación, tierras y seguridad.
El llamado de la Defensoría ocurre luego de que el ministro del Interior, Armando Benedetti, afirmara que los manifestantes -que llegaron procedentes de los departamentos sureños del Cauca, Putumayo y Nariño- son «disidencias» de las principales organizaciones indígenas de ese país.
Durante la protesta, que tuvo su día más álgido este jueves, los manifestantes pincharon las llantas de varios autobuses del sistema de transporte público Transmilenio y bloquearon algunas de las principales calles del centro de la ciudad, por lo que intervino la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (UNDMO), el escuadrón antidisturbios de la Policía.
Por esa razón, Benedetti aseguró: «Una vez agotadas las vías de diálogo, entonces puede operar la fuerza pública. Nada de eso niega que si yo estoy dialogando con alguien y alguien se monta a un bus con un arma blanca, la Policía puede actuar».

«Si el diálogo no llega a ningún punto, lo que sucede es que se autorice a la fuerza pública para que actúe», añadió.
En ese sentido, la Defensoría advirtió que «a la fecha no hay una propuesta planteada por el Ministerio del Interior sobre el plan de abordaje de las mesas de diálogo», por lo que pidió a esa cartera que «se avance más decididamente en la escucha y conversación lo antes posible».
El martes, representantes de las comunidades indígenas advirtieron que tienen problemas de educación, tierras y seguridad.
«Actualmente tenemos muchas dificultades en temas de legalidad, educación, agricultura, territorio; tenemos también situaciones de conflicto armado y de falta de inversión social», dijo el indígena Edwin Carry.
En los departamentos de Putumayo, Nariño y Cauca, de donde proceden los indígenas, hay una fuerte presencia de distintos grupos armados ilegales, entre guerrilleros y criminales, que se disputan el control de la zona para sus negocios de narcotráfico, su principal fuente de financiación.

Los indígenas comenzaron a llegar a Bogotá la noche del lunes en camiones que se estacionaron en las calles cercanas a la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo; a la Alcaldía de Bogotá y al Congreso, lo que ocasionó atascos en el centro de la ciudad.
Al respecto, el viceministro para el Diálogo Social, Igualdad y Derechos Humanos, Gabriel Rondón, dijo ese día que los indígenas llegados a Bogotá no hacen parte de una mesa permanente que tiene el Gobierno y en la que hay representantes de 115 pueblos.
«Estamos montando una hoja de ruta frente a algunas solicitudes que podamos solventar», manifestó Rondón.
EFE