Al menos 159 personas (47 familias) de las comunidades afrocolombianas de Amparradó y Cocalito se han trasladado hacia la cabecera municipal de Pie de Pató desde el pasado 16 de septiembre como consecuencia a las intimidaciones de la violencia armada y el homicidio de un hombre por parte de presuntos miembros del Eln.

La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) alertó sobre desplazamiento masivo de al menos 159 personas (47 familias) de las comunidades afrocolombianas de Amparradó y Cocalito, zona rural del municipio de Alto Baudó, Chocó, hacia la cabecera municipal de Pie de Pató desde el pasado 16 de septiembre.

Lo anterior como consecuencia a las intimidaciones de la violencia armada y el homicidio de un hombre por parte de presuntos miembros del Eln. Del total de las personas desplazadas, 91 son niños, niñas y adolescentes que, según la administración municipal, están alojados en casas de familiares y amigos.

Por estas mismas causas e intimidaciones ejercidas por los grupos armados organizados se conoció sobre otros desplazamientos en las comunidades de Peña Azul (Afrocolombianos) y Thoatho (Indígenas) en el mismo municipio. Los desplazados están alojados en la comunidad de Las Delicias, y, según Ocha, hasta la fecha no cuenta con censos de afectación.

El temor generalizado de la población va en aumento debido al tránsito de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) cerca de las comunidades. Además, la Personería informó del riesgo asociado a posibles enfrentamientos entre los grupos armados que hacen presencia en el municipio.

“Vale la pena destacar que, por las dinámicas del contexto mencionadas, las personas se desplazan periódicamente desde sus comunidades hasta la cabecera y viceversa, como medida de protección temporales, invisibilizando en muchos casos esta afectación”, informó Ocha a través de un comunicado.

De acuerdo con Ocha, las comunidades presentan necesidades como protección, salud y seguridad alimentaria y medios de vida. “Se evidencian riesgos por las acciones de intimidación hacia la población civil, dadas las acciones de violencia armada registradas. Así mismo, se requiere garantías de seguridad para la población y mayor presencia de Fuerza Pública o Policía en la zona”, comunicó la entidad.

Además, la población desplazada necesita seguridad alimentaria y medios de vida debido a que presentan restricciones de acceso a alimentos por el temor de retornar a sus comunidades tras la presencia de grupos armados.

La salud también es necesaria. “Debido a las hostilidades en la zona, se evidencia necesidades de atención en salud mental con enfoque diferencial para hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes, tanto de manera colectiva como individual”, comunicó Ocha.

El 25 de septiembre se llevó a cabo un Comité de Justicia Transicional en el que se establecieron compromisos para atender la emergencia, priorizando la protección para las comunidades afectadas con el incremento de la Policía en la zona.

Dicha reunión contó con la participación de la alcaldía, Personería, Secretarías de Salud y Educación municipales, un miembro de la Mesa de víctimas, sociedad civil, Policía y Enlace de víctima municipal.

Ocha informó que la alcaldía municipal hizo una primera entrega de alimentos a las comunidades afectadas en la cabecera municipal de Pie de Pató. “Desde el inicio de la emergencia se encuentran en proceso de planificación una segunda entrega posiblemente para la segunda semana de octubre que está por confirmar”, comunicó.

El Equipo Local de Coordinación Chocó, bajo el liderazgo humanitario de Ocha, continúa monitoreando la situación y coordinando acciones de respuesta en el marco de la complementariedad con la institucionalidad de ser requerido.

Tomado de El Espectador