“Despierta Portugal”, un grito para proteger los mares

Cuatro de los cientos de personas que han recogido cuerdas y redes abandonadas en las playas portuguesas para crear una bola gigante, de más de 1.000 kilos, y concienciar a la sociedad sobre la situación de los mares. EFE / Brian Bujalance
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Mafra (Portugal), 8 de junio de 2022.- Desde las Azores a las islas desiertas de Madeira y desde el Miño hasta el Algarve. Cientos de personas han recogido cuerdas y redes abandonadas en las playas portuguesas para crear una bola gigante, de más del 1.000 kilos, y concienciar a la sociedad sobre la situación de los mares.

“Es muy importante que las personas entiendan que no podemos dejar basura en las playas. Y también es un mensaje para los jóvenes. Si la gente tiene más educación en este tema, conseguirá resolver el problema”, cuentan a Efe Jonas y David Bertuli, dos hermanos de 17 y 15 años que han participado en el proceso de construcción.

El proyecto, ideado por la asociación portuguesa “Océanos sin Plástico”, ha involucrado a asociaciones, ayuntamientos y voluntarios que han trabajado durante tres meses.

El resultado es un ovillo gigante, con una longitud de 17 kilómetros de cuerdas entrelazadas que pesan en conjunto casi una tonelada y media.

Desde hoy, Día Mundial de los Océanos, la bola construida de manera simbólica en la ciudad lusa de Mafra se expone frente al Oceanario de Lisboa.

El objetivo es sensibilizar a la sociedad con la basura encontrada en las playas de Portugal durante acciones de limpieza, explica a Efe el director de la asociación Océanos sin Plásticos, Tiago Duarte.

“Yo hacía muchas caminatas por la playa cerca del mar y comencé a ver cada vez más basura. No quise ser parte del problema sino de la solución y de ahí que hayamos creado esta asociación para sensibilizar y que cambien las actitudes”, añade Duarte.

A los pies de la Torre de Belén, uno de los más emblemáticos monumentos de Lisboa, sobre las aguas del río Tajo y a pocos kilómetros del centro de la ciudad, se han encontrado botellas de hace 40 años, un teléfono antiguo y hasta embalajes de margarina de los años sesenta, recuerda el activista.

Todos los años cerca de ocho millones de toneladas de plásticos acaban en el océano, es una “urgencia ambiental”.

“Hablamos de que es un problema a largo plazo pero no lo es, posiblemente nuestros nietos van a tener muchas dificultades con temperaturas elevadas y cada vez menos agua potable. Es ahora cuando tiene que ocurrir ese cambio para que nuestros nietos tengan un futuro”, añade.

“AHORA O NUNCA”

Lisboa será la sede a finales de junio de la segunda Conferencia de los Océanos organizada por Naciones Unidas, una buena oportunidad para concienciar a los ciudadanos y, sobre todo, a la clase política, explica Duarte.

“El Oceanario de Lisboa recibe miles de turistas y portugueses, y queremos sensibilizarlos en este tema de protección ambiental porque es necesario”, explica.

Pero también es “importante” para las autoridades y organizaciones de decenas de países de todo el mundo que acudirán a la conferencia: “En el fondo, es un desafío para que ellos se pongan a la obra y no sea solo un discurso bonito. Necesitamos la acción”.

El presidente de “Océanos sin Plásticos” cree que la población ya ha comenzado ese cambio, pero los políticos tienen que “dar un paso más fuerte y pasar a la acción de forma definitiva”.

“Creo que los políticos aún hacen muy poco. Muchas conferencias, muchas charlas y muchas promesas, pero en la práctica no vemos muchas mejoras. En la práctica tenemos que ser más radicales y cambiar realmente las actitudes”.

“Es ahora, o nunca”, zanja.

Por Brian Bujalance

EFE

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