EcoWarmis, las mujeres bolivianas dedicadas al reciclaje y el cambio medioambiental

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Mujeres aimaras posan el 4 de junio 2024, en la ciudad de la Paz (Bolivia). EFE/Esteban Biba

La Paz, 6 de junio de 2024.- El reciclaje y la educación medioambiental son los pilares de las EcoWarmis, un grupo de mujeres aimaras de Bolivia, en su mayoría arriba de los 60 años, que trabajan en las calles de la ciudad de La Paz recolectando residuos que después seleccionan en sus casas para que sean reutilizados.

Las EcoWarmis son reconocidas por el chaleco que lleva esa inscripción en la espalda y que combinan con el atuendo de la chola o mujer aimara de La Paz; con dos trenzas largas, polleras que llegan hasta media pierna, sombreros de ala ancha y un delantal.

El trabajo que hacen consiste en revisar los contenedores de basura para retirar con rastrillo los materiales reutilizables como las botellas de plástico, cartones, envases de aluminio o vidrio, ropa y bolsas sintéticas.

En la mayoría de los barrios de La Paz, salvo algunas excepciones, no existe una separación de residuos ya que a los basureros llegan juntos los deshechos orgánicos, reciclables, excremento de mascotas, escombros o restos de jardinería.

«Reciclamos diariamente, contenedor por contenedor. Algunas veces por la mañana otras por la noche hasta la madrugada, antes de que llegue el camión basurero y se lleve todo», dijo a EFE Victoria Limachi, presidenta de las EcoWarmis.

Las mujeres que realizan este trabajo están expuestas a sufrir algún daño porque suelen encontrarse restos de vidrios o de otras cosas afiladas que pueden causarles alguna herida o alguna enfermedad.

La educación ambiental

Felipa Uruchi, vicepresidenta de las EcoWarmis, contó a EFE que trabaja en esto hace tres años tras quedar desempleada durante la pandemia de la covid-19, a lo que se sumó que cumplió 60 años, una edad con la que en Bolivia es muy difícil obtener un empleo formal.

Uruchi dijo que la relación con la población tiene dos rostros, puesto que algunas personas califican a las mujeres recicladoras de «sucias y cochinas» por escarbar en la basura, mientras que otra gente «comprende» su situación.

El trabajo de las EcoWarmis se combina con la concienciación «puerta a puerta», ya que van a las casas u oficinas para pedir que seleccionen la basura y que ellas se encargarán de hacerlo.

También ‘tarjetean’ o entregan tarjetas con sus contactos telefónicos para que a un solo llamado o mensaje ellas estén a disposición de recoger la basura que se puede reutilizar.

Las EcoWarmis consideran que su trabajo «es muy importante» para el medioambiente porque «alivian» la concentración de residuos en los basureros y contribuyen a la educación de selección de desehechos.

Acopio en sus casas

En La Paz, centro político de Bolivia, no existe un lugar de acopio de materiales reciclables, ya que mucho depende del trabajo de los grupos como las EcoWarmis.

Benita Zárate, de 71 años, trabaja hace 38 como recicladora en las calles de la ciudad, un oficio que le ha servido para dar sustento a sus nueve hijos.

La casa de Benita se ha convertido en un sitio de acopio y selección con áreas para acumular cartones, envases de vidrio o aluminio, y botellas plásticas que las separa según el color, porque así se lo exigen sus compradores.

Por su parte, Gregoria Mamani, de 74 años, dijo a EFE que este trabajo «no termina» nunca, ya que después de recoger la basura reciclable deben regresar a casa a hacer «lo más difícil», que es clasificarla y al día siguiente nuevamente salir a recogerlos.

Mamani dijo que cuando «hay suerte» y hay buen material para recoger meten lo reciclable en costales para después pagar algún taxi que acepte hacer ese traslado hasta sus casas.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) estableció que en 2023 Bolivia produjo más de 1,6 toneladas de basura, de las que 1,4 millones corresponden a deshechos domiciliarios.

La mayoría de la basura que se produce (más del 55 %) es material orgánico, mientras que cerca del 25 % pertenece a plásticos, papel y cartón, vidrios y metales.

Gabriel Romano

EFE