El año en el que el matrimonio igualitario se hizo realidad en todo México

Fotografía de archivo fechada el 24 de junio de 2022, que muestra a una parejas LGBT mientras contraen matrimonio en el registro civil de la Ciudad de México (México). EFE/ Isaac Esquivel
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Ciudad de México, 31 dic – Para la comunidad LGBTI+ en México, 2022 pasará a la historia como el año en el que el matrimonio igualitario se hizo realidad en todos los estados del país, más de una década después de reconocerse por primera vez en la capital mexicana.

Aunque Ciudad de México legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2010 y la Suprema Corte declaró inconstitucionales los códigos civiles estatales que impedían este derecho en 2015, apenas este año todos los estados reconocieron esta figura cada uno por su cuenta.

Tan solo este año, 8 de las 32 entidades del país, una cuarta parte, reformaron sus códigos civiles a favor del matrimonio igualitario: Yucatán, Jalisco, Veracruz, Durango, Guerrero, Tabasco, Estado de México y, por último, Tamaulipas.

“Esta ola de reformas que se vinieron dando de a muy poco, que tardaron 10 años o más, acaba de culminar en este año, en estas casi últimas semanas”, destaca Antonio Sotelo Gutiérrez, profesor de derecho en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

UNA LARGA PERO HISTÓRICA LUCHA

En México, donde habitan de forma oficial 5 millones de personas LGBTI+, se reconoció por primera vez el matrimonio igualitario en 2010, cuando entró en vigor la reforma al código civil del entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México.

A la capital mexicana le siguieron Quintana Roo en 2012 y Coahuila en 2014.

Pero ante la omisión de otros estados, organizaciones civiles como México Igualitario impulsaron amparos que derivaron en el fallo histórico de la Suprema Corte en 2015, cuando declaró inconstitucional los códigos civiles estatales que desconocían el derecho de las parejas LGBTI+.

“Parece un periodo muy largo, pero para la conformación de un derecho de este tipo, 10 años la verdad es que históricamente es un tiempo casi récord, si pensamos en otros grandes temas como el racismo y los derechos de las mujeres”, indica el profesor Gutiérrez Sotelo.

Pese a que los congresos locales se resistían a reformar sus códigos civiles y la opinión pública se mantenía adversa en 2015, “fue esa trayectoria de la Corte que no titubeó, que no tuvo regresiones, la que fue llevando ya en los hechos” al reconocimiento del matrimonio igualitario, añade el académico.

UN MENSAJE DE IGUALDAD

El derecho al matrimonio civil “es un tema de igualdad ante la ley”, por lo que este hito es un importante mensaje del Estado, considera el abogado Marco Antonio Moreno, director operativo de la organización México Igualitario, que impulsó la lucha judicial de este derecho.

El experto explica que esta figura “tiene un efecto jurídico muy especial” porque “es un espacio que la ley ha creado en el que recaen muchos de los derechos de sucesiones o de seguridad social, de acceso a la salud o de beneficios familiares, incluso a veces fiscales”.

“Cuando el Estado empieza a reconocer el matrimonio igualitario también manda un mensaje al resto de la sociedad de: ya estamos reduciendo la discriminación, estamos aumentando la protección hacia la población no heterosexual, es decir, hacia la población LGBTI+”, expone.

UN HITO EN MEDIO DE PENDIENTES

Pese al hito del matrimonio igualitario, el defensor de derechos humanos enuncia pendientes para la comunidad LGBTI+ como el reconocimiento de la identidad de género de las personas trans y el abastecimiento de medicamentos antirretrovirales para personas con VIH.

También advierte sobre los asesinatos motivados por odio y LGBTfobia, un crimen en el que México ocupa el segundo lugar en Latinoamérica, según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT de la Fundación Arcoíris.

Además, los expertos coinciden en que falta un reconocimiento legal y constitucional de las familias diversas, y que en la práctica se erradique la discriminación.

Aún así, la lucha judicial por el matrimonio igualitario impulsó que la Suprema Corte y los congresos comenzaran a debatir sobre los derechos sexuales y reproductivos de las personas LGBTI+, por lo que marcó al movimiento de la diversidad sexual.

“Esta incidencia judicial abrió una nueva manera de litigar las violaciones a derechos humanos, es decir, sí se logró establecer un nuevo camino y se logró que se hablara en la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre estos temas, sobre temas de derechos sexuales y reproductivos”, concluye Moreno.(EFE).

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