A un mes de elecciones, cualquier cosa puede pasar. Alfredo Ramos y Daniel Quintero lideran la intención de voto, pero los movimientos hacia otras candidaturas, los acuerdos y el voto de opinión podrían modificar la baraja.

En todas las campañas a la Alcaldía de Medellín hay consenso sobre una tesis que se deriva de la reciente encuesta de Yanhaas que el diario El Colombiano, el más influyente de la capital de Antioquia, publicó en la tapa de la edición del lunes 23 de septiembre. El uribista Alfredo Ramos, hijo del investigado por parapolítica Luis Alfredo Ramos, tiene el 19 % de la intención de voto, mientras que su adversario más cercano, Daniel Quintero Calle, está con 14 %. Con más distancia, del 7 % para abajo, aparecen los demás candidatos. Sin embargo, el 21 % de los encuestados señalaron que votarían en blanco y el 18 % aún no saben a quién le entregarán en las urnas su confianza. Ambos porcentajes, sumados, dan 39 %, por lo que Medellín se convierte en un lugar en el que, electoralmente, cualquier cosa puede pasar.

Y ese elemento cobra especial importancia porque el antecedente es cercano. En la campaña de 2015, a 20 días de las elecciones, había mediciones de intención de voto que arrojaban que Juan Carlos Vélez, entonces candidato del Centro Democrático, marcaba 44 %; el exalcalde Alonso Salazar tenía el 12 % y, Federico Gutiérrez apenas lograba el 7 %. Otras encuestas, como la de Invamer, mostraban después que, a pocos días de los comicios, la diferencia era menor entre Vélez y Gutiérrez, sin embargo, el candidato uribista punteaba. El resultado del 25 de octubre fue una sorpresa para muchos cuando Gutiérrez se impuso por un poco más de 9.000 votos sobre Vélez y, finalmente, se quedó con el poder en la segunda ciudad más importante del país.

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La repartija

La sensación de que, a un mes de las elecciones, nada está definido, hace que el entramado de apoyos se configure de dos maneras: una sobre la mesa, que intenta hacer una pantomima de disciplina partidaria, y otra que se teje por debajo, como raíces, en la que quedan en evidencia las divisiones internas, las peleas, las simpatías y el pragmatismo. Lo único claro hasta el momento es que en Medellín se replica la disyuntiva nacional del uribismo contra el antiuribismo. Por eso, hasta el momento, puntea Ramos y le hace pelea Quintero, quien se define como independiente, pero hacia quien se han empezado a desplegar varios sectores políticos que no quieren que el primero llegue a la Alcaldía.

Alrededor de Ramos han cerrado filas los sectores uribistas de Fabio Valencia Cossio; por supuesto el de su padre, Luis Alfredo Ramos, y los sectores más radicales, representados, entre otros, por José Obdulio Gaviria, quien por su estado de salud no ha podido ser tan activo. También entra en juego el grupo político denominado “Los Paolos”, que lidera la senadora uribista Paola Holguín. No obstante, a ese sector le atrae la aspiración de Santiago Gómez, autodenominado como “el candidato del alcalde Federico Gutiérrez”. Varias fuentes en Medellín coindicen en que el siguiente paso dentro de “Los Paolos” se definirá entre comienzos y mediados de octubre, y se determinará con la tendencia de las encuestas, pero no con los números, es decir, si Ramos se muestra hacia la baja y Gómez crece, el grupo liderado por Holguín daría su apoyo, no partidario, al candidato que promete la continuidad.

El apoyo de los conservadores también está dividido y no parece haber consensos. Ramos tiene hoy el apoyo del sector del senador Carlos Andrés Trujillo, del llamado Equipo de Antioquia, mientras que los flancos que lideran el senador Juan Diego Gómez y el representante Nicolás Echeverri, que cuentan también con concejales con alta votación, están de frente con Juan Carlos Vélez, exiliado del uribismo luego de sus declaraciones sobre la polémica campaña para que la gente saliera a votar “berraca” en el plebiscito por la paz de 2016 y quien aspira por el movimiento ciudadano Medellín Avanza.

Trujillo, por ejemplo, llega sin problemas —como ya lo hizo el representante Germán Blanco— a la campaña de Ramos, porque el candidato Jesús Aníbal Echeverri, del Partido de la U, a quien le había dado su venia desde principios de septiembre, renunció a su aspiración y adhirió también al puntero. De esa forma, el candidato del Centro Democrático recibió el apoyo de los sectores de la U más cercanos al uribismo que, dicen en Medellín, nunca apoyaron realmente a Echeverri. Es así como el senador Juan Felipe Lemos apoya a Ramos y desde hace dos meses había anunciado su respaldo a la campaña de Andrés Guerra, también del Centro Democrático, a la Gobernación de Antioquia.

De la U, por Antioquia, falta la decisión del representante Germán Hoyos y, aunque con menos fuerza electoral específicamente en Medellín, en la campaña de Ramos también podría aterrizar el apoyo de la exsenadora Olga Suárez Mira. Ahora, ante un escenario en el que las únicas opciones sean Ramos y Quintero, una facción del sector de Juan Diego Gómez podría apoyar a este último y otra al candidato Santiago Gómez. “Es más probable que apoyen a Gómez, que los recibe de frente, mientras que Quintero los recibe, pero por debajo”, comenta una fuente que conoce de cerca la movida de la política en la capital antioqueña. En todo caso, Carlos Mario Montoya, cercano al senador Juan Diego Gómez y quien fue el secretario de Salud del gobernador Luis Pérez, está con Quintero de frente.

Liberales: uribistas e independientes

El liberalismo también reparte sus amores entre Ramos y Quintero. El grupo político de la Universidad de Medellín, que lidera el rector Néstor Hincapié y la cuatro veces concejal Aura Marleny Arcila, apuesta por el aspirante uribista. De ese grupo, el actual senador Iván Agudelo rompió filas y está del lado de Quintero. Por otra parte, hay todavía indecisión por parte de Eugenio Prieto, actual director del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, y el exconcejal Carlos Mario el Flaco Mejía, quienes no han hecho muy evidente si se irán con Quintero, pero, dicen algunos, no quieren que Ramos llegue a la Alcaldía.

Lo cierto en este caso es que el liberalismo en Medellín y Antioquia tiene tantas facciones que para la campaña electoral podrían ser decisivas las determinaciones, en cuanto a apoyos, de personajes como Fabio Rivera, que ha tenido pretensiones de aspirar también a la Alcaldía en el pasado; Bernardo Guerra, hermano del candidato uribista a la Gobernación, Andrés Guerra, y el congresista Julián Peinado.

Alianzas, la única salida

Lo que evidencia el panorama político en Medellín es que el uribismo no gana solo. Si bien las figuras del expresidente Uribe y Luis Alfredo Ramos juegan de manera positiva en un amplio sector de la población y la votación podría ser alta, no es mayoría y ningún candidato de este sector, desde que existe, ha ganado en la ciudad. Ramos lo sabe y por eso su campaña no está centrada del todo ni en Uribe ni en el Centro Democrático: “Me siento honrado con ese apoyo. Son unos grandes consultores, pero el protagonista aquí es Alfredo Ramos. Hay personas que buscan un modelo que, sin mucho fondo, trata de atraer votos con ideas populistas, que quieren buscar votos con el desprestigio de las Empresas Públicas de Medellín (EMP)”, comenta, en claro ataque a Quintero.

Segundo en las encuestas, Quintero ha crecido porque Uribe lo ha tildado como el candidato de Gustavo Petro en Medellín, a pesar de que Colombia Humana tiene en Jairo Herrán su propia ficha, aunque sin opciones de poder. “La polarización de Petro y Uribe le hace mucho daño a Medellín. No soy el candidato ni de Petro ni de Duque ni de Fajardo. Mucho menos el de Uribe. Esta es una candidatura independiente, sin partidos”, se desmarca Quintero, hablando con El Espectador en su sede de campaña en Robledo, al occidente de la ciudad. Hoy le cobran que haya votado por Petro en la segunda vuelta presidencial y que se haya paseado por varios partidos políticos.

Otros candidatos parecen esperar con paciencia. Santiago Gómez, del movimiento Seguimos contando con vos, pero que públicamente se vende como el candidato del alcalde Federico Gutiérrez, en este momento es el tercero en las encuestas. Sin embargo, a su campaña no se ha podido endosar la popularidad del actual mandatario. Fuentes cercanas a su candidatura expresan que la razón es que la ciudadanía aún no está muy conectada con la campaña política y que el trabajo se verá reflejado cuando, dicen convencidos, Ramos empiece a caer en las mediciones. “La gente no va a arriesgar la ciudad con Alfredo, que nunca ha manejado nada, nunca ha firmado un contrato público. Tampoco con Daniel, que no se sabe de dónde viene ni de dónde es”, ataca Gómez.

Para Juan Carlos Vélez tampoco hay nada definido con tan alto porcentaje de indecisos y confía en que el sector de opinión en Medellín, al que le apuesta, no mire tanto que los candidatos sean de Uribe, de Fajardo o de Petro, aunque es consciente de que hay un voto movido por maquinarias. Vélez asegura, por ejemplo, que el uribismo en Medellín ha tenido un desgaste y aunque tendrá incidencia en el resultado, no será definitivo. “Hace cuatro años yo iba primero en las encuestas, había un uribismo más fuerte, un Centro Democrático más consolidado, teníamos trayectoria y habíamos hecho unas alianzas importantes. Gracias a Dios hoy no estoy de primero. Esto se define en los últimos 15 días”, anota en su oficina de campaña en El Poblado. Personas cercanas a él, que hacen sondeos en las calles de la capital antioqueña, aseguran que la aceptación es grande, que marca tercero, pero que la indecisión está por encima del 50 %.

¿Y el fajardismo qué?

Pero mientras los punteros pelean, otros sectores alternativos estudian alianzas. La candidata de la Alianza Verde y Compromiso Ciudadano por Colombia es Beatriz Rave, de perfil académico y, a decir verdad, muy poco conocida en comparación con los demás candidatos. Su elección como candidata estuvo en medio de la polémica, pues los verdes en Antioquia y Medellín quisieron, desde el principio, apoyar a Quintero, por eso, comentan miembros de la colectividad en el departamento, el aval se lo ganó con la influencia de Sergio Fajardo en Bogotá.

De hecho, hace pocos días se frustró un intento de acuerdo entre Quintero y Rave, y los verdes en Antioquia, encabezados por el representante León Fredy Muñoz, le pidieron que priorizara un acercamiento con este y no con el candidato Juan David Valderrama, primo de Fajardo, aunque hoy están distanciados. Rave expresa que no es cierto que los miembros de la Alianza Verde en el departamento no la quieran, porque, asegura, la apoyan los senadores Iván Marulanda y Juan Luis Castro. “Soy la candidata de Compromiso y del Verde, y el respaldo de Fajardo no necesariamente significa apoyos directos. Tenemos una campaña muy austera, con muy pocos apoyos económicos”, señala.

Todo parece indicar que la posibilidad de una alianza Quintero-Rave está descartada porque, dicen personas cercanas a la campaña de la candidata fajardista, las diferencias son de fondo, “de principios”, y a Quintero le cobran que haya hecho una “política camaleónica e inescrupulosa”.

En contraste, fuentes muy próximas a la campaña de este creen que la lejanía de Fajardo obedece a las posiciones críticas que el candidato ha tenido en torno a las irregularidades en la construcción del proyecto de Hidroituango, con las que algunos críticos vinculan al líder de Compromiso Ciudadano a raíz de su paso por la Gobernación de Antioquia.

Lo más probable es que Rave logre un acuerdo con Valderrama, quien marcó el 2 % en la reciente medición, una situación que golpeó fuertemente su campaña, hasta el punto en que se pensó en decidir por una adhesión hacia otra candidatura. Sin embargo, la idea nunca cuajó y hoy está firme. “Los independientes somos Beatriz y yo, aunque hay personas valiosas como Víctor Correa (candidato del Polo Democrático) o Juan Carlos Vélez, que ahora que está con firmas es más moderado. Con Santiago Gómez tengo diferencias en las formas de hacer política. Yo estoy por convicción, no por cálculo”, puntualiza Valderrama, quien tiene como director de campaña a Federico Restrepo, exgerente de EPM y una de las personas más cercanas a Fajardo.

Ante las pocas posibilidades, los sectores de izquierda de Medellín, y gran parte de los sindicatos, optarían por funcionar como voto útil. En últimas, su apoyo sería para Quintero si se convierte, finalmente, en la única posibilidad que le haga frente al uribismo. Así las cosas, el panorama político en la capital antioqueña, de cara al 27 de octubre, es bastante complejo, pero no deja de responder a las dinámicas que se repiten en casi todas las regiones del país.

La ilegalidad armada en la contienda electoral de Medellín

El director de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades), Fernando Quijano, asegura que en Medellín las estructuras ilegales con presencia en la ciudad intervienen a su modo en la contienda electoral. “El crimen opera como operan los grandes grupos económicos. Hacen apuestas directamente o en cuerpo ajeno. Manifestando, por ejemplo, su interés en intervenir una JAL o contar con un concejal amigo, o un alcalde tranquilo”, explicó Quijano.

Los Mesas, Pachelly, Chapas, la Terraza y la Oficina son algunos de los grupos criminales que controlan el microtráfico en Medellín y apuestan por los nombres que, a su juicio, mejor les convendría que gobernara la capital antioqueña.

Son muchas razones por las que el crimen urbano y rural está metido en la política. Apuestan por los ganadores, con la incertidumbre de si es un asunto que no conocen los candidatos. La pregunta es si hay una inocencia extrema, o si cierran los ojos y miran a otro lado”, señaló el director de Corpades.

¿A qué juega el alcalde Federico Gutiérrez?

La campaña de Santiago Gómez entrega a los transeúntes un volante que promociona su candidatura. Él es “el de Fico”. El papel tiene impreso solo fotografías en las que sale el candidato con el alcalde Federico Gutiérrez, y aunque hay cuestionamientos por la utilización de la imagen del mandatario, Gómez dice que todo su pasado y la razón de su campaña está conectada con la administración del alcalde porque representa la continuidad.

Aunque Gutiérrez ha guardado silencio, desde su administración ya han salido funcionarios que han aterrizado en la campaña de Gómez. A mediados de agosto, María Fernanda Galeano Rojo, entonces secretaria de Desarrollo Económico de Medellín, presentó su carta de renuncia para convertirse en su gerente de campaña.

Un mes después, Guillermo Patiño, quien fungía como secretario de Educación, dejó su cargo para hacer trabajo político a favor de Gómez. El mismo candidato ha anunciado que ratificará a Jorge Londoño de la Cuesta como gerente de EPM.

Tomado de El Espectador