Jartum, 26 de marzo de 2025.- Rodeado de soldados y gritos de victoria, el jefe del Ejército de Sudán, Abdelfatah al Burhan, pisó este miércoles el Palacio Presidencial de Jartum por primera vez en casi dos años y declaró la capital «libre» del grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) tras el éxito de una violenta ofensiva de seis meses.
Con un repertorio de gestos con las manos, el militar, de 65 años, indicó a las cámaras de la cadena de televisión Al Jazeera que la batalla por el control de la capital por fin terminó y aseguró con una gran sonrisa que «ahora, Jartum es libre» después de haber expulsado a los paramilitares.
Al Burhan presentó esta crucial victoria con una entrada triunfal al Palacio Presidencial, una instalación estratégica en el centro de Jartum que el Ejército sudanés recuperó este fin de semana y cuyo control era clave para hacer caer la balanza del lado de las tropas gubernamentales, que han contado con el apoyo de otras fuerzas locales.
Una ofensiva de seis meses
La recuperación de la capital fue precedida este miércoles de varios avances clave: el Ejército tomó el control del aeropuerto internacional de Jartum y de los últimos bastiones de las FAR en la ciudad, que establecieron cuarteles en viviendas civiles para refugiarse de los bombardeos de la Fuerza Aérea.
Esto puso fin a una ofensiva de seis meses que convirtió a Jartum en uno de los campos de batalla más peligrosos del mundo, donde los combates se han librado calle a calle, edificio a edificio y casa a casa a costa de la población civil, que ha sido masacrada adrede o como consecuencia del fuego cruzado.
La conquista de Jartum tomó forma tras la toma del Ejército del vasto estado de Al Yazira a principios de enero, lo que permitió a las tropas gubernamentales avanzar hacia la capital hacia el sur.
A su vez, reforzaron sus frentes en el oeste y el norte de la capital, efectuando así un cerco parcial a los paramilitares con la opción de que las fuerzas rebeldes pudieran huir hacia el sureste y minimizar los daños de la ofensiva.
Durante meses, varias organizaciones humanitarias y agrupaciones locales denunciaron que las FAR cometieron actos de venganza contra la poca población civil que quedaba en Jartum: ejecuciones, torturas, violaciones y otros crímenes de guerra que han salido a la luz con el hallazgo de cientos de fosas comunes y cadáveres en las calles.
Sin embargo, grupos de activistas también han denunciado que el Ejército bombardeó indiscriminadamente varios barrios residenciales de la capital, unos ataques que se han saldado con cientos de muertos en unas pocas semanas.
Jartum, el reflejo de un Sudán en ruinas
La guerra en Sudán estalló el 15 de abril de 2023 por una lucha de poder entre Al Burhan y el líder de las FAR, Mohamed Hamdan Dagalo -alias Hemedti- iniciada tras las conversaciones para integrar a los paramilitares en las fuerzas regulares.
Con el apoyo de milicias locales y la presunta asistencia logística y de armamento de países como Emiratos Árabes Unidos (EAU), las FAR lograron controlar Jartum, gran parte del sur del país y la extensa región occidental de Darfur, ahora el último bastión de los paramilitares en Sudán.
Solo el norte del país quedó ajeno a la violencia, que convirtió a Sudán en el escenario de la peor crisis humanitaria del planeta, según Naciones Unidas, ya que el sistema sanitario y educativo han quedado completamente dilapidados.
Además, gran parte de los mercados del país han sido saqueados y bombardeados, las instituciones públicas han tenido que cerrar sus puertas y las misiones diplomáticas extranjeras se han visto obligadas a evacuar a su personal desde los inicios del conflicto.
Naciones Unidas estima que la mitad de la población de Sudán -unas 24,6 millones de personas- se enfrentan a inseguridad alimentaria aguda, mientras que calcula que 3,2 millones de niños sufrirán desnutrición aguda este año.
Las escuelas también han dejado de operar, lo que ha provocado que unos 17 millones de niños no hayan podido continuar con sus estudios, mientras que el cólera y otras enfermedades infecciosas se han propagado a un ritmo vertiginoso por la falta de servicios básicos y saneamiento en el país.
Todo esto sin olvidar que la guerra ha sido la causante de la mayor crisis de desplazados del planeta.
Según la Agencia de la ONU paras los Refugiados (ACNUR), más de 12,5 millones de sudaneses se han visto obligados a abandonar sus hogares desde el estallido de la violencia, entre ellos 3,7 millones que han buscado refugio en otros países vecinos, lo que significa que casi un tercio de la población total se ha visto desplazada por la guerra.
EFE