El “falso positivo” del asesinato en Aures no es de los medios, es de las autoridades

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Aunque sospechamos las nefastas intenciones que tuvieron con este acto bellaco, no tenemos certeza de lo que buscan algunos miembros de las autoridades con informar a los medios de comunicación sobre noticias inexistentes, hecho que repudiamos por considerarlo perverso, ruin, vil y execrable.

En horas de la tarde de este domingo 29 de abril, vía mensaje de Whatsapp, nos llegó una imagen sobre un supuesto homicidio en Robledo Santamaría. La fuente, que viste de verde oliva, indicaba que a un joven lo acababan de asesinar a balazos en la comuna 7. Hasta extraño nos pareció que este nuevo informante insistiera en publicarlo solo con su aseveración. La primera reacción nuestra fue solicitar a la Policía que corroborara la noticia. Pero no hubo confirmación. La segunda, llamar a las personas que conocemos y que sabemos que habitan en la zona. Todas ellas manifestaron que la situación está tan complicada en Robledo que no se atrevían a salir a verificar. Sin embargo, indicaron que no escucharon disparos y que de lo único que se hablaba y replicaba en las redes sociales era la información que un medio de comunicación de la ciudad reportaba, precisamente, sobre ese supuesto homicidio en Santamaría. Por lo demás, nadie sabía nada.

La tercera, como lo manda el manual del buen periodismo, realizar trabajo de campo. Recorrimos ya entrada la noche del domingo 29 de abril las calles de Robledo Santamaría y no hallamos el lugar del supuesto homicidio ni ninguna persona que nos hablara del suceso.

Tenemos que reconocer que fallamos al publicarlo. Si lo notan, la noticia fue subida a nuestro portal a eso de las 11 de la noche. Es escueta, sin dirección, sin identidad, sin imagen del sitio, claro, no había nada de eso porque nada de ello era cierto. Pero no la inventamos, simplemente creímos en la versión de una mente malsana, una que intenta volcar en los medios la responsabilidad sobre la creciente y dolorosa percepción de inseguridad de la ciudad. Solo la percepción, porque los hechos recientes hablan por sí solos.

También, permítannos, es nuestro deber afirmar que hay miembros de la Policía que ocultan información a los medios, la tergiversan en algunos casos y en otros la entrega a medias, con el ánimo de salir ellos bien librados, ganar premios, reconocimientos, ascensos, y dejar en el ambiente un tufillo de falta de profesionalismo de los medios.

Sabemos que les ordenan levantar los cadáveres para evitar los corrillos, que los llevan ya sin vida a los centros médicos para que el registro quede como fallecido en el hospital y no en el cuadrante, o como un deceso, que ni siquiera es registrado. También sabemos que de los armerillos sacan utilería para mostrar armas incautadas en operativos que en realidad no existen, en lugares ficticios en los que no hubo capturas. Todo eso lo sabemos. Pero, lamentablemente, ellos son la fuente. Y para ellos es fácil hacer que caigamos en errores, porque ellos son los validadores de la información. Sí, lamentablemente nos envían comunicados con todo escrito (mal escrito, por cierto), con fotos y firmado por el Coest. Tenemos que creerlo.

Reiteramos: reconocemos nuestro error, ofrecemos disculpas y a ellos, a los que inventan noticias para que los medios las repliquen, les decimos que su mentalidad es enferma, depravada, propia de bandidos.

No faltaba más que ahora digan que los 197 homicidios que se han cometido en Medellín en 2018 (que nos duelen y que lamentamos) son puro cuento de los medios. Pusilánimes es lo que son.

Apunte Urbano

Teniendo en cuenta esta situación nos dimos a la tarea de comunicarnos con el comandante de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, Meval, el señor brigadier general Oscar Gómez Heredia, para preguntarle sobre este  hecho anómalo, con el buen trato y respeto que siempre lo caracteriza nos informa que ningún miembro de la policía está autorizado para entregar ese tipo de informaciones, antes nos solicitó el nombre de este uniformado para poder aplicar los correctivos disciplinarios a que hubiera lugar, como es obvio no entregamos el nombre ya que a pesar de este hecho considerábamos que era una fuente creíble, solo por esa razón nos reservamos la fuente, sin embargo, la conversación sirvió para entender que muchas veces algunos subalternos juegan sucio por debajo de la mesa sin tener autorización de su comandante para hacerlo.

A pesar de tener la imagen falsa que corresponde a otro hecho ocurrido el jueves 26 de     abril en Pedregal, nosotros no la publicamos, afortunamdamente. Eso debe quedar claro.

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