El hallazgo de un cementerio del siglo XVII desentierra la historia del Brasil colonial

Una persona trabaja en el reciente hallazgo de un cementerio del siglo XVII el 16 de marzo de 2022, en la ciudad brasileña de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro
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Recife (Brasil), 18 de marzo de 2022.- El reciente hallazgo de un cementerio del siglo XVII en la ciudad brasileña de Recife, uno de los mayores descubrimientos arqueológicos urbanos del país, desentierra un pedazo de la historia del Brasil colonial y de la guerra librada entre Portugal y Holanda por el control de este histórico territorio.

Los restos arqueológicos han sido hallados en lo que durante décadas fue una favela situada en el barrio del Pilar, a escasos metros del Centro Histórico de Recife.

Una persona trabaja en el reciente hallazgo de un cementerio del siglo XVII el 16 de marzo de 2022, en la ciudad brasileña de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro

Durante años las casas fueron construidas de forma irregular sobre el terreno, pero, con la revitalización de la antigua zona portuaria y la instalación de un parque digital, los tugurios comenzaron a ser derribados en 2014 para la construcción de un proyecto de vivienda de interés social destinado a 600 familias carentes.

De las primeras excavaciones en los 6.000 metros cuadrados de la favela comenzaron a surgir entonces osarios, objetos y una infinidad de piezas que remitían al final del siglo XVI y las primeras décadas del siglo XVII, justo cuando los holandeses invadieron la región colonizada por los portugueses deseoso de acceder a la producción azucarera.

El actual barrio de Pilar fue siglos atrás un punto estratégico para la resistencia de los portugueses, por su proximidad al puerto que les garantizaba el control del azúcar exportado y el comercio de esclavos, lo que obligó entonces a los holandeses a invadir en 1630 por tierra y ríos desde la vecina Olinda.

“Podemos decir que era uno de los mayores cementerios coloniales de Brasil”, afirmó a Efe la arqueóloga Ana Nascimento, del Núcleo de Investigaciones Arqueológicas de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE) y coordinadora del equipo científico que debe continuar hasta 2023.

Durante los primeros años de excavaciones fueron encontrados 27 esqueletos, además de 40.000 objetos y fragmentos de piezas, pero en 2020, por causa de la pandemia de la covid, la labor de los arqueólogos fue suspendida y retomada solo en septiembre pasado.

“Comenzamos a tener noción de la existencia de un cementerio, pero teníamos que acompañar el cronograma de excavaciones de la constructora. Solo que desde que retomamos en septiembre nos dimos cuenta que eran muchos más (esqueletos) de los que se pensábamos”, apuntó la especialista.

Fotografía del reciente hallazgo de un cementerio del siglo XVII, el 16 de marzo de 2022, en la ciudad brasileña de Recife (Brasil). EFE/Diego Nigro

Hasta el momento se han retirado 110 esqueletos, que de acuerdo con los especialistas forenses, por “las características físicas”, se trata de personas europeas, pero solo los análisis de laboratorio determinarán si son portugueses, holandeses o se trata de colonos de ambas nacionalidades.

“No se tenía ningún registro de la existencia del cementerio allí. Lo único era un mapa posterior a esa época con una cruz al lado de la ubicación de la iglesia de Pilar, pero con apenas eso no teníamos seguridad absoluta y menos de su dimensión”, señaló Nascimento.

El área comenzó con un aterro para evitar el avance del mar y luego fue marco del Fuerte de Sao Jorge, destruido por los holandeses y cuyas ruinas dieron origen al cementerio. Después de la guerra se construyó sobre él un barrio con tranvía y, que a su vez, fue demolido y transformado en favela.

Las excavaciones, literalmente, muestran las capas del suelo en las que por niveles se ven parte de las ruinas del fuerte, los raíles del tranvía, los adoquines de calles y el asfalto moderno, uno encima del otro.

“La importancia es que tenemos un conjunto arqueológico que viene contando la historia desde finales del siglo XVI hasta los días actuales a través de la excavación, mostrando la ocupación de este espacio y de cómo fue importante para la historia de Recife, Pernambuco y Brasil”, dijo la arqueóloga.

“Los esqueletos cuentan la historia, su vida, de dónde vinieron, quiénes eran, lo que comían, cuál fue la causa de su muerte y hay mucha historia para ser contada del cotidiano de las personas que vivieron en esta área del Pilar”, completó la especialista.

Waldheim García Montoya

EFE

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