Tokio, 28 de febrero de 2025.- El incendio forestal que sigue propagándose en la ciudad japonesa de Ofunato, en el noreste del archipiélago, es ya el peor que afecta al país en más de 30 años en superficie quemada, mientras continúan por tercer día las labores para intentar controlarlo y se han emitido órdenes de evacuar a 4.200 personas.
El incendio ha calcinado al menos 1.200 hectáreas, superando las 1.030 hectáreas afectadas por el gran incendio que afectó a la localidad costera de Kushiro, en la isla de Hokkaido (norte), en 1992, según informó la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres.
Desde que se declarara el fuego el pasado miércoles, se ha confirmado al menos un muerto y 84 hogares destruidos, cifras que las autoridades esperan que aumenten cuando pueda valorarse la magnitud real del desastre una vez se controlen las llamas.
Actualmente, se están priorizando las labores de extinción en las que están participando cerca de 2.500 efectivos de bomberos, entre ellos más de 1.600 desplazados desde fuera de la prefectura afectada, según datos publicados por la cadena pública NHK.
Un total de 16 helicópteros, entre ellos siete de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército), participaban hoy desde el aire rociando agua y verificando el estado del incendio, de acuerdo a ese medio, que despliega ocasionalmente su propio aparato con cámaras en directo.
La autoridades continuaron hoy extendiendo órdenes de evacuación, que afectan ya a más de 4.200 vecinos de las zonas afectadas.
Las costas del sur de la prefectura de Iwate, donde se ubica la urbe, están en alerta por tiempo seco desde el 18 de febrero, un fenómeno que ha propiciado la propagación de las llamas.
Desde que se declarara la alerta meteorológico se habían declarado otros incendios forestales en la propia Ofunato y en la ciudad de Rikuzentakata, que ya fueron contenidos.
El observatorio meteorológico local no prevé precipitaciones significativas en la zona en los próximos días y esperan que el aviso por tiempo seco se mantenga vigente por el momento.
Ofunato fue uno de los terrenos devastados por el tsunami que siguió al fuerte terremoto del 11 de marzo de 2011 del noreste japonés, en el que más de 500 personas de este municipio murieron o desaparecieron y cuantiosas casas resultaron destruidas.
EFE