El sistema energético de Ucrania, en dificultades de cara al invierno

Un manómetro de gas de la estación compresora de gas en Mryn, a unos 130 kilómetros de Kiev. EFE/ARCHIVO/ EPA/PILIPEY ROMANO
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Leópolis (Ucrania), 20 de septiembre de 2022.- Ucrania encara un invierno difícil para su sistema energético, amenazado por los ataques deliberados del Ejército ruso contra infraestructuras clave y por la falta de fondos debida al desplome del consumo energético industrial.

Según los datos más recientes del Gobierno, Ucrania ha almacenado 2,2 millones de toneladas de carbón y 13.500 millones de metros cúbicos de gas natural, necesarios tanto para calentar los hogares como para producir electricidad.

Aunque los volúmenes están por debajo de los objetivos anunciados oficialmente (2,5 millones y 15.000 millones, respectivamente), Volodímir Omelchenko, experto en energía del Centro Razumkov de Estudios Económicos y Políticos, cree que deberían ser suficientes para la estación fría si el sistema energético no sufre más daños.

No obstante, explica a Efe, el consumo de gas y de carbón deberá reducirse de forma sustancial en comparación con tiempos normales.

De acuerdo con Naftogaz, principal proveedor de gas en Ucrania, la temperatura promedio de los hogares con calefacción central será este invierno de cuatro grados menos, mientras que la temporada de calefacción comenzará más tarde y terminará antes.

Mijailo Samus, analista militar del Centro de Estudios del Ejército, la Conversión y el Desarme, advierte a Efe de que es probable que Rusia trate de destruir por completo la infraestructura gasística de Ucrania con ataques de precisión.

Esto incrementaría la presión para generar más electricidad, ya que la población intentaría reemplazar la calefacción central y autonónoma de gas con radiadores eléctricos y sistemas de aire acondicionado.

El experto en energía, Omelchenko, señala que, con el 50 % de las capacidades de generación de electricidad destruidas, dañadas u ocupadas por el enemigo, lo que ha “salvado” hasta ahora la situación es la caída del consumo.

Según afirma, la emigración de parte de la población y el desplome de la producción industrial han reducido en un 35 % la demanda de electricidad, de 15 a 10 gigavatios.

A pesar de que la central nuclear de Zaporiyia -la mayor de Europa- está fuera de funcionamiento, Omelchenko cree que el resto de las plantas nucleares, responsables en total de un 35 % de la capacidad de producción, deberían ser capaces de generar suficiente electricidad.

No obstante, los ataques con misiles rusos contra estas infraestructuras clave, particularmente en las zonas del frente, son la mayor amenaza para el sistema energético de Ucrania, señala el experto, que alerta de que Rusia conoce muy bien los “puntos débiles”.

“Con gran parte de la infraestructura en el Donbás y en Járkov destruida, esto hace que la perspectiva de una evacuación masiva de estas áreas sea muy real,” subraya.

Pero el riesgo de ataques rusos no es la única amenaza, ya que un “déficit colosal” de recursos financieros está afectando la resistencia del sistema, que ya experimentaba problemas antes de la invasión rusa, explica el experto.

Los grandes consumidores, principalmente la industria pesada y la metalurgia, proporcionaban la mayor parte de los ingresos del sector, que en la práctica subvencionaba el consumo de los particulares, cuyas tarifas eran relativamente bajas.

Pero gran parte de la industria, concentrada en el sureste del país, ha interrumpido su actividad desde el inicio de la invasión, con algunos grandes consumidores de electricidad, como la acería Azovstal en Mariúpol, destruidos, mientras que otras compañías han visto sus rutas de exportación en el mar Negro bloqueadas por Rusia.

Ello ha llevado a algunas empresas de generación y transmisión de electricidad a solicitar ayuda del Estado por carecer de fondos para enviar equipos de reparación de emergencias, entre otros.

Las autoridades han prometido que las tarifas para los hogares no subirán durante la guerra, mientras que el desempleo va en aumento. Con un déficit del 20 % previsto para los presupuestos de 2023, el apoyo financiero de la Unión Europea (UE) y de otros socios de Ucrania es imprescindible para cubrir los costes.

Además, de sufrir más daños la infraestructura de producción de electricidad, Ucrania perdería los 1.500 millones de euros que espera ingresar de la exportación de electricidad a la UE, y por el contrario debería importarla -con unos precios en Europa diez veces superiores- o enfrentarse a apagones de forma regular.

En vista de la incertidumbre sobre la disponibilidad de gas y de electricidad, los consumidores se han lanzado a comprar dispositivos de calefacción y para cocinar de distintas clases para disponer de alternativas en tiempos de necesidad.

De acuerdo con OLX, una de las mayores tiendas online de Ucrania, las búsquedas de radiadores se han vuelto 40 veces más frecuentes que el año pasado por estas fechas y los precios se han duplicado.

Así lo han hecho también los precios de la leña y de las estufas de calefacción, que están siendo instaladas en masa en los refugios antiaéreos.

Por Rostyslav Averchuck

EFE

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