El viernes 21 de junio, la Fiscalía General de la Nación informó sobre el esclarecimiento del caso de sicariato en Tunja, Boyacá, perpetrado tres días atrás (18 de junio) y en el que fue asesinado Luis Eduardo Millán Manrique, capitán del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y comandante de vigilancia de la Cárcel de Máxima Seguridad de Cómbita (Boyacá).

El ente investigador anunció que ese día fueron capturados por la Policía Nacional, como presuntos autores materiales e intelectuales del hecho, José Manuel Pérez Valencia, Juan Pablo Velásquez Montoya, Santiago Álvarez Mesa, Sebastián Acosta Cardona, Jeffeson Cardenas Ocampo y Estefanía Jiménez Restrepo.

La Fiscalía les imputó los delitos de homicidio agravado en concurso heterogéneo con fabricación, porte o tenencia de armas de fuego, partes o municiones agravado. Estas personas no admitieron su responsabilidad.

Un juzgado de control de garantías acogió la petición de la Fiscalía y les dictó medida de aseguramiento de detención intramuros contra los investigados. Los cinco hombres permanecen en la Cárcel Modelo de Bogotá, mientras que la mujer fue enviada a la cárcel de Sogamoso (Boyacá). Hasta ese momento nadie sabía quién era la mujer capturada.

Por el mismo hecho fueron aprehendidos también dos menores de edad, sorprendidos en flagrancia el día del asesinato. Un juez de Infancia y Adolescencia legalizó el procedimiento y, previa imputación de cargos por parte del ente acusador, los cobijó con medida de internamiento preventivo, tras evidenciar su posible participación en el homicidio agravado -en la modalidad de sicariato- del capitán Millán.

Los adolescentes infractores aceptaron los cargos por homicidio agravado en concurso heterogéneo con el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego; por ello fueron internos en un centro especializado.

Según las primeras indagaciones, desde el 14 de junio último, le realizaban los seguimientos al funcionario del Inpec para atentar contra su vida.

Al parecer, todos los capturados, provenientes de Medellín, pertenecerían a una estructura criminal dedicada a la realización de homicidios por encargo.

Estefanía, involucrada
Según la investigación adelantada por la Fiscalía, desde el 14 de junio estas ocho personas le venían haciendo seguimiento al funcionario del Inpec para calcular el momento exacto en el que lo matarían. Una de las principales pruebas que tiene el ente acusador es una foto del capitán Millán que fue hallada en el celular de uno de los capturados una vez fue ultimado.

Hace pocas horas se conoció que la Estefanía Jiménez Restrepo capturada sería la misma que es conocida en Medellín como la embajadora de las escaleras eléctricas de la comuna 13 de Medellín, San Javier.

Es una mujer de 21 años, estudiante del Censa, practicante en el Concejo de Medellín y quien fuera destacada como una de las mejores personeras estudiantiles de Medellín.

Según Noticias Caracol, Adriana Restrepo, la mamá de Estefanía, contó que los dos sicarios señalaron que sus cómplices iban en un carro negro de placa IHW 468 y que quien conducía era un hombre con tatuajes en los brazos. Efectivamente, los capturados tenían todas las características que describieron los sicarios. En el vehículo fueron hallados seis celulares, un Iphone de 64 gigas y un estuche rosado.

Pero Estefanía, según su mamá, solo estaba de paseo. Su novio la invitó. Estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada. Julio César Rivera, abogado de Estefanía, aseguró que su defendida es inocente y que en el caso se han presentado muchas irregularidades, como que la captura se produjo seis horas después del asesinato y que esta mujer no la debieron recluir, puesto que funcionarios del Inpec podrían tomar represalias por el asesinato del capitán Eduardo Millán.

La embajadora de las escaleras eléctricas fue trasladada a la cárcel de mujeres de El Pedregal, en San Cristóbal, donde espera que se aclare todo porque, según su familia, se trata de un error.