A los ojos de muchos es prioritario hacer algo con el Escuadrón Móvil Antidisturbios para no truncar más sueños como el del joven Dilan Cruz. Su imagen se convirtió en el rostro del paro nacional y en el del uso desmedido de la fuerza por parte del ESMAD, en medio de un ambiente convulsionado por el descontento y la insatisfacción de cientos de personas. La multitud ha dicho que no abandona las calles hasta que el Gobierno resuelva sus demandas, entre ellas la de hacer algo con esta unidad de la Policía.

A una semana del paro, la juventud que sostiene la protesta dejó clara su resistencia para no dar el brazo a torcer. Exigen más garantías de vida. Por eso, de las jornadas de movilización quedaron grabadas también las laceraciones en los cuerpos de los manifestantes, el rojizo de los ojos por el ardor y se escuchó la respiración entrecortada a causa del gas pimienta lanzado por el Esmad para dispersar a la multitud. Y, hay que decirlo, las de muchos uniformados golpeados y heridos.

Desde el Congreso piden desmonte del Esmad

Y así como la ciudadanía habla, el Congreso observa y traduce el llamado que se lee en pancartas, arengas y redes sociales de acuerdo con su orilla política. “No más Esmad”, “Esmad asesinos” y “Desmonte Esmad” son algunos de esos mensajes que han sido replicados por partidos de oposición. Precisamente, fueron ellos quienes reabrieron el debate en el Legislativo para pedir la disolución de este organismo cuando denunciaron el asesinato de Dilan Cruz ante la Fiscalía y enviaron una carta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar su muerte, junto a otras situaciones similares presentadas durante el paro.

¿Qué dice el Gobierno?

Ante los cuestionamientos, el presidente Iván Duque aseguró que es injusto “decir que la Policía es asesina” y alegó que detrás de expresiones de este calibre hay móviles políticos. Insistió además que detrás de las protestas pacíficas hay “muchos que han querido pescar en río revuelto y acudir al vandalismo”. Respecto al Escuadrón, sostuvo que este ha buscado actuar con “toda la prudencia” y que su principio es “defender el interés general, la vida, honra y bienes de los ciudadanos”.

En los partidos de gobierno hay posiciones divididas. Por supuesto, desde el Centro Democrático la postura unánime es de respaldo a la Fuerza Pública. La senadora Paloma Valencia reivindicó su pertinencia y expresó agradecimiento por quienes “se exponen y arriesgan tanto”, mientras que su compañera María Fernanda Cabal fue más allá y alegó que “para la izquierda incendiaria, la Fuerza Pública es represora y asesina”.

Otras víctimas del Esmad

Los casos existen, pese a que no haya un número unificado de víctimas del Esmad, porque el Estado no las reconoce y Medicina Legal no discrimina qué célula de la Fuerza Pública se sobrepasó con el uso de la autoridad. Aparte de la historia de Dilan están las de Nicolás Neira y Johnny Silva, asesinados en 2005 por el Esmad, procesos judiciales por los que se condenó a la nación. Igualmente, las muertes de Óscar Salas, en 2006, y Miguel Ángel Barbosa, en 2016, por situaciones similares, aún no tienen doliente en la justicia. Esos capítulos oscuros de las movilizaciones refuerzan la propuesta de los congresistas de oposición que plantean darle fin a ese cuerpo policial.

Tomado de El Espectador