En los Llanos del Yarí empezó a avanzar la paz

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Desde el inicio de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de las Farc, el pasado 17 de septiembre, Análisis Urbano logró estar allí…..
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Atardecer en el Diamante Caquetá. Foto Análisis Urbano.

Redacción Análisis Urbano

Desde el inicio de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera de las Farc, el pasado 17 de septiembre, Análisis Urbano logró estar allí; y en sus entrevistas y en el diálogo diario con los integrantes, pudo evidenciarse que desde el sur del país hay ánimos verdaderos de empezar a construir ese camino difícil hacia la consecución de la paz.

Al principio fue difícil obtener declaraciones de los comandantes y dilucidar sus pensamientos, y tampoco fue una labor sencilla encontrar un sentido que fuera más allá de lo que parecía un discurso aprendido por parte de la guerrillerada de las Farc. No obstante, con el paso de los días, las barreras fueron cayendo de manera natural: los integrantes de la guerrilla, al igual que el resto de los colombianos, también están cansados de esta guerra, y aunque tienen algo de miedo, ellos también desean una vida en paz.

Esto no quiere decir que haya una renuncia ni a los ideales, ni a la lucha. Esto quiere decir que ahora va a ser sin armas y en el escenario político legal. Las Farc también es un partido político y lo es hace más de 70 años, pero un país gobernado por una minoría represiva, acumuladora, y que quería conservar una nación en la injusticia social e inequidad fue el escenario perfecto para que este partido se levantara en armas cincuenta años atrás y se planteara la toma del poder.

Las causas originales de la guerra nunca cambiaron, tampoco cambió el escenario en que inició y la miseria sólo aumentó arrojando a los desterrados de la tierra hacia las ciudades. La guerra subversiva se financio con la droga, es verdad; pero ninguna guerra, ni la estatal, se financia de manera legal. Y esto hay que aceptarlo para empezar a perdonar.

Ahora bien. El contexto que dio origen a una guerra sigue sin cambiar, pero el acuerdo al que llegó las Farc y gobierno nacional es un primer paso para lograrlo, porque el acuerdo no sólo va traer algún beneficio para quienes van a dejar de ser guerrilleros, o todo aquel que se someta a la Justicia Especial para la Paz; este acuerdo también traerá beneficios para la población colombiana, especialmente para la que ha sido despojada de su tierra.

Que a las Farc no se les puede creer, dicen algunos. La verdad es que creerle al gobierno también es difícil. Y así como algunos civiles están escépticos, la guerrillerada también lo está: este es sólo un salto de fe que todos los colombianos vamos a dar porque apostamos por un país mejor que puede ser mejor.

Esta es una hipótesis difícil de sostener, pero en Análisis Urbano creemos que de acuerdo a determinadas circunstancias todos los seres humanos somos capaces de empuñar un arma, y así mismo, y de acuerdo igualmente a determinadas circunstancias, también somos capaces de dejarlas. La guerra no es sostenible, no lo es para el gobierno y no lo es para las Farc. Tampoco lo es para la humanidad.

Análisis Urbano estuvo en los Llanos del Yarí y después de muchos días por fin logró hablar con comandantes, y también pudo ver cómo el resto de la guerrillerada se desprendía lentamente del miedo y la prevención ante más de 700 periodistas que sin tino alguno los asediaban con preguntas y querían conocer de sus pensamientos íntimos cuando meses antes los atacaban. Al final todos éramos los mismos: un pueblo cansado de la guerra y con ganas de paz, pero consciente que el camino que viene es el verdaderamente difícil: la implementación de los acuerdos; la etapa en la que estamos es apenas un preludio. Un papel firmado no encierra mayor cosa, lo que viene es lo complejo y no sólo compromete a las Farc o al gobierno, nos compromete a todos como nación.

Un día antes de la firma oficial en Cartagena Análisis Urbano les deja unas gráficas de nuestra estadía en los Llanos del Yarí. Unas gráficas que retratan este pueblo que, como ya dijimos, es el mismo, es uno solo; y está cansado de morir.

 

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