En México, la impunidad alimentó el gota a gota de los colombianos

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Todo lo que queda es un recorte de prensa del diario Reforma en el que se lee que la Policía de Ciudad de México capturó a dos colombianos que llevaban un maletín con una cifra indeterminada de dólares. Al ser interrogados, aseguraron que era para un préstamo que les harían a algunos comerciantes del Distrito Federal.

La noticia no causó mayor sorpresa porque para entonces los nexos entre carteles de la droga de ambos países era un secreto a voces y el acento al hablar de los colombianos empezaba a tomarse las esquinas y a hacerse popular entre los comerciantes informales de las zonas periféricas.

Pero las autoridades consulares colombianas sí tuvieron una leve sospecha de lo que podría tratarse. De inmediato se pusieron en contacto con el Ministerio Público, pero por alguna razón jamás obtuvieron respuesta y aún se desconoce lo que ocurrió con los capturados y con el dinero.

“El periódico Reforma en agosto o septiembre del 2014 sacó una nota que dice ‘capturados colombianos con un maletín con plata que iba a ser repartido a varios comerciantes en una zona de Ciudad de México’; cuando vimos la nota, le escribimos al Ministerio Público y les pedimos más información y no nos contestaron. Ese día supimos que el gota a gota había llegado a este país”, aseguró Álvaro Ávila, exvicecónsul de Colombia en la capital mexicana en entrevista para este reportaje.

La detención de estas personas fue dos años después de que el Gobierno de México eliminara la solicitud de visa a los colombianos como una medida para incentivar el turismo y estrechar lazos con países de la Alianza del Pacífico.

En los últimos cinco años han sido capturados en México 2006 colombianos, 513 de ellos con procesos activos, por diversos delitos.

Pero entre los 283.217 turistas colombianos que se pasearon en el 2014 por Cancún, Ciudad de México y otros lugares turísticos cuando la visa dejó de ser requisito, llegó un grupo de jóvenes de Antioquia, Norte del Valle y la zona cafetera de Colombia sin fecha de regreso y se ubicaron en zonas populares y con altos índices de informalidad. Lugares que no promocionan en paquetes turísticos.

Poco a poco se tomaron las calles en motocicletas, otorgando préstamos con pagos diarios y altos intereses, amenazando, despojando de sus bienes y mercancías a los deudores morosos y golpeando a quienes tenían atrasos o evadían las cuotas. Nadie denunció porque el miedo creció a la misma velocidad con la que estas redes atrapaban nuevas víctimas.

“La forma de operar en México es a través de tarjetas que reparten en mercados y pequeños comercios ofreciendo préstamos sin fiador, sin ninguna condición, pero con intereses altos, generalmente superiores al 20 por ciento y con cobro diario”, explica Sandra Irene González, directora de la agencia de investigación para Extorsiones de la Fiscalía de Ciudad de México para esta investigación.

El fenómeno silenciosamente amenaza a pequeños comerciantes, vendedores callejeros, amas de casa, transportadores, taqueros y todos los excluidos del sistema bancario, hasta que la bomba estalló el 11 de noviembre del 2015. Ese día se reportó la desaparición de cinco colombianos en Córdoba (Veracruz), al sur de México, donde se ha expandido la violencia por narcotráfico. Cinco días después fueron hallados muertos, atados de manos y con signos de tortura. Todos eran oriundos del Eje Cafetero.

En torno a esas muertes, los medios locales enfocaron sus lentes a investigar quiénes eran y a qué se dedicaban las víctimas. Se escuchó por primera vez un oficio desconocido para las autoridades mexicanas: cobradores ‘gota a gota’. Era la confirmación de las sospechas de las autoridades consulares colombianas de que este flagelo llegó a México.

Fuentes no oficiales aseguran que para entonces los colombianos rodaban en motocicletas y cascos oscuros por la capital mexicana y diez estados más. Datos de ese año hablaban de unos 300 colombianos, quienes tenían cada uno en promedio entre 80 y 100 clientes que visitaban a diario. Comerciantes víctimas de la pobreza y revictimizados por los ‘gota a gota’.

Después de varios días intentando una cita, llegamos hasta la calle Río Danubio, en la Delegación Cuauhtémoc, sede de la Asociación de Empresarios y Comerciantes Unidos del Centro Histórico y del DF, Procentrhico. Allí nos espera su director Guillermo Alejandro Gazal.

El nombre de ‘gota a gota’ como tal, recuerda Gazal, empezó a escuchar en los mercados y negocios de la ciudad a partir del 2015, época en la que existían no como el ‘gota a gota’ que conocemos hoy, pero sí había préstamos a pequeños comerciantes y en estos casos se cobraban intereses que hasta cierto modo eran pagables.

“En México hay casos de gente que no ha pagado y ha sido golpeada. Tenemos antecedentes y conocimiento de los famosos levantones, donde sustraen a la persona, la privan de la libertad, y es la familia la que ha tenido que encargarse de cubrir el pago de estos créditos”, explica Gazal.

La mayoría de esos colombianos, entre deportados y en la mira de las autoridades, estaba asentada en Ciudad de México y en 17 estados más como Guanajuato, Veracruz y Puebla, donde tímidamente empezaban a asomar en los comandos de Policía las víctimas; movidas más por el desespero que generan los cobros, las amenazas y las extorsiones, que esperando la protección de sus autoridades.

México es el país de América Latina en el que han asesinado a más jóvenes colombianos cobradores de ‘gota a gota’.

Para octubre del 2016, Mario Madrazo, entonces director de Control y Verificación del Instituto Nacional de Migración de México, aseguró que en su país operaban tres organizaciones de colombianos dedicadas al ‘gota a gota’ y que entre el 2015 y 2016 habían sido detenidos 300, de los cuales 100 que integraban esas células fueron deportados y tenían identificados al menos a otros 400 en todo el país.

En entrevista con un medio mexicano, afirmó que “Hemos identificado por lo menos tres grupos, tres variantes operativas. Podemos identificar que son distintas organizaciones por la forma en que transfieren el dinero y hasta por la forma como arriban al país, por la línea aérea en la que vuelan a México”.

Sus declaraciones coinciden con las de un ex funcionario de Migración en México, quien nos citó en una plazoleta de comidas cerca de Reforma, la tradicional avenida en el D.F. Este ex funcionario pidió proteger su identidad por temor a represalias.

“Hay funcionarios de Migración que hicieron el trabajo que no hizo la Policía y lograron fotos, saben cómo operaban las bandas, cómo llegaban desde Colombia, cómo las autoridades en el mismo aeropuerto internacional los dejaba pasar y cómo volvía a ingresar a México gente que había sido deportada”, asegura.

Uno de esos jóvenes que ingresó a México es Didier, ese no es su nombre, pero es con el que se siente seguro de hablar. Él es uno de los centenares de jóvenes reclutados en Colombia para viajar a otros países a realizar los cobros, pero integra además la estadística del otro rostro del ‘gota a gota’: es uno de los colombianos que para proteger su vida debió huir de la organización para la cual trabajaba y se refugió en alguna oficina consular en México para salvar su vida.

Las autoridades mexicanas tienen confirmada la presencia de los prestamistas ‘gota a gota’ en 21 de los 32 estados que conforman la Unión.

Regresar vivo de México, el país de América Latina que más muertos registra por cuenta del ‘gota a gota’ después de Colombia, es una ganancia enorme para él. En total, entre el 2014 y julio del 2019, murieron en México 90 colombianos de forma violenta y 34 más en circunstancias aún por determinar, según información proporcionada por la Cancillería de Colombia.

“Nos propusieron viajar a viarios muchachos del pueblo, nos sacaron pasaporte y nos compraron los tiquetes. Allá teníamos alimentación y alojamiento por un mes. Nos decían que por apartamento debíamos vivir, máximo tres para no despertar sospecha y nos entregaban una moto y un teléfono con una aplicación para acceder a la información de los clientes”, recuerda.

Didier es alto, atlético, de voz fuerte y aspecto rudo; el prototipo que privilegian quienes reclutan jóvenes para estas organizaciones. La idea es que inspiren temor entre los clientes que por alguna razón no quieren pagar.

Nunca supo quiénes eran sus jefes, pero es una red que tenía coordinado cada detalle de su llegada desde el horario que estaría en México y a quién debe cobrarles. “Ellos pagan entre 1000 y 1500 dólares por cada colombiano que llega y solo nos toman una foto antes con la ropa que vamos a viajar y la envían para que nos esperen”, confiesa.

Didier está escondido desde que fue repatriado a Colombia para proteger su vida de la organización que lo envió a México y que lo mandó a secuestrar por gente del Cartel Jalisco Nueva Generación, una organización dedicada al narcotráfico, secuestro y tráfico de armas. Este grupo fue creado en el 2007 como el brazo militar del Cartel de Sinaloa.

Durante los primeros días hizo hasta 170 cobros diarios en mercados de Guadalajara, ciudad al centro occidente de México donde fue enviado. Recibía puntual los US$300 dólares semanales que le prometieron de pago, más el dinero de cuotas atrasadas que les quitaban a los clientes, En ese tiempo se dio una vida suntuosa hasta que un día se enfrentó con su primer riesgo.

Ante las autoridades consulares de Colombia en México se han presentado 198 reportes de personas desaparecidas en los últimos cinco años.

Hombres desconocidos lo abordaron y le advirtieron que sus jefes sabían que para seguir con los cobros debía pagar por la seguridad en esa zona y tuvo que empezar a compartir sus ganancias, como todos los ‘gota a gota’ que operan en México bajo el amparo de organizaciones criminales expandidas desde el 2006, cuando inició la llamada ‘guerra contra el narco’, periodo que expertos en seguridad y activistas de derechos humanos reconocen como el momento en que México incrementó su inseguridad y violencia.

Esas redes se extendieron en buena medida por la forma como el colombiano es visto en México, como lo explica el representante de los comerciantes. “Hoy tenemos claro que los ‘gota a gota’ están relacionados con muchos narcomenudistas porque aparte, desafortunadamente, por las series de televisión que hemos visto en México, el primer match que hace un chavo, un muchacho entre 17 y 20 años, cuando oye el acento colombiano, inmediatamente imaginas a Pablo Escobar o el Señor de los Cielos”.

“El match automático es drogas, cocaína, Pablo Escobar, delincuencia y eso a mucha gente le ha creado el gusto por asociarse con colombianos en actividades ilícitas”, agrega el dirigente.

Lo comerciantes en ciudad de México más afectados son los de Tláhuac, Xochimilco, centro histórico y el mercado de Tepito, uno de los más grandes de la ciudad y a su vez asociado con graves problemas de seguridad.

Es un sábado de junio a las 9:00 A.M. y Tepito es un hervidero. Durante años los mexicanos han sabido cuáles son los pabellones en los que pueden adquirir todo tipo de productos como tiendas por departamentos en donde existe el mercado de lo clonado, de lo usado, del contrabando y, por supuesto, de lo robado.

Navegando entre un mar de ilegalidad, muchos de sus comerciantes se sostienen por los créditos en los que los colombianos cobran, incluso con violencia, entre un 20 y un 40 por ciento de interés mensual y que se mueven a diario por entre los ríos de gente que chocan por los estrechos pasajes. Un laberinto ideal para un prestamista por la facilidad para camuflarse y escapar.

Intentamos de todas las formas atender el consejo que un día nos hicieron en la Fiscalía de Ciudad de México, o mejor, dos recomendaciones previas cuando supieron nuestro destino: primero, no ir a esa zona y, segundo, si es estrictamente necesario, no hablar para evitar que se den cuenta que eres colombiano en “una zona donde no es del agrado el acento de tu país”.

Ese sábado los diarios capitalinos llevan grandes informes titulados ‘Caen 12 miembros de La Unión de Tepito’ y registran que entre los detenidos hay cuatro cabecillas del grupo criminal que estaban entre los más buscados por las autoridades. Era la señal que esperábamos, sabíamos que el momento de ir era ahora porque el grupo delincuencial tendrá más cosas en qué pensar que en buscar si hay algún extraño en su territorio.

No nos aguantamos y hablamos con un par de comerciantes porque ellos tendrían una parte de esta historia. A un lado se encuentra un aviso publicitario de una campaña que adelanta el Consejo Ciudadano en el que advierte a la gente no caer en los préstamos gota a gota. Pero con los ‘gota a gota’ es como con la droga; la gente los prueba en un momento de ansiedad o necesidad y luego es difícil salir.

La banda de la Unión de Tepito, que presta un servicio de cobro violento a los ‘gota a gota’ colombianos, empezó con jóvenes que avisaban a los comerciantes cuando venían las autoridades y poco a poco fueron obteniendo información de los negocios ilegales y empezaron extorsionar, a cobrar vacunas y derecho de piso.

En noviembre pasado fueron capturados dos colombianos de la banda ‘El tesoro’ dedicados al ‘gota a gota’ y a cobro de extorsiones por derecho de piso en el DF.

“Se dieron cuenta de todo, cómo se movía cada comerciante, los número de puestos que tenían, el dinero que movían y se fueron haciendo a una información al grado que hoy tienen un coto de poder impresionante; cuando nace la Unión de Tepito como autodefensa y logran posesionarse con información, se forma un grupo delincuencial que hoy está casi que imparable”, señala el Director de Procentrhico.

Por su parte, Francisco Javier Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano en Ciudad de México, a coincide que hay muchos países que hablan de que el ‘gota a gota’ son excedentes de dinero del narcotráfico que no hay cómo insertar al sistema bancario; y eso mismo pasa en México.

“No tengo elementos para poder decir qué tanta conexión hay entre el ‘gota a gota’ y los carteles o bandas criminales, pero la porosidad de los sistemas financieros del mundo y particularmente en América Latina hacen que sea muy fácil y relativamente fácil lavar dinero. Es lamentable lo que voy a decir, pero parte del boom en la industria de la construcción en México no podría pensarse sino consideramos el dinero del narcotráfico que es lavado a través de la construcción, pero no tengo de casos de ‘gota a gota’ conectado con un grupo de delincuencia organizada”, afirma Rivas.

Al respecto, la directora de la Oficina contra el Secuestro de la Fiscalía de México considera que lo que se presupone es que son colombianos los dueños del dinero y no sabemos la procedencia porque en la mayoría de los casos quienes ofrecen esos préstamos y son capturados refieren que sus jefes o sus patrones son los que desde Colombia les están enviando este financiamiento.

“Ahora, no tenemos confirmado el vínculo con carteles de la droga o grupos delincuenciales, pero sí sabemos que no solo en el ‘gota a gota’ sino en otros delitos que hay muchos que se agarran de la fama de alguna organización para decir que están asociados con ellos “, explica.

Pero no se trata solo del engranaje que los ‘gota a gota’ armaron con grupos criminales mexicanos para garantizar su seguridad y expansión. La corrupción de las autoridades en México potenció el crecimiento de esta actividad ilícita. Sumado a que la gente no denuncia por temor y porque se ha vendido al idea de que esos préstamos no son un delito.

En México el nivel de impunidad es tal, que la propia autoridad reconoce que 9 de 10 delitos no son denunciados y no se inició una carpeta de investigación. Este número es conocido como la cifra negra; es decir, el nivel de delitos no denunciados que realmente afectan a la población.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) 2018 permite conocer dos de los principales motivos para no denunciar en México: desconfianza en las autoridades y considerar la denuncia como una pérdida de tiempo.

Entre esos delitos no denunciados estaría la estafa, la extorsión, el fraude y las amenazas verbales relacionados con los ‘gota a gota’.

El fenómeno creció porque había un gobierno cómplice, asegura Salvador Guerrero, director del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México. “Había un gobierno corrupto a nivel federal y a nivel local. Solo en el Concejo Ciudadano se dejaron de publicar durante tres años los datos estadísticos de todos los delitos”.

En noviembre pasado fueron capturados dos colombianos de la banda ‘El tesoro’ dedicados al ‘gota a gota’ y a cobro de extorsiones por derecho de piso en el DF.

“No tenemos la certeza de cuántos policías o militares puede haber asociados con estas organizaciones criminales, pero efectivamente necesitan de una operación con un grupo de delincuencia local para estar en el territorio y ejecutar las amenazas. Y en un país con niveles de corrupción tan altos como México, no es impensable que una organización pueda estar en alianza con las autoridades”, señala Francisco Rivas, del Observatorio Nacional Ciudadano de México.

Agrega que: “El ciudadano tiende con razón una desconfiar de sus autoridades, particularmente del área de seguridad y justicia, porque cuando no hay corrupción, hay autoridades insuficientes, pero por otro lado sí tienes delincuentes muy eficaces”.

Una apreciación en la que coincide el director de Procéntrhico, Alejandro Gazal, quien agrega que “el exjefe de gobierno Miguel Ángel Mancera se dedicó durante seis años a negar la existencia de grupos de delincuencia organizada en la ciudad de México. Solo hay dos hipótesis para que la autoridad máxima de una ciudad niegue un problema: la falta de capacidad para resolverlo o el contubernio. La única manera en la que podemos entender que no se atacara el delito es porque existía un beneficio y el beneficio que mi sentido común establece es que había contubernio”, señala el director de Procentrhico, Alejandro Gazal.

La esperanza, aseguran varias de las personas consultadas, está centrada en el nuevo gobierno y en la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum quien en enero de 2019 puso por primera vez el tema del ‘gota a gota’ sobre la mesa y afirmó que existe un grupo aproximado de 1500 colombianos quienes como Didier.

Un caso emblemático de estas alianzas criminales de autoridades y organizaciones colombianas dedicadas al ‘gota a gota’ en México es el de Ángela Adriana Alzate Ayala, de Ginebra (Valle del Cauca) indicaron fuentes de la Fiscalía mexicana para este informe.

La mujer operaba bajo la protección del cartel de Tláhuac y el abatido líder Felipe de Jesús Pérez, alias El Ojos. Este cartel, según autoridades mexicanas, trabaja para la organización de los hermanos Beltrán Leyva, pero la colombiana contaba además con el respaldo del grupo criminal de La Unión de Tepito y 40 oficiales de la policía, coordinados y liderados por Gabriel Carmona Dávila; Miguel Carmona Dávila, policía ministerial de Ciudad de México, y Felipe Carmona Dávila, exintegrante de la Policía Judicial.

Estos mexicanos fueron capturados tras seguimientos de inteligencia y eran quienes se encargaban de sobornar a otros oficiales para liberar a los ‘gota a gota’ cuando eran capturados. Además, se hacían pasar como agentes del Instituto Nacional de Migración para que les entregaran los capturados y posteriormente devolverlos a las calles. Todos fueron detenidos.

Un informe de la organización Insight Crime advierte que en esa misma estructura “trabajan agentes de Migración en el aeropuerto y en la subdelegación del INM en Talismán, Chiapas; elementos de la Policía Federal, Secretaría de Seguridad Ciudadana del Edomex, de la SSP capitalina y de la Tesorería de la delegación Venustiano Carranza. Incluso, el informe señala que Carmona tiene un grupo armado integrado por ex policías federales, estatales y ministeriales. Todos al servicio de Ángela Adriana Álzate”.

Pero antes de eso, en diciembre del 2017, cinco colombianos desaparecieron en Cancún, Quintana Roo, en una alianza macabra entre la policía y los carteles del narcotráfico. De nuevo el tema del ‘gota a gota’ empezó a tomar importancia, pero fue solo hasta el pasado mes de enero en que una autoridad se refiere al caso.

Autoridades en Colombia creen que algunos ‘gota a gota’ han mezclado los préstamos con el microtráfico y por eso las muertes violentas.

El nivel de estrés y la presión de estos grupos dedicados al ‘gota a gota’ llevó a los comerciantes, de lugares como el Centro Histórico de Ciudad de México, a pasar al ataque y a cobrarse la justicia por su propia mano. El 15 de febrero de este año un grupo de autodefensas de los comerciantes de Calle Madero esperó a que llegaran tres cobradores y con armas en mano los retuvieron.

Por varios minutos, en este lugar a pocas cuadras del Zócalo, estas tres personas fueron heridas con armas de fuego y estuvieron a punto de ser linchadas en plena calle, de no ser por la presencia de la Policía.

Una de las primeras personas que habló de crear grupos de autodefensa para defenderse de los ‘gota a gota’ en Ciudad de México fue Raymundo López, un líder de vendedores ambulantes que fue asesinado en abril pasado.

Los reportes recibidos por el Consejo Ciudadano de Ciudad de México, explica su director Salvador Guerrero, nos hacen pensar que el ‘gota a gota’ tiene una extensión importante, sin que sea incontrolable y que está en diferentes estados.

Los datos recopilados por Procentrhico revelan que los colombianos que integran estas organizaciones de ‘gota a gota’ en México están vinculados con al menos nueve estructuras de delincuencia organizada en este país, entre ellos la Unión de Tepito, La Antiunión, el Cartel Jalisco Nueva Generación, la Familia Michoacana, Cartel Nueva Generación Tepito, Los Zetas y Los Chineros, entre otros.

Pasacalles similares a este han aparecido en algunos estados de México amenazando y rechazando la presión de los prestamistas colombianos.
Foto: Cortesía Policía Civil de Brasil

Una realidad que llevó a las autoridades mexicanas y varias organizaciones a prevenir de los riesgos que implica pedir estos préstamos a través de campañas

Una de las formas fue repartición de trípticos principalmente en la zona centro del DF, en La Condesa, la zona Polanco, entre otros y se están distribuyendo folletos para que la gente conozca este modus y se presenten a la Fiscalía Antisecuestros a formular las denuncias correspondientes y omitan seguir pagando esta extorsión, dijo la fiscal Sandra González.

También el Consejo Ciudadano instaló carteles en 439 mercados de la ciudad de México, tras determinar que en el 77 por ciento de los locales pequeños o de Mercado de zonas populares se ha hecho la oferta y hasta la imposición a la gente de tomar estos créditos y se creó la línea de denuncia 5533 5533 vía de WhatsApp.

A la par con estas iniciativas, el gobierno mexicano y de la Ciudad de México ofrecen préstamos en esas zonas más afectadas por el ‘gota a gota’ con hasta el 6% de interés anual, en contraste con las tasas de interés del ‘gota a gota’ que van del 50% al 500%, como lo explicó el director del Consejo Ciudadano, Salvador Guerrero.

En seis años de presencia del ‘gota a gota’ en México muchas personas han muerto, otras debieron huir y varios comerciantes quedaron en la ruina. Pero el panorama se antoja aún peor si se tienen en cuenta las últimas cifras entregadas por el Consejo Ciudadano.

Hasta el primer semestre de 2019 confirmaron que el 69,8 % de quienes participan en el ‘gota a gota’ son colombianos, pero también hay venezolanos, chilenos, mexicanos “según los reportes que existen de los estados de México, Hidalgo, Morelos, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Jalisco Yucatán , Guanajuato, San Luis, Durango, Quintana Roo, y Michoacán, que son entidades de donde han reportado a la Ciudad de México al presencia de este delito” , confirman los datos que maneja la entidad.

Aunque las autoridades mexicanas hablan de 1500 colombianos en redes de ‘gota a gota’, la cifra sería superior porque hay un subregistro en los datos oficiales.

Cifras que contrastan con las oficiales porque según la Fiscal contra la Extorsión de la Sección Antisecuestros “suponemos que son muchos los colombianos que están involucrados en esta actividad, pero hasta ahora tenemos solo la detención de 14 personas entre el 2017 y mediados de 2019 y no tenemos una cifra exacta de cuántas personas hay en el país trabajando bajo este modus operandi”.

Cifras que contrastan con las oficiales porque según la Fiscal contra la Extorsión de la Sección Antisecuestros “suponemos que son muchos los colombianos que están involucrados en esta actividad, pero hasta ahora tenemos solo la detención de 14 personas entre el 2017 y mediados de 2019 y no tenemos una cifra exacta de cuántas personas hay en el país trabajando bajo este modus operandi”.

Vía peticiones de información en México, la Procuraduría General de la República no dio detalles del número de personas con nacionalidad colombiana que han sido determinadas en ese país. Esa información no la suministraron, según la respuesta a la solicitud, porque “no es posible advertir en los sistemas estadísticos correspondientes un rubro que permita extraer información alguna con la información que usted requiere”. Incluso, señala que la autoridad “no tiene obligación de generar información con un nivel de desagregación específico”.

Sin embargo, en el final de la respuesta reconoce que no tienen esta información estadística porque “no se cuenta con los recursos humanos necesarios para desviar la información de sus facultades o generar y alimentar una base de datos”.

Aún con esto que reconoce el Estado, informó de forma parcial que aun cuando no hay un nivel de detalle en la estadística estos son los datos que sí cuentan sobre los colombianos detenidos en México que fueron detenidos por delitos federales, es decir, esto no incluye en detalle los casos que se llevan en cada provincia del país.

*Todos los derechos pertenecen al periódico El País de Cali

Tomado del sitio web del periódico El País de Cali

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