En video | Denuncian falsos positivos de la Policía en el barrio Niquía, de Bello, Antioquia

Creemos en la justicia de este país, a pesar de que a cada momento nos defrauda de una forma contundente.

También estamos convencidos de que hay policías honestos, muchos, que están rodeados de otros que no dudan mancillar el nombre de la institución Policía Nacional.

Análisis Urbano tuvo acceso a un caso en el que, por la forma de proceder de los uniformados, de uno en particular, se estaría configurando lo que se ha dado a conocer como “falso positivo”.

El hecho ocurrió el pasado martes 19 de mayo en horas de la noche en un inmueble de la diagonal 55 con avenida 46, barrio Niquía, del municipio de Bello, sector Guayana.

En uno de los videos a los que tuvo acceso Análisis Urbano se observa lo siguiente. Un agente de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá busca en un chiffonier. No le preocupan las prendas que hay allí. Lanza blusas y cucos a cualquier parte buscando algo.

Es de noche y está oscuro en esa alcoba. Hay revuelo en aquella casa porque ingresaron tres uniformados. Uno de ellos fue directo a una alcoba, la de una mujer. Con una mano el policía sostiene una linterna y con la otra mano rebluja. A su alrededor se escuchan varias voces. Una de ellas, muy amable, pausada, tranquila, le dice: “Bien pueda, eso es pura ropa”. El uniformado pasa de un cajón a otro.

“Esos son interiores míos, maquillaje. Y lo de abajo son zapatos”, agrega la mujer. Una niña aparece en escena y saca de allí un cuaderno. “Espere y verá yo prendo el foco pa’ que mire”, le dice la mujer.

Ahora hay más luz en ese cuarto, en el que el policía adelanta un allanamiento y registro para el cual no hubo orden judicial, según se conoció posteriormente. La mujer está grabando con el celular. “Lo de ahí es pura ropa, si quiere la saca”. El agente mete un cajón que estaba en el piso y cierra la puerta del lado derecho del chiffonier. Luego va al fondo.

El policía se detiene entre el chiffonier y la pared. Cubre con su cuerpo la escena y en dos segundos, sin buscar, sin agacharse, sin desordenar, voltea y “voilà” tiene una Mini Uzi negra calibre 9mm en su mano izquierda, aferrada por el mango. ¿De dónde salió? ¿Estaba encima de la ropa que está al lado del chiffonier? ¿La sacó de entre su chaleco antibalas?

El agente sale de la escena y grita “oe”, “oe”, y le enseña a un compañero la subametralladora. “¿Cómo así?, eso no lo encontraron aquí, todo está grabado señores. Aquí no fue parceros”, les increpa a los policías la mujer que grabó el video con su celular.

En la vivienda, los agentes capturaron a JFTC, un joven de 18 años de edad, quien firmó un acta de incautación de elementos “captura en flagrancia” y lo llevaron a la URI de Copacabana por el delito de porte de armas de fuego de uso privativo.

Y esto fue lo que escribieron en el informe policial:
“Siendo las 21:48 horas del día de hoy 19 de mayo del presente año me encontraba patrullando con mi compañero patrullero Morales Pabón Jordan, en compañía del señor intendente Gustavo Mejía y el patrullero Nelson Jiménez por el sector la Guayana, más exactamente a la altura de la diagonal 55 con avenida 46. En esos momentos observamos a lo lejos una persona de sexo masculino que viste pantaloneta color negro y camiseta color negro el cual al observar nuestra presencia emprende la huida arrojando un elemento metálico al suelo y al verificarlo constatamos que es un arma de fuego color negro tipo Mini Uzi ungrl calibre 9 mm, número de serie externo 230419 con un cartucho color dorado calibre 9 mm en la recámara, sin proveedor. Seguidamente sin perderlo de vista pedimos apoyo vía radial e interceptamos al sujeto a unos metros, aproximadamente cinco, más adelante, el cual estaba a punto de ingresar a una vivienda, pero por la reacción no logró ingresar. En ese entonces se solicita un registro personal y se identifica como JFTC, de 18 años de edad. Informa no haber sacado la cédula de ciudadanía, TI #…, de Bello Antioquia. Sin presentar el documento, natural del Yarumal, Antioquia”.

“Es de anotar que no sabe la dirección de su residencia, informa vivir por el sector del Tapón. Seguidamente procedemos a leerle los derechos que tiene como persona capturada e informar al comandante de estación para el apoyo de vehículo con el fin de ser trasladado hasta las instalaciones de la URI de Copacabana para ser dejado a disposición de la autoridad competente. Es de anotar que dicho sector donde se captura este sujeto se disputa el territorio por las bandas criminales Pachelly y el Mesa. De igual manera en este mismo sector se han presentado novedades acerca de lesionados y homicidios durante el presente año. Por otra parte, se deja constancia que al momento de ponerle las esposas y trasladarlo recurrimos a mediar la fuerza, sin ocasionarle daños ni lesiones ya que este se estaba oponiendo resistencia y estaba muy agresivo y esto se logró efectuar con más ayuda policial”.

“Se deja constancia que hubo un poco de demora en dejar a disposición el capturado debido al vehículo que se encontraba en un sector alejado en otro procedimiento. De igual forma se contó con el apoyo del Ejército Nacional con el fin de brindar más seguridad y evitar algún tipo de novedad con el personal, bajo el indicativo ASPC 11, al mando del cabo primero Elkin Rueda Triana, pertenecientes al batallón Pedro Nel Ospina del municipio de Bello”.

“Elaborado por el patrullero Pedro Andrés Álvarez Hoyos”.

El joven capturado fue presentado ante el juzgado 32 penal municipal con función de control de garantías de Medellín el 21 de mayo a las 8 de la mañana. Se instaló la audiencia a través de la plataforma Microsoft Teams. El fiscal argumentó la legalización, a lo que el defensor se opuso. Las preliminares no pasaron de la legalización de la captura, ¿por qué?

El despacho declaró ilegal el procedimiento de captura y ordenó la libertad del señor JFTC. Asimismo, el juez ordenó a la Fiscalía General de la Nación realizar los actos necesarios para investigar la posible conducta de los agentes en el procedimiento de captura.

La comunidad del sector asegura que no es la primera vez que los agentes involucrados proceden de esta manera. Afirman que hace apenas unos días los policiales capturaron a una señora que presuntamente portaba una granada de fragmentación.

“Los urabeños (AGC o Clan del Golfo) están con la Policía. Así acabaron con la guerra en los populares. La Policía atacaba y los bandidos entraban. El mismo cuento de la guerra de la Terraza, que el Gaula entraba con los pillos a matar a los de la Terraza. Eso mismo está sucediendo acá, en Niquía”, expresó un habitante del sector la Guayana.

“Miren este caso. El policía entró y la luz estaba prendida. Pero él la apagó para revisar otra vez. Es un procedimiento irregular. Hay varias quejas porque la Policía entra a las casas de la Guayana sin orden de registro y allanamiento, así como ocurrió en este caso”, añadió.

De las evidencias se puede concluir lo siguiente. Los agentes de la Policía intentaron que un fiscal legalizara la captura de un hombre al que, según lo visto y leído, no le fue hallada ningún arma, porque la Mini Uzi fue encontrada (si hubiese sido cierto), en la habitación de una mujer. Así que no fue lanzada por él antes de salir huyendo por vía pública, como indica el informe.

El joven capturado no vive, no habita en la casa en la que fue hallada el arma, aseguran los integrantes de la misma.

La casa fue registrada sin orden de allanamiento y/o registro, porque no fue presentada el día del cateo y porque en la audiencia no se mencionó.

En el informe se asegura que el vehículo estaba alejado en otro sector, pero en uno de los videos se observa que la patrulla estaba afuera, a unos diez metros.

El informe también afirma que “la persona de sexo masculino” emprendió la huida, pero que la localizaron a cinco metros (¿Huyó a pie?). También que requirieron de apoyo para capturarlo, pero en otro informe –formato FPJ5- aseguran que al ser abordado el joven no hizo nada, no reaccionó.

Asevera el informe que el joven estuvo a punto de ingresar a una vivienda, pero que no ingresó. Pero en los videos se observa que al joven que capturan está dentro de la vivienda, con los policías.

Finalmente, esta es la conclusión más preocupante: el patrullero que elaboró el informe lleva cuatro años y tres meses en la Policía, está hace un mes en la zona y afirmó en el formato FPJ-5 que no tiene “experiencia en casos de porte ilegal”…



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