Esta es la segunda entrega de una entrevista que Análisis Urbano logró con un ex miembro de una organización criminal del norte metropolitano y que pretende mostrar otro punto de vista de lo que se vive hoy en el Valle de Aburrá.

Recordamos que por motivos de seguridad en ningún momento mencionaremos el nombre de esta persona ni el de la organización a la que perteneció, pero que este medio conserva todo el material como sustento investigativo.

¿Llegaron las bandas del Valle de Aburrá a la Capital?

«Pues sí hermano. Y el cuento es sencillo, los paramilitares vieron con mucha preocupación la llegada de las células guerrilleras a Bogotá y contactaron mucha gente de Medellín, Itagüí y Bello, que se sabe mover en la ciudad».

 «Eso fue ya hace tiempo, como en 2004 más o menos, y contábamos con el apoyo de muchos poderosos que yo no le puedo decir, porque me matan».

Al hablar de poderosos, el entrevistado se refirió a políticos de varios partidos que apoyaron las operaciones de los paramilitares contra las células urbanas de las FARC.

«Lo que pasa es que queremos negar el conflicto armado urbano y si esto no es una muestra, entonces qué».

«En el Valle de Aburrá, por ejemplo, esto no tiene salida mientras se siga negando el conflicto armado urbano y se siga calificando como un montón de combos dando bala».

«Nosotros hemos sido tropa de grandes estructuras y esto no es precisamente combos disparando para todas partes. Hemos hecho parte desde las ciudades de lo que ha pasado históricamente en Colombia».

Entrega paramilitar y proceso de paz

Con la supuesta entrega de los paramilitares y el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, el fenómeno no desapareció y la llegada del crimen organizado del Valle de Aburrá a Bogotá no se suspendió, simplemente mutó, de acuerdo con lo dicho por el entrevistado.

«En los tiempos de Don Berna seguíamos haciendo parte de las organizaciones paramilitares como tropa y como inteligencia en la propia Capital de la República».

«Con el desorden que vino después de la extradición de Don Berna, muchos se quedaron quietos y no regresaron a Medellín, simplemente esperaron la nueva dinámica».

Cambio de dinámica

Y esta nueva dinámica tiene que ver precisamente con el control territorial para la distribución de estupefacientes y en otros casos con la extorsión.

El tráfico de drogas, el control de plazas, el dominio territorial con otros jefes al mando, es ahora el objetivo.

Hugo Acero, ex subsecretario de Seguridad de la capital de la República, señaló que en el caso de Bogotá el aumento de varios delitos como la extorsión, obedece entre otras razones a la llegada de grupos delincuenciales de otras ciudades. «Hubo traslado de organizaciones criminales, dados los golpes fuertes que han sufrido en Medellín, por ejemplo. Algunas bandas decidieron trasladarse a otras ciudades, incluida Bogotá, y traen sus negocios delictivos completos», precisó.

Según nuestro entrevistado, «ahora muchos de los grandes expendios están manejados por gente de aquí, pero en Bogotá se hace menos bulla y se dispara menos, porque se evita la confrontación con quienes todavía tienen poder en la zona».

«Mire el caso de Toto y Mateo, eran de los más buscados aquí, y ya se habían tomado todas las plazas de vicio de Soacha cuando los capturaron».

«El trabajo obviamente fue distinto, ellos se hicieron amigos de los que mandaban en la zona y poco a poco llegaron hasta lo más alto, y así hay muchos más. Créame la extorsión y la venta de vicio en Bogotá va a terminar mandada por paisas».

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