«Es inmoral mantener un salario alto para los congresistas»: Angélica Lozano

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Hace unos días la senadora Angélica Lozano se volvió viral por un video en el que se escuchaba su enojo contra su colega Gustavo Bolívar por un tuit que él había publicado con respecto a la votación de un artículo para quitar los gastos de representación de los congresistas, es decir, para reducir su salario.

Superado el percance, Lozano, Bolívar y Alexander López decidieron unirse para dar esta pelea de nuevo en la plenaria del Senado, en donde será discutido el proyecto que regula las sesiones virtuales en los próximos días.

En diálogo con Revista Semana, la senadora de la Alianza Verde contó de qué trata el proyecto, qué es lo que buscan y aclaró qué fue lo que pasó con el episodio que se volvió viral. Así mismo, aprovechó para comentar lo ocurrido con el expresidente Uribe en la Corte Suprema de Justicia y toda la discusión política que esto generó.

Revista Semana: ¿Cuál es el objetivo de esta proposición que busca reducir el salario de los congresistas?

Angélica Lozano: Desde hace cinco años comenzamos el esfuerzo por lograr bajar el salario de los congresistas y siempre presentábamos el proyecto. Por mil argumentos y argucias jurídicas lo rechazaban y no lo dejaban avanzar. Ahora con la pandemia, cuando el sector público está en ese esfuerzo por mantener empleos y hacer todos los ajustes, y siete millones de personas se han desempleado, es inmoral mantener un salario tan alto (40 salarios mínimos), que es algo absolutamente lejos de la vida real y cotidiana de los colombianos. Gustavo Bolívar ideó una fórmula muy pila que es perfectamente “viable y fácil” de lograr – solo falta voluntad política – y es eliminando los gastos de representación que equivalen a 15,9 salarios mínimos, es decir a 14 millones de pesos.

R.S.: Usted misma ha dicho lo difícil que es aprobar una ley de este tipo. ¿Cómo lograrán el consenso que se requiere?

A.L.: Estamos unidos en esta estrategia y necesitamos 54 votos. Nosotros arrancamos con 23 votos de la oposición y hay unos aliados de otros partidos, pongámosle que de entrada ya tenemos unos diez más. El reto está en conseguir 21 votos en plenaria del Senado. No tienen la excusa que han dicho antes que no se puede tocar el salario de los congresistas porque es inconstitucional, o porque afecta a las ramas, o porque estamos impedidos o inhabilitados para hacer una ley sobre nosotros mismos porque es conflicto de intereses, esas son las excusas.

R.S.: ¿Para qué sirven los gastos de representación?

A.L.: Tienen un sentido y es cubrir el gasto que demanda este tipo de trabajo que implica viajes, alojamientos, desplazamientos, reuniones, invitaciones. Hay unos gastos de comida, almuerzos, hotel, etc. Entonces, ¿por qué digo que es una fórmula muy pila? Porque el camino que hemos transitado en el Congreso cuatro veces, con cuatro proyectos, es el de cambiar la fórmula que está en la Constitución del ajuste del salario de los congresistas, y esto toca el salario de las cortes, del fiscal, los magistrados, y eso hace que no sea posible.

Esta fórmula no se mete con ellos. Como el Congreso ha sido muy reticente a lo presencial, incluso a lo semipresencial y lo que quieren es estar en la casa y por computador y quieren quedarse así todo el año, entonces eliminar los gastos de representación tiene total sentido. No tienen cómo excusarse porque no se están generando los viajes. Es decir, es un dinero que estamos recibiendo pero que claramente no estamos usando.

R.S.: Ustedes ya habían intentado bajar el sueldo de los congresistas con el primer punto de la consulta anticorrupción. ¿Se podría decir que esta es otra oportunidad para ese pedido que apoyaron en ese entonces unos 11 millones de colombianos?

A.L.: Viene a cumplir el mismo propósito que buscamos con la consulta porque al bajar 14 millones de pesos quiere decir que baja 15,9 salarios mínimos. Y nosotros buscábamos bajar 15 salarios mínimos, de 40 a 25 (millones). Hoy el Congreso de Colombia es el mejor pago, el del sueldo más alto en toda América Latina, antes era Chile pero allí acaba de bajar el salario de los congresistas.

R.S.: En ese sentido, ¿la modificación será mientras sesionan virtuales o de forma permanente?

A.L.: Nosotros queremos dejarlo permanente, ese es el objetivo. Pero como sabemos de la voluntad del Congreso, queremos empezar como el 4 x 1000, que era temporal, mientras pandemia. Ojo, no cuarentena ni aislamiento, pandemia, que según la OMS puede durar dos o tres años que puede ser lo que resta del Congreso. Pero nuestra aspiración es que pase lo mismo que con el 4 x 1000, que esas cosas temporales queden permanentes, porque ante la debacle económica, la crisis económica, la gente perdiendo empleo, hasta los calendarios de impuestos cambian y hay un reajuste económico que apenas está comenzando. Es impresentable que el Congreso mantenga unos privilegios como el de un salario tan desproporcionados como el de 40 salarios mínimos.

R.S.: ¿No cree que es una medida populista?

A.L.: No, populismo sería decir que el Congreso gane un mínimo y entendemos que es un trabajo complejo. Lo que queremos es igualar el salario del congresista al de los ministros, es decir bajarlo alrededor de 25 salarios mínimos.

R.S.: ¿Qué fue lo que pasó con la votación en Comisión que generó todo el episodio que ya el país conoce y que la tuvo como tendencia durante varios días?

A.L.: Ese día hubo acuerdos, pliegos, se tomaron las proposiciones, se aceptaron, se rechazaron, porque fueron cuatro días de debate solo sobre ese tema. El jueves a la 1:50 de la tarde, hice una constancia de por qué me retiraba de la sesión y a las 2 en punto, Roosevelt Rodríguez y yo firmamos otra constancia de retiro donde decíamos que esto tiene que aprobarse presencialmente.

Yo me salí por razones jurídicas y políticas de ese proyecto, pero seguí atenta a la discusión. Cuando vi que él estaba (Bolívar) dije: llegó con la proposición que yo voy a apoyar, era lo único que iba a votar de ese proyecto, porque esto es una lucha que hemos dado muchos años. Entonces me conecté, pero a veces el Zoom falla y cuando yo logré entrar ya habían votado, pero la Ley Quinta dice que cuando un artículo se empata, hay que volver a votar, y como yo ya había entrado, ya no habría empate.

Se dio una discusión y todas las excusas para que esto no se aprobara. Como Gustavo (Bolívar) no es de la comisión, él no tenía ni idea de nada, él no tenía el contexto. Y como él no estaba, no sabe por qué yo me ausenté. Eentonces la gente lo que hizo fue malinterpretar que yo me salí minutos antes para huir. No, yo me salí cinco horas antes. Yo volví solamente a votar ese artículo y en el debate jurídico no dejaron volverlo a votar. Fue un malentendido. Por eso el video de esta semana lo hicimos Alexander López, él y yo, porque Alexander tiene toda la película completa.

R.S.: ¿Cuándo se dio cuenta que había dejado el micrófono abierto?

A.L.: Yo había llamado a Gustavo a explicarle que yo no estaba porque me había ido hace cinco horas y le di las razones. Había hablado con Alexander López, porque él sí está en toda la película. Entonces yo no me di cuenta que me estaban avisando porque yo me paré. Yo intervine, me presenté al chat, y me paré después de hablar, a mandar una nota de voz a Alexander López, esa nota era para el senador del Polo, porque él y yo habíamos hablado antes, porque estamos en esta pelea juntos. Entonces fue un malentendido, pero no tenemos ninguna diferencia.

R.S.: Para nadie es un secreto que recientemente los seguidores del senador Gustavo Petro han declarado oposición a los verdes. ¿Este episodio se podría decir que tiene algo de eso?

A.L.: No. La prueba es que Bolívar y yo tenemos una excelente relación. Esas son lecturas que arman desde afuera. Esta es una idea que hemos promovido juntos siempre, es una agenda compartida. Estamos juntos, aquí no hay lugar a discusión, eso fue un malentendido, no es un problema entre nosotros.

R.S.: Cambiando de tema, ¿cómo vio el episodio de la detención domiciliaria del expresidente Uribe por parte de la Corte Suprema?

A.L.: Siempre será positivo para el país que las instituciones operen. Imagínese que a una corte o un juez le dé miedo tomar una decisión en derecho porque se trata sobre personas famosas o con poder. La buena noticia es que están actuando las instituciones y eso nos implica a todos el deber de acatar y de respetar las normas y las decisiones. A mí hay decisiones de las cortes que no me han gustado, pero siempre las hemos acatado. Entonces creo que son momentos de la democracia que hay que valorar, el problema sería que no hubiera justicia. Ahí sí los que comparan con Venezuela, las cortes allá están cooptadas por el gobierno. Entonces es saludable para la democracia que operen las instituciones, y por supuesto que eso genera una crisis política porque el senador Uribe tiene un peso específico muy importante, dada su historia y el soporte que tiene.

R.S.: ¿Qué le parece la propuesta de la constituyente que propone el Centro Democrático?

A.L.: Me parece una idea pésima, perversa, absurda, inviable, poco seria. El partido Verde defiende la Constitución del 91, queremos que se cumpla. El problema con nuestra Constitución actual es que hay muchos capítulos por hacer cumplir, pero nuestra meta y agenda es que se cumpla, no que se derogue. Cuando las Farc desde La Habana pidieron y exigieron Constituyente dijimos no rotundo. Cuando Petro en 2017 dijo Constituyente dijimos no rotundo y cuando los uribistas en el pasado y ahora dicen constituyente, decimos no recontra rotundo. La Constitución no puede ser para manosearla con nombre propio. Nadie, ningún ser humano, es tan importante como para manosear nuestra constitución.

Tomado de Revista Semana

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