Estructuras criminales anuncian tregua en Bello, norte del Valle de Aburrá

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En Bello no habrá más muertos. Al menos no de cuenta de la guerra. Es lo que dicen los mensajes que en la noche de este martes 27 de agosto empezaron a circular en redes sociales.

Bandas como El Mesa, Pachelly y Niquía Camacol iniciaron una confrontación a sangre y fuego desde el sábado 9 de febrero de 2019, día en que fueron asesinados Eduard Hildebrando Sierra Clavijo, Mauricio Hernández Guerra y Mauricio Arias Guerrero, alias “Guerrero”, presunto cabecilla de la banda Pachelly.

Siete hombres que se movilizaban en un carro y dos motocicletas dispararon indiscriminadamente contra las personas que se encontraban departiendo en una fiesta de cumpleaños, en un inmueble de la avenida 44 con diagonal 59, barrio Niquía.

Para entonces se tejieron decenas de hipótesis sobre lo que habría dado origen a esa guerra que deja más de 90 asesinatos (En ese momento solo se habían registrado 15 homicidios en lo corrido del año). Hipótesis que van desde infidelidades, hasta el hurto de una millonaria suma de dinero proveniente de negocios ilícitos ligados a la minería ilegal en el Nordeste, ingreso de carteles de la droga mexicanos y otras teorías que han intentado explicar la absurda confrontación.

Fumaron la pipa de la paz
“Se le informa a toda la comunidad bellanita que a partir de la fecha: agosto 27 de 2019, se para el conflicto en dicho municipio entre las estructuras criminales. Para que toda la comunidad esté tranquila. Paz en Bello”, es lo que dice el mensaje.

La Agencia de Prensa Análisis Urbano advirtió que esto ocurriría. El 22 de agosto en el artículo, “En Bello no pasa nada” advertimos que llegaba la pacificación al municipio y que la tregua era una realidad.

Parece que el pacto es un hecho. Aunque hay una aparente certeza sobre el número de homicidios, pedimos a las autoridades que, de otro lado, se investiguen y se esclarezcan las desapariciones y los desplazamientos forzados.

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