Guerra fría al interior del ´Pacto del fusil´ (Primera parte)

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Guerra fría al interior del ´Pacto del fusil´

¡Muertos y desaparecidos deja guerra silenciosa entre ´Las Convivir´  por el control del centro!

Informe elaborado por el Centro de Investigaciones Urbanas (CIU) Corpades y Analisis Urbano

El control territorial del centro de Medellín se encuentra en disputa. Una nueva guerra se está presentando por el monopolio del sector, la cual arroja como resultado homicidios y desapariciones que ante la opinión ciudadana se presentan como casos aislados sin correlación alguna, hechos violentos que se adjudican a la delincuencia común cuando en realidad hacen parte del crimen organizado que opera en el sector.

Tradicionalmente, y aunque es negado de forma constante por la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá (Meval), el centro de la ciudad ha sido controlado por la estructura conocida como Las Convivir, las cuales son amparadas por la organización criminal “La Oficina del Valle de Aburrá”. Esta versión puede verificarse consultado a cualquier habitante, flotante o no, que tenga un negocio comercial ubicado en el sector, ya que estos están obligados a pagar “vacunas” semanales que oscilan entre los 40 y los 80 mil pesos dependiendo del tipo de negocio, aunque algunas han alcanzado los 200 mil pesos. Anotando además que los grandes negocios o macro empresas pagan vacunas millonarias.

Para generar mayor claridad, debe entenderse que el amparo que ofrece “La Oficina” a “Las Convivir” obedece al trabajo que éstas ejecutan para ellos: ejercen el control territorial y armado de la zona y son quienes cobran la plata de las extorsiones (‘vacunas’). Sin embargo, su función principal es garantizar el trabajo y cuidar las zonas de los jefes del microtráfico en la Comuna 10 La candelaria, que son alias “Don Omar” y alias “Don Pedro”, el primero de estos amparado por la organización madre, “La Oficina del Valle de Aburrá”.

 Los jefes del microtráfico en el centro

 “Don Omar”

Es un ex sargento de la Policía Nacional. Actualmente maneja más o menos el 30 por ciento del microtráfico del centro y también controla cerca de 20 hoteles del sector que son utilizados para el consumo de droga, denominados por algunos habitantes del territorio como “ollas de vicio”, algunas de estas edificaciones también funcionan para el guardado y custodia del producto.

Este jefe del microtráfico se moviliza en un carro blindado y tiene su centro de operaciones en un lugar conocido como “El Parqueadero”, ubicado cerca a la Plaza Minorista y la bomba de gasolina del sector, cuya fachada funciona como tal y también como compra-venta de automotores. Su anillo de seguridad está conformado por ocho personas cuyo jefe de seguridad es alias “Jaime” o “El Flaco”, y de este esquema de seguridad, presuntamente, también harían parte miembros de la Sijin. Todos portan fusiles de alto calibre y cuidan El Parqueadero de día y noche.

Una fuente cercana a “Don Omar” relató que éste personaje presuntamente “controla una parte de la estación de la policía de La Candelaria. Les paga la nómina los viernes, lo hacía en el parqueadero, ya se cuida un poco más y no lo hace tan seguido ahí. Unos policías llegaban uniformados y otros de civil. Les daba 50 mil pesos a los que llegaban como “rasos”, como sin rango, a veces ni los conocía, sólo les pedía que se quitaran el casco, las gafas y les preguntaba si ya les habían informado como era la vuelta, a lo que le respondían que sí y recibían el dinero; pero también llegaban unos carros de la policía, unas patrullas, a estos les daba 300 mil pesos, pero no se acercaban a hablar con el jefe, ‘Don omar’ les mandaba la plata hasta el carro, lo que significaba que eran de mayor rango”.

Alias “Don Omar”, es un hombre que todo lo resuelve a muerte, asegura la fuente, y relata que incluso llegó a asesinar a su jefe de sicarios, alias “El Bisco”, porque le robó un arma para venderla en el mercado negro. “Don Omar” lo vio por las cámaras de seguridad y al día siguiente le pidió el arma bajo la excusa de cambiársela por otra mejor, una vez desarmado lo mató.

También controla dos “casa del terror” cercanas a “El Parqueadero”, en donde torturan y desmiembran a los que consideran enemigos o a quienes tienen orden de desaparecer. Las usa y controla desde hace cinco o seis años aproximadamente. Uno de los casos fue la pareja que se encontró desmembrada y en bolsas detrás de la Plaza Minorista, cerca de la autopista del río Medellín. “Eran tres personas, dos hombre y una mujer. Habían pasado como tres veces por el frente de El Parqueadero, entonces le avisaron al viejo y éste salió a mirar. Pidió que se los trajeran. Gente de la Sijin los detuvieron, les hicieron una requisa y a la mujer le encontraron un ‘38’ en el bolso. Ellos mismos (presuntos miembros de la Sijin) metieron a esa gente al parqueadero y se la entregaron a ‘Don Omar’, lo que pasa es que la mujer del viejo había tenido problemas con gente del cartel de Cali. Uno de ellos se voló, a los otros esa noche los movieron a una casa del terror de donde salieron picados; un carretillero los traslado en bolsas y los llevó detrás de la minorista, a la autopista del río y ahí los dejaron, al otro día se encontraron los cuerpos”, relató una fuente allegada al delincuente.

“Don pedro”

De este personaje no se pudo establecer mucho. Según fuentes consultadas, presuntamente también tendría influencia en la Sijin, pero con un sector que no es aliado de “La Oficina del Valle de Aburrá”.

Dejó de ser simpatizante de la misma puesto que La Oficina quiso pedirle una colaboración muy alta por su manejo del microtráfico en el centro. Alias “Don Pedro” se negó a pagar y se respaldó, supuestamente, con agentes activos de la Sijin. Según datos recolectados para esta investigación, aparentemente, su oficina estaría ubicada en el Centro Comercial Hollywood.

“John” y “Don Hernan”

Aunque no maneja el microtráfico, alias “John” es otro de los jefes de la zona. Maneja toda la “plaza del etanol” de la Comuna 10 La Candelaria, que no es otra cosa que el cartel de la fábrica de licor adulterado que se mueve en el centro.

Es el Hermano de alias “Don Hernan”, anterior dueño, y único controlador, de la “plaza del etanol”, quien se la dejó a “John” para dedicarse al negocio del narcotráfico de alto rango; no vende al menudeo, por el contrario es el proveedor de toda la zona céntrica de la ciudad y amigo personal de alias “Don Omar”. Se mueve por los lados del Magdalena Medio y trabajaba junto a Eduardo Zuluaga alias “Macgyver y a Ramón Isaza, paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Don Hernan y John son aliados de La Oficina del Valle de Aburrá.

El anterior panorama se describió para explicar la importancia del conflicto armado que se está dando al interior del centro de Medellín, que no es otra cosa que una guerra silenciosa al interior del pacto del fusil.

Las Convivir están divididas en dos bandos, cada uno de ellos bajo el amparo de dos estructuras para-mafiosas: “La Oficina del Valle de Aburrá” y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia”, conocidas erróneamente como “Urabeños”. Organizaciones criminales que actualmente están bajo una tregua de no agresión en la ciudad pero que, de forma casi clandestina y sin asumir responsabilidades de frente, se están exterminando en el centro de la misma. En otras palabras, en Medellín se inició una guerra fría al interior del “Pacto del fusil”.

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Homicidio en Barrio Triste. La Guerra de las ´Convivir´ .

Espere segunda parte.

La guerra silenciosa de ´Las Convivir´

 

4 Comentarios

  1. […]  Luego de la captura de Gabrielito, alias Monín, a fin de fortalecerse, buscó una alianza con la banda de los Pachelly, estructura criminal que delinque y tiene influencia en el municipio de Bello. No obstante, la guerra la recrudeció y su actuar violento no fue disimulado como, al parecer, era la directriz que debía primar en la batalla por control territorial y armado del centro de Medellín. A Monín se le olvidó que la guerra era fría (GUERRA FRÍA AL INTERIOR DEL ´PACTO DEL FUSIL´ (PRIMERA PARTE)). […]

  2. […] A mediados del mes de marzo del año 2014, se produjo un remezón al interior de la estructura de las Convivir, la cual concentra unas 35 agrupaciones que se diseminan por una de las más prosperas comunas de la ciudad de Medellín, la comuna 10 (Centro) allí se desato una  guerra urbana por el control de este territorio, dos bandos emergieron, uno estaba liderado por Diadema, apoyado por la Oficina del Valle del Aburrá  y el otro por Mono Picacho o Monín de Barbosa,  auspiciado por las AGC (Autodefensas  Gaitanistas de Colombia) conocidos también como los Urabeños o Clan Úsuga, fue así como se presentó la guerra fría al interior del Pacto del fusil. […]

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