Habitantes del barrio Francisco Antonio Zea lloran muerte de joven de 21 años

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En las últimas horas la institucionalidad reportó el hallazgo a las 8:23 a. m. del 2 de agosto de un hombre no identificado, de aproximadamente 30 a 35 años, tez trigueña, 1.75 m de estatura, contextura media y tatuaje en el antebrazo derecho.

Tomado del informe de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, 2 de agosto de 2018.

Tomado del informe del SISC, 2 de agosto de 2018.

Informa la Policía que el hecho fue reportado por la ciudadanía, tras dar aviso del cuerpo de la víctima hallado en zona boscosa y que aparentaba llevar varios días allí.

El joven hallado, que en realidad tenía 21 años, era Ever Orbey Palacios Martínez, de quien dicen era «un pelado sano y a todo el mundo servía». Los habitantes del barrio Francisco Antonio Zea reconocen que era consumidor de alucinógenos, pero que no era una persona mala; aunque estaba enfermo no le hacía daño a nadie y era una persona trabajadora. Dicen, los que lo conocieron, que se volvió adicto al bazuco tras la muerte de su padre.

Su desaparición se produjo el 22 de julio; fecha en que su familia empezó a buscarlo.

Se supo que hace trece días subió al Doce de Octubre, comuna 6, y lo atraparon miembros de la organización criminal conocida como la Oficina del Doce, adscrita a la Oficina del Valle de Aburrá —conocida como la Oficina De Envigado—. Los integrantes de dicha banda recibieron orden de darle una «pela» —golpearlo— por cruzar una frontera invisible sin permiso. A los criminales se les fue la mano y lo mataron.

Ever Orbey no pertenecía a ninguna banda del crimen urbano, tan solo pasó una frontera que no sabía que existía. Esto suele pasar donde las bandas armadas son las dueñas de los territorios; surgen fronteras de improviso y personas como Ever las cruzan sin saber que con eso quedaron sentenciados a la «pela» o la muerte.

El 2 de agosto fue hallado el cuerpo de Ever Orbey en total descomposición. Fue enterrado hoy, 4 de agosto, cuando fue identificado por sus familiares.

Ever Orbey es una víctima más de esta dinámica criminal que opera silente en los barrios de Medellín y que constantemente cobra víctimas inocentes que terminan siendo parte de una lista de bajas que no trasciende para la institucionalidad. Casos que quedan en el anonimato y la injusticia porque no son parte de investigaciones o procesos judiciales.

Paz en la tumba de Ever Orbey, un joven víctima de su adicción y muy seguramente de quienes le vendían la droga, los mismos que para «garantizar la seguridad» controlan el negocio del narcotráfico y el tránsito por los barrios de Medellín.

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