Habitantes del corregimiento de Altavista ya ni se quejan de la inseguridad y el homicidio

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Cuenta que ha hecho de todo para llamar la atención de las autoridades. Pero nada ha servido. “Aumentaron el pie de fuerza, pero es como si policías y soldados estuvieran pintados en la pared”, dice Beatriz*, una señora que bordea los 55 años y que vive desde hace 20 en el corregimiento Altavista, ubicado en el suroccidente de Medellín.

De los 448 homicidios que se han cometido en Medellín entre el 1 de enero y el 6 de septiembre de este año, 30 han ocurrido en el corregimiento de Altavista. “Se siguen escuchando las balaceras. Estos muchachos de por acá se conocen todos los caminos, los cerros, las montañas. En cambio los policías y soldados no. Además, los cambian cada mes”, agrega Beatriz*.

El más reciente hecho de muerte se registró el pasado lunes 2 de septiembre. Ese día fue asesinado Juan Gabriel Rubiano Ángel, de 32 años. Ocurrió en la calle 18 con carrera 109, a eso de las seis de la tarde en el sector Central, precisamente donde vive Beatriz*.

Dijo Beatriz* de lo ocurrido, que Juan Gabriel caminaba tranquilamente por ese sitio, más bien solo y oscuro, en compañía de su esposa cuando le empezaron a disparar.

“Dicen que fue por robarles, pero a él ya lo iban a matar. Primero les robaron y luego les dispararon a los dos. La señora está herida en un hospital”, describió Beatriz*. En efecto, la mujer, de 29 años de edad, que acompañaba al hoy occiso resultó herida y fue trasladada a un centro médico en el que recibe atención especializada.

La señora Beatriz*, antes de irse a recoger a su hijo del colegio, dice con resignación. “Ya uno ni se queja de la inseguridad y el homicidio. El alcalde sí ha venido muchas veces, pero viene escoltado con mil policías y soldados. Claro, los bandidos se esconden. Y, ¿qué encuentra el alcalde?, un Altavista calmado, un remanso de paz. Pero qué va, llevamos años llamando la atención de las autoridades. Aquí matan, desplazan, torturan, amenazan y mandan. Ya uno ni para qué denuncia. Nos toca es resignarnos, rezar y esperar que nos llegue el turno”.

*Nombre cambiado.

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