Antioquia, Colombia, 5 abril de 2025.- La violencia no da tregua en el Oriente antioqueño. En la noche del jueves 3 de abril, un nuevo homicidio sacudió al municipio de La Unión, donde un hombre fue asesinado dentro de un taller de motos ubicado frente a la Casa de la Cultura. En el mismo hecho, otra persona resultó herida.
Las autoridades acudieron al lugar para realizar la inspección técnica del cadáver y recolectar pruebas. Hasta el momento no se ha revelado la identidad de la víctima ni se han confirmado los posibles móviles del crimen. Con este asesinato, se elevan a cuatro los homicidios registrados en la subregión en menos de una semana.
Homicidios recientes en el Oriente antioqueño
La situación se ha tornado crítica. Los crímenes ocurrieron en Rionegro, La Unión, Sonsón y Guarne, cobrando la vida de cuatro hombres —entre ellos, dos jóvenes— en hechos aislados pero con patrones similares: uso de armas de fuego, ataques directos y fuga de los agresores.
Rionegro: ataque sicarial en El Porvenir
En la noche del jueves 3 de abril, Samuel Jaramillo fue asesinado en el barrio El Porvenir, en Rionegro. Sicarios lo atacaron y, aunque fue trasladado a un centro médico, falleció debido a la gravedad de las heridas.
Sonsón: asesinato en zona urbana
En la madrugada del domingo 30 de marzo, Mauricio Galvis Orozco, de 26 años, fue asesinado con arma de fuego mientras caminaba en compañía de su pareja y una amiga por la calle 8 del sector El Asilo. Dos sujetos en motocicleta le dispararon sin mediar palabra.
Guarne: crimen en la vereda Yolombal
El sábado 29 de marzo, en zona rural de Guarne, fue asesinado Jorge Alvarado Vuya, conocido como Tolima. El hecho ocurrió en el sector El Puente, vereda Yolombal, cuando sujetos desconocidos le dispararon en repetidas ocasiones. El CTI y la Policía realizaron el levantamiento del cuerpo.
Efectos sociales y llamado a un enfoque integral
El incremento de homicidios en estos municipios tiene profundas repercusiones. La inseguridad afecta el tejido social, deteriora la salud mental de los habitantes, impacta negativamente la economía local y reduce el acceso a servicios básicos.
Estos hechos violentos reflejan problemas estructurales que requieren respuestas más allá del enfoque militarista. Es necesario avanzar en estrategias integrales que fortalezcan la seguridad ciudadana, promuevan el desarrollo sostenible y garanticen el respeto a los derechos humanos.
Desde el Gobierno Nacional, se deben impulsar mecanismos como los Espacios Socio Jurídicos y las mesas de negociación política, que podrían contribuir a desactivar la violencia y el control territorial ejercido por grupos ilegales en la subregión. El fortalecimiento del Estado social y una verdadera soberanía territorial son esenciales para romper el ciclo de criminalidad en el Oriente antioqueño.
A.U.