En el municipio de San José de Uré, departamento de Córdoba, en las últimas horas han circulado panfletos, pasquines, mensajes y escritos en los que se amenaza a algunas personas que habitan en esta población.

En uno de ellos, cuya autoría es atribuida al bloque de guerra Virgilio Peralta Arenas, disidencia de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC, se declara objetivo militar a “toda persona que le colabore a los miembros del Clan del Golfo con información, hospedaje o cualquier contacto con ellos”.

Asimismo, exigen a la población no salir de sus casas a partir de las 7 de la noche y menos en moto. También amenazan de muerte a todos los “forasteros que lleguen a nuestra región, lo cual les recomendamos que sus parientes se abstengan de llegar sin previo aviso”.

Al igual que los panfletos que han circulado en los municipios del sur de Córdoba, en este se da un mensaje de tranquilidad para los “habitantes de bien”, para que no teman, “ya que tenemos identificados y ubicados nombres, apodos y casas de nuestros enemigos”.

En otro mensaje que circula en redes sociales, de autoría de los Caparrapos, la amenaza va dirigida igualmente a colaboradores del Clan del Golfo. “Todo el que se sienta sucio que se abra. Políticos, comerciantes del comercio y del común, exigimos que cierren el comercio. Hoy a las 4 de la tarde empezaremos por tomarnos la estación y remataremos sapos. Alisten camillas hospital. Pero ya estamos cerca, comercio cerrado a las 4. El que no lo haga lo matamos. Somos el nuevo grupo Caparrapos. Si quieren sangre, ya la tienen”.

Finalmente, en un tercer pasquín, que además ha sido fijado en postes y paredes del municipio de San José y que no está firmado por grupo alguno, se puede leer que “en 24 horas empezamos guerra abierta contra las pandillas de ratas, brujas, chismosas, ladrones de patios, viciosos, borrachos, perniciosos, violadores y gente sin oficio en esta comunidad.
No hay reversa. O se van de aquí o se mueren. Hijos de puta. Limpieza con sangre”.

Las autoridades aún no se han pronunciado al respecto. Como se sabe, en el sur de Córdoba y el Bajo Cauca antioqueño, hay una disputa a sangre y fuego por parte de grupos ilegales armados por hacerse al control del territorio por su importancia estratégica y dominio de las economías ilegales basadas en la siembra y comercio de la hoja de coca, también de su procesamiento, además de los millonarios recursos ilegales que deja la minería.

Y esta inseguridad y falta de presencia del Estado seguirá por muchos años en estos municipios, en los que el control social lo imponen los grupos armados al margen de la ley.