Israel recrudece su ofensiva en Gaza y anuncia la muerte de tres figuras clave de Hamás

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Imagen de archivo de cadaveres trasladados a la morgue del Hospital al Shifa. EFE/EPA/MOHAMMED SABER EPA-EFE/HAITHAM IMAD

Jerusalén, 30 mar – Las tropas israelíes recrudecieron en las últimas horas los ataques y bombardeos contra la ciudad de Gaza, además de en el centro y sur de la franja palestina, y anunciaron que mataron a tres figuras clave de Hamás en el Hospital al Shifa, cuyo asedio militar perdura por decimotercer día consecutivo.

Una operación coordinada por la flotilla Shayetet 13, la unidad Duvdevan y la brigada Nahal «llevaron a cabo una redada selectiva en un edificio del hospital (al Shifa) donde se encontraron con los terroristas», detalló hoy un comunicado castrense.

Siempre según el texto, los soldados abatieron en la sala de emergencias a Mahmoud Halil Zakzouk, subcomandante de las operaciones con cohetes de Hamás, y en la sala de maternidad a Fadi Duyk, quien ayudó a llevar a cabo un ataque en Cisjordania en 2002, asi como a Zakaria Najib, quien había sido condenado por participar en el secuestro y asesinato del soldado israelí Nachshon Wachsman en 1994.

Estos nombres se suman a la muerte anunciada el pasado jueves de Raed Thabet, jefe de personal y de suministros de Hamás, también en el Hospital al Shifa. En total, según cifras castrenses israelíes, más de 200 supuestos milicianos ya han sido sucumbido en esta operación militar, que comenzó el pasado día 18 de marzo.

 Además, cerca de un millar de personas han sido arrestadas, y de ellas, unas 500 estarían asociadas «a Hamás o la Yihad Islámica Palestina», según Israel, que ataca este centro médico por cuarta vez.

Hoy, la agencia de noticias palestina Wafa denunció «ejecuciones, detenciones, torturas y desplazamientos forzados» en el centro, como ya hizo el miércoles la oenegé Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos, tras documentar la «ejecución» de trece niños -de entre 4 y 16 años- por fuego directo israelí contra el complejo médico.

Desde el inicio de la guerra en Gaza, hace ya casi seis meses, más de 32.700 gazatíes han muerto y cerca de 75.200 han sido heridos, más del 72 % mujeres y niños, según cifras de hoy del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás. Otros 8.000 cuerpos se estima que siguen bajo toneladas de escombros.

«Un contradicción moral»

Pese a la destrucción, Estados Unidos autorizó en los últimos días la transferencia de miles de millones de dólares en bombas y aviones de combate a Israel, según fuentes militares y diplomáticas. Un movimiento criticado hoy por el Ministerio de Exteriores palestino, que dice que pone entredicho la presunta preocupación estadounidense por el alto número de muertos civiles en el enclave.

«Exigir al (primer ministro Benjamín) Netanyahu que deje de matar civiles y suministrarle (al mismo tiempo) armas es una contradicción moral y de principios que no tiene precedentes», dijo el ministerio en una declaración en la red social X.

El ministerio lamentó también el “fracaso continuo” por parte del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para obligar a Israel a respetar sus decisiones, entre ellas, la implementación de un alto al fuego en Gaza y el permitir la entrada de más ayuda en el enclave.

Esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución para un alto el fuego, gracias a la abstención de Estados Unidos. La CIJ emitió nuevas medidas provisionales como parte del caso iniciado por Sudáfrica por incitación al genocidio, y demandó al gobierno de Netanyahu la entrada inmediata, a gran escala y sin restricciones de ayuda en Gaza.

Más de un millón de gazatíes sufre una falta de alimento de proporciones catastróficas, según un reciente informe de inseguridad alimentaria respaldado por la ONU, y la hambruna es ya inminente para más de 200.000 personas en el norte de la Franja.

Sin embargo, nada ha cambiado pese a esos mandatos internacionales, y solo 159 camiones de media diaria han logrado entrar este mes de marzo en Gaza con ayuda humanitaria, según datos de UNRWA, en comparación con el medio millar que lo hacían antes de la guerra.

EFE