Ituango sufre la guerra, el abandono estatal y la presencia de ilegales armados

Imagen de Yonay Tuberquia (@yonaytu).
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El ambiente del país y el estallido social solo admite entender que la estrategia del Gobierno de Iván Duque es la persecución a las personas que salen a protestar, mientras tanto, grupos paramilitares y disidencias siguen acumulando control en municipios como Ituango, otros del Bajo Cauca, y sin temor a equivocaciones, el resto del departamento.

Informes especial elaborado por Análisis Urbano y La Nueva Prensa

Ituango, Antioquia, 25 julio de 2021.- Ituango, municipio ubicado entre los cañones Norte del Departamento de Antioquia y el Parque Natural del Nudo del Paramillo, fue durante los años 80, 90 y principios del 2.000 un fortín que se disputaban a sangre y fuego los paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Colombia (AUC),  las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá, contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC-EP.

Este territorio es uno de los más montañosos de la región y basan su economía en  la agricultura y también en los cultivos ilícitos. En el año 2017 en Ituango, por ejemplo, según el Observatorio de Drogas de Colombia (ODC) se cultivaron 866 hectáreas de coca, siendo uno de los municipios del Norte de Antioquia con más cultivos ilícitos.

Además, allí hay un enorme potencial hídrico. Muestra de esto es Hidroituango, el proyecto hidroeléctrico más importante del país, el cual ha generado diferentes discordias entre la sociedad civil, el Gobierno Nacional, departamental y local. 

Cabe resaltar que la subregión Norte, donde se ubica Ituango es la que tiene más presencia militar y policial y aun así, los registros de asesinatos y desplazamientos no paran. Por ejemplo, en el 2017, se presentaron 16 homicidios y en 2018 61, según los registros locales y entre 2010 y 2018 fueron declaradas víctimas de desplazamiento en ese municipio 9.099 personas, así lo indica el  Registro Único de Víctimas (RUV).

En contexto

Desplazamiento forzado: Más de 2.000 desplazados por choques armados en Ituango, Antioquia

Y aunque Ituango pertenecen a los 322 municipios priorizados para el posconflicto por el Gobierno, mediante Decreto Ley 893 de 2017, en virtud del Acuerdo de Paz, hoy las personas que habitan ese territorio continúan en peligro por muchas  razones: la presencia de diferentes grupos armados ilegales como  bandas criminales (Clan del Golfo o Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) El crimen urbano que pertenece a la Oficina del Valle de Aburrá, conocida como la Oficina de Envigado) disidencias de las FARC  y miembros del ELN.

Por esa razón, el  presidente Iván Duque y el Gobernador (e) Luis Fernando Suárez Vélez no pueden negar que han recibido suficiente información sobre las alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo y del riesgo inminente en el municipio de Ituango. ¿Por qué no hicieron nada para evitar el desplazamiento forzado que hoy se presenta en el municipio? ¿Dónde está el ejército y la Policía? ¿Qué ha hecho la Fiscalía para perseguir a estos grupos armados? ¿Por qué se ofrece recompensa contra las disidencias y no contra las AGC o Clan del Golfo? ¿Cuál es el papel de la Procuraduría General de la Nación? ¿Dónde está el desarrollo prometido para Ituango? La respuesta es muy clara: en los últimos días los grupos armados que controlan el municipio han desplazado a 2.311 personas y nadie responde.

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Desde hace muchos años esa comunidad clama por la paz, del mismo modo lo hizo en su momento el apóstol de los Derechos Humanos Jesús María Valle; por cierto, asesinado cobardemente por los paramilitares el 27 de febrero de 1998. Jesús María, hizo graves denuncias sobre los intereses de megaproyectos y la connivencia de grupos paramilitares con el Estado.

El ambiente del país y el estallido social solo admite entender que la estrategia del Gobierno de Iván Duque es la persecución a las personas que salen a protestar, mientras tanto, grupos paramilitares y  disidencias siguen acumulando  control en municipios como Ituango, otros del Bajo Cauca, y sin temor a equivocaciones, el resto del departamento.

Durante décadas algunos poderes del país han querido desalojar a sangre y fuego a los campesinos de Ituango, hoy lo están logrando con total complacencia de un Estado que no ha hecho nada para impedirlo.

El 17 de junio del 2020, el Proceso Social de Garantías de Antioquia, denunció la consumación del alto riesgo que había estado advertido en alertas tempranas I.R No.003-17, AT No.029-18 y AT 004-2020 para el municipio de Ituango. Un dato revelador fue la acusación del denominado “Plan Mil”. Este plan consistía en sitiar todo el territorio de Ituango con mil hombres en armas de las AGC y expulsar a las disidencias, tomar el control de la conexión con el Nudo del paramillo y el municipio de Ituango. El plan fue exitoso.

Ante la difícil situación en los diferentes momentos de Ituango, nos quedan algunas preguntas que se irán respondiendo más abajo del este texto:

¿Por qué el Gobierno de Iván Duque y la Gobernación de Antioquia no hicieron nada para impedir este inminente riesgo de desplazamiento?

¿Qué sectores económicos, políticos y multinacionales están interesados en sacar a como de lugar al campesinado que habita el municipio de Ituango?

¿Hidroituango ha traído desarrollo para este municipio?

¿Cuáles son los intereses económicos que están en juego en Ituango?

¿Cuáles son las reales garantías que tienen estos campesinos?

¿Porque los grupos paramilitares y disidencias siguen fortaleciéndose en Antioquia?

Ituango y la firma de la paz

Después de  más de 50 años de guerra,  el 24 de noviembre del 2016 en el Teatro Colón se firmó la tan anhelada paz. Un parpadeo, un instante que llegó como la esperanza al campesinado, “el fin del final de la guerra” y la posibilidad de una salida política al conflicto social y armado de Colombia.  

¿Se cumplió con apostarle a la  paz que nos prometieron? Las cifras son claras. Desde la llegada de Iván Duque y su partido de gobierno, su promesa de campaña de hacer trizas los acuerdos de paz, demuestra que lo lograron. Nos regresaron al pasado de las masacres, los desplazamientos forzados, los homicidios de líderes y lideresas  sociales, al hambre, la miseria, la guerra, la barbarie del paramilitarismo y el bullir de grupos armados cada vez más poderosos en los territorios atentando contra la vida de las comunidades.

Imagen de Verdad Abierta.

La Alerta Temprana 004/20 de la Defensoría del Pueblo

Esta es la crónica de una muerte anunciada, otro capítulo al que somos sometidos por la ineptitud o acciones claras de nuestros gobernantes. Al mirar el siguiente mapa, uno podría confundirse con el plano de feo referenciación, pero no, este mapa, muestra las veredas en las que persiste el riesgo estructural de municipio de Ituango y Briceño, es decir, en todo el territorio.

La Alerta Temprana 004 menciona que las principales fuentes de financiación de los grupos armados están ligadas a economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal, además está completamente demostrada la presencia de las AGC y disidencias que se acomodan y reacomodan usando a la población civil como fortín de guerra.

Antes de la Alerta 004, fueron emitidas por la Defensoría del Pueblo las alertas 018-20, 022-18, 026-18, 029-18, 035-19, cada una con un enfoque claro de todo el panorama de violencia y sus consecuencias para el municipio. Ese escenario de riesgo se configura a partir de la expansión de las AGC, la presencia de otros grupos ilegales y las acciones de las disidencias del Frente 18 Román Ruíz.

El riesgo estructural al que alude la alerta 004 se concentra en toda una población de 23.784 personas que habitan Ituango, según el último censo del Departamento Administrativo Nacional de Estadística –DANE- entre las que se distinguen: adolescentes, Autoridades Étnicas, comerciantes, indígenas, miembros PNIS, miembros de Juntas de Acción Comunal, mujeres, niños y niñas, reincorporados, transportadores, personas defensoras de Derechos Humanos, líderes y lideresas sociales.

Desde hace años, las y los campesinos de Ituango, se enfrentan al reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes, presencia de minas antipersonal, desaparición forzada, desplazamiento forzado, extorsiones, homicidios, masacres, violencias basadas en género, violencia sexual contra las mujeres, amenazas y enfrentamientos con interposición de la población civil. Esa es la realidad con la que cada persona que habita el campo de  este municipio se levanta cada mañana.

Desplazamientos forzados en Ituango

Según las cifras del Nodo Antioquia de la Coordinación Colombia Europa Estados Unidos (Coeuropa) y el Proceso Social de Garantías, desde la firma de los Acuerdos de Paz han ocurrido varios desplazamientos forzados en este municipio. En el 2017 tuvieron que abandonar sus tierras 23 personas, en el 2018 lo hicieron 797, durante el 2019 más  de 540  se vieron en la obligación de salir de sus propiedades, en febrero del 2020 por lo menos  863  y  el mismo mes de febrero, pero del  2021 más de 1.000 habitantes de este territorio salieron desplazadas y tuvieron que retornar sin ninguna garantía a sus veredas. Hoy 24 de julio del 2021 son cerca de 2.311 personas las que salen por las mismas causas: amenazas constantes del grupo paramilitar de las AGC y las disidencias.

Cifras Desplazados de Ituango desde el 20 de julio 2021:

VeredasPersonasFamilias
Quebrada del Medio283113
Santa Lucia261105
La Granja174100
El Quindío19980
Mandarino18579
Los Sauces12554
Palmitas10248
La Miranda14171
Las Brisas11648
Murrapal10130
Chontaduro11047
San Isidro5320
Alto Limón12153
Las Arañas8030
El Chuscal6827
El Cedral4729
El Herrero3414
Cenizas5726
El Yolombó11
Monte Alto411
San Agustín125
Total2311967
Cifras reportadas por autoridades (24 de julio de 2021)

A las veredas Quebrada del Medio, Santa Lucia, La Granja, El Quindío, Mandarino, Los Sauces, Palmitas, La Miranda, Las Brisas, Murrapal, Chontaduro, San Isidro, Alto Limón, Las Arañas, El Chuscal, El Cedral, El Herrero, Cenizas, El Yolombó, Monte Alto y San Agustín, se les suma Santa Ana, el Amparo, el Bajo Inglés, otras de límites entre Ituango y Peque para superar la cifra de 2.500 personas desplazadas en este nuevo hecho de violencia masiva.

Fanny, una campesina de La Granja, salió caminando ayer desde horas de la mañana, ya siendo las 5 de la tarde, cansada, con hambre y luego de recorrer durante varias horas su desplazamiento, siente toda la desesperanza, la impotencia y el abandono del gobierno.

Así quedó La Granja en Ituango luego de las amenazas de los grupos armados. Foto:

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#HeraldoDelNorte Antioquia
@soydeituango

 Ni siquiera el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación ubicado en Santa Lucía que tenía anillos de seguridad de la fuerza pública se salvó de las amenazas. Desde febrero del 2021 salieron desplazados de manera gradual buscando sitios más seguros.  El Gobierno les negó las garantías.

El interés por las minas

Cuando se mezcla oro, plata, níquel, platino, cobre y otros minerales preciosos en un solo lugar que está en concesionado en un 70% de su territorio, todo empieza a cobrar sentido. Si a eso le sumas la riqueza hídrica, el Parque Natural del Nudo del Paramillo, las rutas, los corredores, se amplía la narración. Y si a eso le adicionamos la incomodidad que les genera a los poderosos la presencia de campesinos en la zona que quieren explotar los recursos naturales, ya todo empieza a cobrar un poco más sentido.

¿Quién cuida a nuestras campesinas y campesinos? Nadie, hoy se evidencia con el desplazamiento forzado en Ituango.

Desalojar a Ituango es abrir espacio para que los intereses de la mega minería se abran tranquilamente por sus cañones para causar el daño ambiental que han deseado durante décadas.

Mapa Minero de Ituango.

A Ituango siempre llegan grandes funcionarios del Gobierno Central, se pasean por sus calles, abren discursos de la demagogia, prometen esta vida y la otra, pero en esas  comunidades solo se releja  la orfandad, la negación de su derecho a la paz y el abandono Estatal.

La historia se repite y con un mismo culpable, el Gobierno, que solo ha mantenido sus brazos abiertos para seguir protegiendo los intereses de los poderosos y los grupos económicos, tal vez por esto los campesinos de Ituango no importan, el plan es hacerlos aburrir para que se vayan, meterles en la cabeza que no pueden estar en una zona que ya le pertenece a los grandes empresarios de la megaminería y a los grupos armados.

Las autoridades colombianas

La concentración del poder en el gobierno Duque impide que los entes de control cumplan con una función de inspeccionar las acciones y omisiones de funcionarios del Estado o de los gobernantes.

Los entes de control han mostrado una completa ausencia de sus propias funciones, salvo la Fiscalía cuando se trata de perseguir manifestantes.

Es evidente el silencio de la Defensoría del Pueblo, de la Procuraduría General de la Nación, la Personería de Ituango. Es posible que emitan un pronunciamiento y se rasguen las vestiduras, pero en concreto, han omitido de sus funciones acciones claras para evitar esta tragedia anunciada.

En entrevista para Análisis Urbano, Yesid Zapata del Proceso Social de Garantías, asegura que “El Gobierno departamental y nacional, siempre han entendido su responsabilidad con estas comunidades victimas como un juego de paliativos, el problema es que se sigue revictimizando a unas comunidades cuya obligación es protegerlas, eso deja claro que el responsable directo de lo que está pasando en Ituango sigue siendo el Estado. Ha sido una situación ampliamente advertida, se han hecho graves denuncias de lo que aquí está pasando. Seguimos sin entender por qué el Gobernador de Antioquia y el Presidente de la República se siguen oponiendo a la creación de la política pública de desmantelamiento de los grupos paramilitares y otros que son lo que generan estas difíciles situaciones para las y los campesinos, pero aquí hay un dato adicional. En febrero pasado, cuando estos mismos campesinos de estas mismas veredas se desplazaron de manera forzada, desde e Proceso Social de Garantías advertimos que no tenías garantías para su retorno. Ni a la Alcaldía, ni a la Gobernación, ni a la Presidencia les importó eso, es decir, hicieron regresar a estas comunidades pese al riesgo. Una irresponsabilidad que debería tener unas consecuencias de sanciones por parte de la procuraduría…”

A Ituango la está matando el abandono total del Estado, nunca llegó ni el desarrollo ni la paz prometida, solo llegaron las promesas los sofismas de la demagogia del Gobernador (E) Luis Fernando Suarez y del Presidente Iván Duque. En este municipio se ve el espejo de lo que pasa en el país.

La comunidad internacional

A Colombia luego de la firma de paz, empezaron los desfiles de chalecos, algunos han jugado un papel importante, pero es claro que su posición es demasiado tibia ante esta crisis.

El siguiente reporte del Equipo Local de Coordinación de Antioquia ELC de Ocha, muestra que para el 23 de julio las afectaciones por desplazamiento y alertas de la situación humanitaria habían alcanzado a más de 1.800 personas, luego de dos días ha superado las 2.300 y siguen llegando comunidades Al casco urbano de  Ituango.

Lo que queda claro, es que bajo la mirada retraída de toda la comunidad internacional, hoy Colombia sigue rumbo a un precipicio del que resultará difícil salir con semejante desgobierno al frente ¿A quién acudiremos para que se les garantice la vida y la integridad a las y los campesinos del país, de Ituango?

Pronóstico 

Ituango, ese gran y hermoso terruño ubicado entre los cañones Norte del Departamento de Antioquia merecen unos mejores gobernantes.

El pronóstico es que los grupos seguirán controlando el territorio pese a los discursos vacíos y espectaculares de nuestros gobernantes. Seguirán reclutamiento a los niños y niñas, sembrando minas antipersonas, la desaparición forzada, extorsionando, asesinando, habrá más masacres, violencias basadas en género, las amenazas no va a desaparecer, enfrentamientos armados continuarán y el desplazamiento forzado será el pan de cada día.

Quizás continuaremos en Colombia lo mismo que  pasó en Macondo “En la noche, después del toque de queda, derribaban puertas a culatazos, sacaban a los sospechosos de sus camas y se los llevaban a un viaje sin regreso. Era todavía la búsqueda y el exterminio de los malhechores, asesinos, incendiarios y revoltosos del Decreto Número Cuatro, pero los militares lo negaban a los propios parientes de sus víctimas, que desbordaban la oficina de los comandantes en busca de noticias. ‘Seguro que fue un sueño’, insistían los oficiales. ‘En Macondo no ha pasado nada, ni está pasando ni pasará nunca. Este es un pueblo feliz’. Así consumaron el exterminio de los jefes sindicales”. Gabriel García Márquez, Cien años de soledad.

En Colombia sí está pasando, en Ituango sí está pasando, los asesinatos, las masacres, las torturas, las amenazas, los desplazamientos forzados, las desapariciones forzadas continúan siendo el panorama de este país, con eso viven sus habitantes todo el tiempo.

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