Joven indígena Alexander Vitonas Casamachin, de 18 años, fue baleado en Toribío, Cauca

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La ola de violencia contra las poblaciones indígenas de la región no cesa. El sábado en la noche, el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) confirmó el asesinato de un joven en la vereda Loma Linda, del municipio de Toribío.

Se trata de Alexander Vitonas Casamachin, un joven de 18 años, que hace parte de la trágica lista de muertos que enluta al departamento por estos días. Casamachin fue atacado a las 7:30 de la noche de ayer, pero los líderes comunales todavía no están seguros de quiénes lo atacaron o por cuál motivo.

El defensor de derechos humanos, Mauricio Capaza, dijo en rueda de prensa que las autoridades indígenas harán una inspección durante todo el fin de semana, para determinar qué sucedió. “Tenemos las alertas prendidas en todos los territorios, esperemos que luego de la inspección que se está haciendo, el Cabildo de Toribío entregue más información”.

Asimismo, la noticia la confirmó Alcibiades Escué, alcalde de Toribío, a El Colombiano. Medio al que le aseguró que “el hecho ocurrió a escasos dos kilómetros de la cabecera municipal y se dio a conocer a través de la Guardia Indígena”.

Según las últimas versiones, Alexander se dirigía a la casa de unos familiares cuando un grupo de pistoleros lo emboscó. “Él no participaba en actividades de liderazgo, más allá de ser un comunero indígena dedicado a la agricultura, al deporte y la recreación propia de la juventud”, dijo el alcalde.

Para Escué, no se necesita ser un líder comunal para que estos grupos vayan tras los indígenas. Pues, según denunció, existe un plan para exterminar a todas las comunidades nativas de la zona, para que los grupos de narcotraficantes puedan seguir operando sin problemas.

“El que nos está matando es alguien muy poderoso, pero nosotros, bajo la sabiduría de nuestros ancestros y de la vida misma, nos defenderemos”, concluyó.

“Uno a uno nos han ido matando”
Antes del joven Alexander, cinco miembros de la Guardia Indígena de Tacueyó habían sido víctimas de los asesinatos sistemáticos que se presentan en la zona. Primero fue Cristina Bautista, gobernadora del resguardo, y, luego, cuatro comuneros que quedaron en medio de los hombres que emboscaron el vehículo en el que se movilizaban.

Hasta ahora, se estima que cerca de 54 indígenas han sido asesinados en lo que va del año. Sin embargo, podrían ser muchos más, pues algunos no aparecen en los registros oficiales. De los confirmados están 15 guardias, cinco autoridades indígenas y una líder espiritual, más los otros miembros de las comunidades. La mayoría de ataques suceden de igual forma: sujetos encapuchados emboscan los carros en los que se mueven los comuneros y luego los atacan con fusiles y explosivos.

El presidente Iván Duque, que estuvo en el departamento esta semana, aseguró que enviará a 2.500 militares a que hagan presencia en el Cauca, y que intensificará los operativos para proteger a los indígenas.

No obstante, los miembros de la comunidad no tomaron muy bien las declaraciones. Aseguran que la solución no es militarizar la región, sino romper los círculos de violencia desde su raíz. Incluso, algunos de ellos consideraron que la excesiva presencia de militares en la zona podría “desatar una batalla sin precedentes”.

Del mismo modo, las propias Naciones Unidas, ONU, rechazaron la propuesta del gobierno para enfrentar la ola de violencia, al considerarla ineficaz y, sobre todo, ajena a las formas pacíficas de resolución del conflicto que se han propuesto en muchos cabildos.

Por esa razón, Iván Duque reiteró desde Armenia, Quindío, que la intención del Estado no es “invadir las creencias ancestrales”, sino prestarles la protección y colaboración que necesitan en estos casos de crisis. “Muchos de esos bandidos quieren meterse a los resguardos porque saben que ahí hay más dificultad de acceso por parte de la fuerza pública, se quieren aprovechar de todas esas limitaciones o más que limitaciones, se quieren valer de la situación de cosmovisión de las comunidades para tratar de intimidarlos a ellos y protegerse”, insistió el mandatario.

Al tiempo que añadió que más allá de la consmovisión y ancestralidad de las comunidades, “mi deber es proteger a todos los colombianos, incluyendo a las comunidades indígenas.” Por eso, sostuvo que no se cansará de luchar para que se libere al Norte del Cauca de los grupos delincuenciales que lo azotan con su violencia.

“Que quede claro que en esa región vamos a llegar con la Fuerza de Despliegue #4 para proteger y ejercer control territorial, para romperles la cadena de suministro del narcotráfico y para desvertebrar a la Dagoberto Ramos y la Jaime Martínez, pero no lo hacemos solamente con la idea de presencia militar, vamos a seguir llegando a esa zona con la intervención social del Estado”, agregó.

Ante las críticas a su gobierno, el presidente no dudó en recriminar la labor de Juan Manuel Santos y en decir que estos picos de violencia que se viven en el departamento tienen que ver con el aumento de los cultivos ilícitos entre 2015 y 2018, es decir, antes de que él llegara a la presidencia.

Tomado de Revista Semana

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