El peruano Luis Yslas Prado celebra que la narrativa breve en las redes sociales reaviva lo que en propiedad es cualidad del aforismo, un género desde el cual, según estima, a la par de lo literario y filosófico se pueden canalizar inquietudes sobre las crisis y convulsiones sociales en la región.

Yslas (El Callao, Perú, 1972), es un asiduo de redes sociales, en particular del Twitter, y su primer libro de aforismos, titulado «A la brevedad posible» (Editorial Libros del Fuego, 2015) surge de esta influencia, dijo en una entrevista con Efe en la capital panameña.

El Twitter es para Yslas una especie de «cuaderno de apuntes» público en el que escribía y anotaba frases «con pretensión de ser aforismos», y despertó el interés de un grupo de amigos editores que le animaron a reunirlas en un libro que fue su estreno en el mundo de la escritura.

«Y Twitter vino entonces a rescatar formas de expresión que parecía que habían desaparecido o dejado de tener una resonancia en los lectores, como es el caso del aforismo, así como el formato de la frase breve, concisa», precisó el autor suramericano, que vivió 38 años en Venezuela.

Pero «no es verdad que todos los que escriben en Twitter escriban aforismos».

Aclaró que al explorar este género en soporte de papel no lo hace por competir con las redes sociales, sino que más bien todo apunta a una integración y complementariedad.

CRISIS SOCIALES Y AFORISMOS

Yslas, que dejó su país a los 7 años de edad junto a sus padres durante la crisis militar peruana para irse a Venezuela, país que 38 años después abandonó por su desmejoramiento social y político, dijo que el aforismo puede tocar todo tema humano y ser un vehículo para expresar inquietudes y reflexiones sobre las crisis que se viven en latinoamérica, como la venezolana.

Destacó que la estructura del aforismo es propicia por ser de «escritura fragmentaria, de trozos, y lo ocurrido con Venezuela estos últimos años justamente es un proceso de fragmentación».

«El país se rompió y mucha gente que vive allí salió esparcida por el mundo como trozos humanos, como esquirlas, y eso influyó en mí, que escribo de manera fragmentaria, porque me tocó experimentar también una fragmentación interior y una fragmentación social», expresó.

«A LA BREVEDAD POSIBLE»

El libro de Yslas, que lo considera como un «discreto tributo» a lo que es el oficio de leer y escribir, lleva dos ediciones, la última también por Libros del Fuego y presentada por su autor esta semana en la embajada de México en Panamá.

Reúne máximas, pensamientos y aforismos que tienen que ver con el tema de la lectura y de la escritura, que son asuntos que competen a la vida profesional de Yslas y su afición por leer.

Su diseño fue obra de Juan Mercerón y en 2016 recibió el Premio de Diseño Editorial en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Su estructura está hecha de «vacíos y silencios», con textos de un máximo de entre dos y tres líneas en la parte superior de cada página.

Es un detalle que refleja algo de la personalidad del autor, que se define como una persona que es «más de escuchar que de hablar».

EL AFORISMO

La Real Academia Española (RAE) define el aforismo como una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte. También es entendido como una idea poética, una idea literaria.

Filósofos como el presocrático Heráclito de Éfeso utilizaron el aforismo, así como los escritores los escritores Esquilo y Píndaro, mientras que Hipócrates los empleó como una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades.

La escritura breve distinguió la obra narrativa del español Edgar Neville (1899-1967), también algunos textos del escritor hondureño nacionalizado guatemalteco Augusto Monterroso (1921-2003) y poemas del mexicano Efraín Huertas (1914-1982).

Yslas recordó que el médico griego Hipócrates fue «uno de los primeros» en utilizar los aforismos, en forma de frases breves «que él escribía en el margen de sus historiales médicos».

«Luego la palabra aforismo adquirió el sentido de definición, de algo que define, adquiriendo otros sentidos como el de una reflexión que no solo exprese una verdad sino más bien una incertidumbre, una duda o un cuestionamiento sobre verdades ya establecidas», indicó.

«Es una suerte de ensayo en su mínima expresión».

LA ESCRITURA BREVE EN TIEMPOS DE TECNOLOGÍA DIGITAL

Editor y profesor de literatura, Yslas destacó que «la escritura breve ha tenido en los últimos tiempos una mayor acogida», ya que «prácticamente es la que se adapta al ritmo de vida en el que nos desenvolvemos».

Para Yslas esto obedece a que los textos largos la gente tiende a evitarlos, y ahora «escribimos por WhatsApp, por Facebook, Twitter».

Sin embargo, señaló que esto «nada tiene que ver con la calidad de lo que se escribe o con lo que se lee».

«Eso es otro asunto, pero sí estamos leyendo y escribiendo a cada rato de forma dinámica, veloz, y nadie escapa a la velocidad con la que se escribe y se lee en la actualidad a través de los aparatos electrónicos».

EFE