La Caucana, otro corregimiento del Bajo Cauca en alerta máxima

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Por lo menos 4.000 personas que viven en La Caucana se encuentran en grave riesgo. Este corregimiento del municipio de Tarazá es uno más que sufre las consecuencias de la guerra que se está librando por el Bajo Cauca antioqueño.

Aunque hace un año venía advirtiendo de que esto podía suceder, la Defensoría del Pueblo manifestó en su última alerta temprana que hay una confrontación inminente entre grupos armados ilegales en esta zona. El escenario donde se va concentrar el fuego será La Caucana, para riesgo máximo de sus habitantes.

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‘Caparrapos’ y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) se disputan este territorio porque, además de ser un puente entre Antioquia, Córdoba y el Nudo del Paramillo, alrededor de La Caucana hay abundancia de cultivos de coca. La Caucana es, entonces, un punto estratégico en el mapa del Bajo Cauca que proporciona grandes ventajas a la facción que lo controle.

Tras la desmovilización de las Farc y el Proceso de Paz, los grupos armados restantes hicieron presencia en los lugares que antes controlaron las Farc. El Estado nunca llego a ocupar estos territorios, ni siquiera militarizándolos, y sus habitantes han descrito en muchas ocasiones que simplemente pasaron de un mal a otro.

En este momento, son ‘Los Caparrapos’ los que tienen el control de La Caucana, tras una serie de ataques que el año pasado les hicieron ganar territorio contra las AGC. Las AGC, a su vez, antes se disputaban toda esta zona con los antiguos frentes de las Farc que hacían presencia en esta región del norte antioqueño.

En el medio siempre ha estado la población, que sufre las consecuencias de cada ataque y hostigamiento.

Civiles entre fuego cruzado

La población civil de La Caucana -que ya en el pasado había sufrido por los combates entre Farc, paramilitares y Estado- ahora está enfrentada a posibles violaciones a sus Derechos Humanos a la vida, a la libertad, a la seguridad y a la integridad, y también a que se cometan en su contra infracciones contra el Derecho Internacional Humanitario.

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La Defensoría del Pueblo explica esto por posibles enfrentamientos con civiles en medio, desplazamientos masivos y “homicidios selectivos y de configuración múltiple”. Se advierte que los homicidios ya están sucediendo.

En la alerta temprana la Defensoría le dice a la ministra del Interior Nancy Gutiérrez que estos hechos que están sucediendo ya se los venían advirtiendo a este ministerio desde marzo de 2018.

En ese entonces, de acuerdo con la Defensoría, la violencia era selectiva, y afectaba nichos más pequeños. La alerta que se hizo en marzo de 2018 advirtió de la movilización de hombres armados de distintos bandos hacia esta zona, y que esto podría escalar la violencia hacia una generalizada, una de la que la población tal vez no lograría escapar.

El ministerio del Interior y Gutiérrez, al parecer, hicieron oídos sordos.

Además, se ha estado escuchando en la región que las AGC, motivadas por sus derrotas pasadas, están buscando recuperar el territorio perdido contra ‘Los Caparrapos’. Incluso se habla de un grupo de autodenominados “fuerzas élite” de las AGC que viajó desde el Urabá y Chocó hasta el Bajo Cauca para involucrarse en estas operaciones de “reconquista” de territorios.

Se puede especular incluso una toma del corregimiento La Caucana con “graves afectaciones a la población y sus bienes”, según la Defensoría. También, dice la Defensoría, todos estos posibles enfrentamientos entre grupos armados ilegales puede afectar al resto de la población de Tarazá y a las de Ituango y de San José de Uré.

Guerra a cuatro bandos

En el enfrentamiento entre ‘Caparrapos’ y AGC y Fuerza Pública, la población se puede llegar a considerar un bando más. No es solo que a los civiles puedan alcanzarlos las balas perdidas o que puedan estar en medio de un combate por error, sino que los grupos armados también los utilizan como parte de la guerra, y están amenazando y eliminando a quienes se interponen con sus objetivos.

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Una pareja de esposos fue baleada en su casa en La Caucana el pasado sábado 13 de abril por quienes se habrían identificado como miembros de ‘Los Caparrapos’. El esposo sobrevivió tras haber sido atendido en una clínica por dos heridas de bala, pero su esposa falleció.

También, en las últimas semanas han aparecido mensajes y panfletos que llegan de manera personal a distintos pobladores de esta región con amenazas de muerte. La firma es de las AGC, que en estos mensajes han prometido apoderarse de nuevo de esta zona y también eliminar a cualquier persona que apoye el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito (PNIS) derivado del Acuerdo de Paz.

Todo esto ya ocasionó dos desplazamientos forzosos de gente que huyó de La Caucana, uno de un grupo de 35 personas y el otro de 68. En ambos casos tuvieron que recurrir a la ayuda de la Alcaldía de Tarazá, a la Gobernación y a la Policía para poder salir ilesos del corregimiento.

De todas maneras, en los últimos días se han conocido más amenazas a pobladores de La Caucana, por lo que la Defensoría advierte que es muy posible que sucedan más desplazamientos en las próximas semanas.

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En La Caucana hay una subestación de Policía con al menos dos docenas de efectivos. Estos, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo, no son suficientes para combatir el poder ni de ‘Caparrapos’ ni de AGC.

Mientras, la guerra del Bajo Cauca sigue y su gente sufre.

AT N° 020-19 ANT-Tarazá
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