La cifra de homicidios en 2018 será de 624, si no paramos este desangre a tiempo

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Análisis Urbano y Corpades lanzan una voz de alerta al país y al mundo en relación a la preocupante y ascendente cifra de homicidios que se presenta en Medellín a punto de terminarse el mes de mayo de 2018.

Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2018 se cometieron 258 asesinatos en Medellín, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia, Sisc. En igual periodo del año anterior, la cifra era de 197 homicidios, es decir, 61 muertos menos. O lo que significa igual, un aumento este año del 31%.

El promedio de asesinatos en la ciudad es de 1,78 por día, lo que significa que, haciendo una proyección (por la cual ofrecemos disculpas, pero lo hacemos para llamar la atención de las autoridades), terminando el presente año habrán asesinado a 624 personas en Medellín, si no detenemos el accionar de sicarios, mercenarios y mercaderes de la muerte.

Nada más este miércoles 30 de mayo fueron reportados 5 homicidios en la capital antioqueña, ciudadanos ultimados a bala, con puñal y hasta con granadas de fragmentación registraron las autoridades: la guerra urbana en todo su furor.

Lo que pasa en las cuatro comunas más violentas de Medellín en 2018 nos da una idea de lo alarmante de la situación: Entre el 1 de enero y el 30 de mayo de 2017, en el Centro (comuna 10) se cometieron 32 homicidios; en Robledo (comuna 7) se perpetraron 22 asesinatos; en San Javier (comuna 13) ocurrieron 17 asesinatos; y en el corregimiento Altavista fueron reportados 4 casos. Este año, en igual periodo, van 46 homicidios en el Centro (14 casos más); 35 en Robledo (13 más); 27 en San Javier (10 más); y 24 en Altavista (20 más).

En la comuna 8 (16 homicidios este año, contra 8 del año pasado en el periodo mencionado en el párrafo anterior), los enfrentamientos recién comienzan y las muertes van en vertiginoso aumento. Esperamos que, por el bien de la ciudad (y si las autoridades no reaccionan), los grupos en conflicto piensen en sus familias, en el futuro de los niños y depongan las armas y cese así este absurdo derramamiento de sangre.

Celebramos las recientes capturas que Policía, Ejército y Fiscalía realizaron. Sin embargo, tenemos que llamar la atención en algo: Mientras más capturas registran las autoridades, más asesinatos, hurtos, extorsión y desapariciones ocurren en Medellín.

¿Está errada la estrategia? ¿El recambio criminal ocurre tan rápido? ¿Los jóvenes de nuestras comunas no temen a la autoridad? ¿Es cierto que todos esos adolescentes están esperando su oportunidad para pertenecer o ascender en los combos? ¿Será que la oferta institucional carece de eso, de ofertas atractivas? ¿Hemos fallado como Estado, sociedad y familia? ¿Para dónde va Medellín si pareciera que los barrios están llenos de jóvenes que solo quieren ser bandidos?

Debe bajar el telón del show mediático y centrar de una vez la atención en la cruel y dolorosa realidad que se sufre en las comunas más pobres de Medellín: una ciudad de jóvenes desescolarizados, muchachos drogadictos, niños distribuidores de armas y droga, adolescentes que sostienen relaciones sexuales sin tapujos, sin horario, sin protección, sin educación; docentes que conocen de todo esto pero están amenazados, madres que descuidan a sus hijos para ir a conseguir el sustento, padres que abandonan a sus hijos, funcionarios que van al territorio y no deciden, funcionarios que deciden pero no van al territorio, políticas públicas que no sirven de nada y agentes que miran de soslayo la realidad, porque no les interesa una ciudad en la que no nacieron.

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