La guerra perpetua que convirtió al Bajo Cauca en uno de los lugares más peligrosos del mundo

Soldados de la Fuerza De Tarea Conjunta Aquiles que opera en el Bajo Cauca antioqueño. Foto de la Séptima División del Ejército Nacional.
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Informe especial

Antioquia, 25 abril de 2021.- El Bajo Cauca está conformado por los municipios de Cáceres, Caucasia, El Bagre, Nechí, Tarazá, Zaragoza. Durante las últimas décadas ha sido señalada como una zona roja de guerra, con un alto riesgo para sus habitantes, en donde los carteles internacionales de la droga, los grupos narco-para-mafiosos se han instalado para disputarse militarmente esa franja del departamento con otros grupos de la mafia, las disidencias y el ELN, dejando a su paso el crecimiento de asesinatos, masacres, desplazamientos y desapariciones  siendo la sociedad civil la víctima permanente.

Mapa de la Defensoría del Pueblo.

Contexto

Bajo Cauca y sur de Córdoba: eje del mal del crimen organizado

El riesgo prima en la disputa entre las AGC o Clan del Golfo y Los Caparros, sin embargo, desde el año 2020 se viene presentando un cambio sustancial en las presencias armadas ilegales que controlan y se expanden.

Durante siglos el Bajo Cauca fue una zona donde la fiebre del oro sembró un afanado interés por mantener el control de la región. Luego, en los años 50´ la contienda entre liberales y conservadores fue similar a la del resto del país, pero es a partir de los años 80´ que empezaron a transitar grupos guerrilleros de las FARC, el ELN y el EPL para buscar dominar principalmente algunas zonas rurales . En los años 90´ las Autodefensas Unidas de Colombia financiadas por los sectores del poder comienzan a incursionar ganando territorio con gran facilidad, amplían ese control geográfico a zonas urbanas y rurales hasta transformarse en los nuevos actores de la criminalidad de Antioquia y del país. Hoy en día son 4 estructuras que se disputan a sangre y fuego esta tierra.

Bajo Cauca, economía para-mafiosa y  fuego cruzado entre grupos armados

Foto de la Séptima División del Ejército.

Los principales intereses económicos de los grupos armados son el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión, el lavado de activos y el contrabando.

Como parece que la guerra en Colombia no tiene fin, se ha transformado para abrirse como una caja de  pandora a otros nuevos grupos armados que conservan la violencia como una ola eterna que financian con carteles transnacionales de la droga.

Grupos para-mafiosos y guerrilleros

En primer lugar prevalece el poder militar y territorial de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) denominadas como el Clan del Golfo por el gobierno colombiano, le sigue en poder armado el Bloque Virgilio Peralta Arenas conocidos como “Los Caparros”, también hace presencia el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Disidencias de las FARC-EP.

El Ejército Nacional hace fuerte presencia desde el 4 de enero 2019 en esta región de influencia del Bajo Cauca con más de 4.500 hombres de la Fuerza de Tarea Conjunta Aquiles. Con 1.500 hombres, desde el 1 de junio del 2017 la Operación Agamenón II ha tenido como objetivos reducir, debilitar, capturar, incautar drogas ilícitas y recuperar los corredores controlados por los diferentes grupos armados referenciados en los mapas de inteligencia militar con los municipios de esta región del departamento de Antioquia.

Frentes del Ejército de Liberación Nacional ELN en Antioquia:

  • Frente Compañero Tomas: Municipios de Cáceres y Zaragoza.
  • Frente Héroes y Mártires de Anorí: en los municipios de Campamento, Angostura, Yarumal y Anorí.
  • Compañía ELN Móvil de Anorí: municipio de Anorí.
  • Compañía Héroes de Tarazá: Tarazá, Cáceres y Valdivia.
  • Frente José Antonio Galán: municipio El Bagre.
  • Frente Guamocó: en los municipios El Bagre, Anorí y Zaragoza.
  • Compañía María Eugenia Vega: municipios de Amalfi, Remedios, Segovia. Frente Capitán Mauricio: en los municipios de Anorí y municipios del nordeste.

Frentes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia :

  • Francisco Morales Peñata
  • José Felipe Reyes
  • Julio César Vargas

Cárteles mexicanos hacen presencia, sectores de la institucionalidad lo oculta

De acuerdo con Tatiana Gutiérrez, lo que ha ocurrido en Antioquia a casi dos años de la firma de la paz con las Farc es lo que varios expertos en solución de conflictos advirtieron que iba a ocurrir: que si el Estado no ocupaba con todas sus instituciones los espacios dejados por la exguerrilla, estos serían ocupados por actores armados al servicio de los grandes carteles mexicanos, como el de Sinaloa, el de Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Zetas.

“A pesar de todos los esfuerzos que se han hecho –señala Gutiérrez–, el Estado no puede sustituir de la noche a la mañana una economía ilegal tan poderosa, como la de la coca, y los territorios que tenían las Farcfueron copados por grupos armados que están financiados por organizaciones mexicanas”.

Artículo completo aquí:

Los carteles mexicanos echan raíces en el Bajo Cauca antioqueño

Población afectada

Niños, niñas, adolescentes, afrodescendientes, líderes indígenas, campesinos, defensores de derechos humanos, líderes sociales, profesores, integrantes del PNIS, mineros ancestrales y artesanales, mujeres, periodistas, médicos, población extranjera, funcionarios públicos, personas LGTBI y reincorporados firmantes de paz.

Mapa de la Defensoría del Pueblo.

El problema de los cultivos de coca

Para el Programa Nacional Integral de sustitución de Cultivos Ilícitos –PNIS en Antioquia participaron 11.778 familias. Para el Observatorio de Drogas de Colombia,  Antioquia tiene 9.482 hectáreas de coca sembradas en el año 2019, 4.686 están ubicadas en el Bajo Cauca de la siguiente manera: Tarazá (2061 Ha), Cáceres (1101 Ha), El Bagre (648 Ha), Nechí (530 Ha).

Estos cultivos están ubicados en amplias áreas rurales con la protección de los grupos para-mafiosos. Se han erradicado 4.738 hectáreas de manera voluntaria. Municipios como Caucasia no tienen registros de cultivos de coca en el año 2019.

Recordando para no olvidar

Lo que debe saber el presidente Duque sobre el Bajo Cauca

Una violencia oscura que no cesa

La crueldad y la furia de la violencia creada desde los grupos armados en disputa, dejaron un saldo de 552 hechos de violencia que perturbaron la tranquilidad de gran aparte de la población entre los 2016 y el 2021. En los años 2020 fueron 192 casos de violencia, 2019 ocurrieron 117 y 2018 con 100 casos de violencia fueron los más violentos. Los municipios de Tarazá (199 casos), Cáceres (126 casos) y Caucasia fueron los más violentos.

Destierro y desplazamiento

Definición: Según el artículo 60, parágrafo 2 de la Ley 1448 de 2011, “se entenderá que es víctima de desplazamiento forzado toda persona que se ha visto forzada a migrar dentro territorio nacional, abandonando su localidad de residencia o actividades económicas habituales, porque su vida, su integridad física, su seguridad o libertad personales han sido vulneradas o se encuentran directamente amenazadas, con ocasión de las violaciones a las que se refiere el artículo de la presente ley”.

Tipologías: individual (1-10 familias) y masivo (más de 10 familias).

No existe otra subregión en el país en el que se hayan presentado 48 desplazamientos forzados colectivo e individuales, con una afectación a cerca de 10.000 personas víctimas en los últimos 5 años

Fue durante el período del 2019 con 12 desplazamientos para los seis municipios del Bajo Cauca que se alcanza una cifra de más de 800 víctimas. En el 2020 fueron 7 casos de desplazamientos individuales y colectivos que afectaron a 1420 personas.

Los municipios con más desplazamientos forzados fueron Tarazá (16), Cáceres (17) y Caucasia (8). Muchas de estas familias retornaron, sin embargo, es crítica la situación de los habitantes de esta zona.

Masacres

Definición: Masacre es un término utilizado para referirse a un tipo de asesinato, habitualmente en donde es afectada la vida de más de 3 personas, caracterizadas por la indefensión de las víctimas.

En los últimos 5 años 25 masacres enlutaron al Bajo Cauca y en ellas perdieron la vida 119 personas. Los municipios de Tarazá (8), Cáceres (7) y Caucasia (6) son los sitios más afectados. Tan solo en el año 2020 ocurrieron 13 masacres en esta subregión.

Homicidios

En los últimos 5 años en el Bajo Cauca ocurrieron 1.433 homicidios, tan solo en el municipio de Caucasia se cometieron (459), Cáceres Tarazá (263), Zaragoza (129) con una tasa 88 muertes violentas en promedio por cada cien mil habitantes, una de las más altas del país.

Cada día se comete por lo menos un homicidio en esta región, en el 97% de los homicidios son utilizadas armas de fuego.

Tasa de Homicidios

En el Bajo Cauca violar el derecho a la vida es un hábito cotidiano de los actores armados para imponerse en el territorio.

También están en el Bajo Cauca, institucionalidad lo oculta

Las bandas del norte del área metropolitana, confederadas en la Oficina del Valle de Aburrá, han buscado desde principios del 2017, luego de la concentración de las Farc en las zonas veredales, expandir sus dominios para comprar y revender base de coca, así como el microtráfico, a través de plazas de vicio que funcionan mediante franquicias.

Una poderosa estructura criminal del norte del Valle de Aburrá, de acuerdo a la investigación que desde hace unos meses hemos desarrollado desde la Agencia de Prensa Análisis Urbano, ha creado un grupo que están empezando a denominar Los Urbanos, quienes cumplen la función de coordinar el mercadeo de la base de coca, hacer conexiones con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC- Los Caparrapos y posiblemente con las llamadas Disidencias, además de administrar las plazas de vicio. En los casos en que las plazas son franquicia cobran la mensualidad.

Artículo completo aquí

« Los Urbanos» expanden su dominio al Bajo Cauca, Norte y Nordeste de Antioquia

Los años más violentos fueron 2018 (399 muertos), 2019 (360), 2020 (318) con una tasa por cada cien mil habitantes de 117.2, 110 y 101 respectivamente.

El municipio con la tasa promedio más alta es Tarazá con 152 casos por cada cien mil habitantes, Cáceres (127.4), Zaragoza (76.9), Caucasia (69.1), El Bagre (68.6), Nechí (34).

Si comparamos esta tasa con los países más peligrosos de América Latina y el Caribe: Jamaica (46,5), Venezuela (45,6), Honduras (37,6), Trinidad y Tobago (28,2), México (27), Belice (24,3) y Colombia (24,3), entendemos que el Bajo Cauca es una de las zonas más peligrosa del mundo que supera cualquier realidad de la violencia en este continente.

Desaparecidos

Persona cuyo paradero desconocen sus familiares o cuya desaparición se ha denunciado sobre la base de información fiable, en relación con un conflicto armado, con otra situación de violencia o con cualquier situación que pueda requerir la intervención de un intermediario neutral e independiente. El derecho internacional humanitario requiere que cada una de las partes en un conflicto tome todas las medidas factibles para localizar a las personas cuya desaparición como consecuencia de un conflicto armado se ha denunciado y que brinde a los familiares de esa persona cualquier información que tenga sobre lo ocurrido (Comité Internacional de la Cruz Roja).

Durante los últimos 5 años se han reportado la desaparición de 126 personas habitantes del Bajo Cauca. Estas desapariciones están rodeadas de suficientes variables como la presencia de actores armados que siguen buscando confrontarse y adueñarse territorialmente de amplias zonas estratégicas.

Los años en los que más flagelos se presentaron, fueron 2018 (33 casos), 2019 (31), 2020 (27).

El municipio que más casos presentan, fueron: Caucasia (60), Tarazá (28), Cáceres (20).

Los reportes de cadáveres flotando sobre el Río Cauca siguen apareciendo en las crónicas periodistas de la región como una estrategia recurrente de los grupos armados para asesinar y desaparecer.

Apunte urbano rural

primer apunte

Una de las regiones donde se podrán medir los avances de la paz es Antioquia; por fin el departamento tendrá la oportunidad de jugársela por el modelo que ofrece el acuerdo nacional y, por consiguiente, la paz territorial. También proteger el estatus actual: élites de poder regional y local mandando como gamonales los recursos y las tierras y administrando la cosa pública desde los intereses particulares, sacrificando el interés público en contubernio muchas veces con mafias y paramilitares.

Una de las subregiones que hoy está en esa disyuntiva es el Bajo Cauca antioqueño, territorio que según Jorge Eliécer Rivera, director del Jardín Hidrobotánico de Caucasia Jorge Ignacio Hernández Camacho, tiene cuatro territorios claramente demarcados: los negros, los indígenas, los campesinos y los anfibios.

En esta subregión hacen presencia estructuras paramilitares y mafiosas en asocio con algunos empresarios, comerciantes y políticos, todos amparados por la protección oficial que ofrece una parte de la institucionalidad. Además, también hay presencia de bandas delincuenciales y organizaciones guerrilleras.

Texto completo aquí

En el Bajo Cauca el crimen deambula libremente

Segundo apunte

En el año 2016 se conoció públicamente la existencia de la estructura paramilitar y mafiosa de Los Caparrapos, actualmente el gobierno nacional los bautizó como “Los Caparros” sin embargo, no fue la inteligencia policial y militar la que divulgó su presencia, fue la ex congresista y defensora de los acuerdos de paz Rocío Arias la que mostró su existencia.

Artículo completo aquí

Caparrapos existen: Rocío Arias se destapa (segunda parte)

Durante años lo negó la institucionalidad, fue el entonces gobernador Luis Pérez Gutiérrez el que reconoció que Los Caparrapos si deambulaban libremente en el Bajo Cauca.

Tercer apunte

Sectores de la institucionalidad si protegieron a los jefes de las estructuras paramafiosas en el Bajo Cauca, esta es la prueba irrefutable del contubernio paraestatal.

Minutos antes de la medianoche de ese lunes, los militares que participan en el operativo recibieron este mensaje de alerta: “El duro de los Caparros [Caín] está escondido en este momento en el Guáimaro, en una casa, está de papaya”. Allí también se encontraba ‘Flechas’.

Es decir, los tenían ubicados. Pero la aparente falta de una orden de allanamiento y la presunta imposibilidad de conseguir en ese momento a Policías Judiciales o Fiscales que avalaran la captura habrían provocado que ambos delincuentes eludieran el cerco y lograran escapar, lo que dejó muchas interrogantes en el aire.

Artículo completo aquí

Exclusivo | A punto de caer, jefes Caparros eludieron cerco de la Operación Agamenón; el Ejército investiga los hechos

Informe especial elaborado por

La Agencia de Prensa Antioquia Crítica

La Agencia de Prensa Análisis Urbano

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