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La guerra urbana recrudece sus acciones en Belén y Altavista con cuatro muertes

Cuatro personas fueron asesinadas en menos de 14 horas en la parte baja del corregimiento de Altavista, en limites con Belén, comuna 16, este Domingo de Resurrección 01 de abril.La sangre corrió de nuevo en ese territorio por cuenta del enfrentamiento brutal que sostienen bandas criminales que se disputan el territorio para robustecer el aparato financiero, territorial y militar, inclusive el dominio de corredores estratégicos que comunican con otros municipios del Valle de Aburrá y subregiones de Antioquia.

El primer hecho sangriento ocurrió en horas de la mañana, a las 10:30 a.m., minutos previos a la marcha del Resucitado, que cierra las procesiones de la Semana Santa.

El ruido de las balas anunciaba muerte. Cinco proyectiles acabaron con la vida de Oswaldo Mauricio Ocampo Montoya, de 38 años. En el mismo hecho resultó lesionada su compañera sentimental, de 23 años.

El ataque ocurrió en la carrera 91 con calle 13, barrio Nuevo Amanecer o Mano de Dios, parte baja del corregimiento Altavista. La pareja fue víctima de desplazamiento forzado en 2017. Grupos armados los hicieron salir de ese lugar bajo amenaza de muerte.

El personero de Medellín, Guillermo Durán, indicó que en 2017 fueron desplazadas más de cien familias de los sectores Altavista, Buenavista, El Morro, El Tanque, Zafra, Sabor Latino, Cantarrana y Mano de Dios.

Ocampo decidió regresar con su familia, pues le dijeron que en el barrio todo estaba calmado, que reinaba la paz. Pero lo recibieron a bala.

Y la calma no era un puro cuento. La Alcaldía realizó una millonaria inversión para pacificar la zona. Al lugar llegaron unidades de la Policía, a cargo del coronel Héctor Adolfo Mora Pastrana, quienes hacían parte de un gran Plan de Intervención para pacificar a Belén y devolverle la tranquilidad a los lugareños.

Durante su estadía, las balaceras no se detuvieron. Los enfrentamientos siguieron y hasta uniformados de la Policía estuvieron en la mira de los delincuentes, como en octubre de 2017, cuando un agente resultó herido en Zafra por un disparo de un fusil ilegal.

Sin embargo, en lo corrido de 2018 todo el sector vivió meses de tensa tranquilidad. El tastaseo se acalló por muchas semanas entre las calles 14 y 21 y las carreras 83 y 89.

Pero la muerte no se fue. Once horas después del asesinato de Mauricio Ocampo y a punto de terminar la Semana Mayor, cuatro personas fueron atacadas a balazos en un sector conocido como Playa Baja, también en Mano de Dios. Dos hombres murieron en el sitio: Julián Estiven Rivera Guzmán y Carlos Daniel Carmona Guzmán. Las otras dos personas fueron trasladadas mal heridas a un centro médico. Una de ellas no logró sobrevivir por la gravedad de las lesiones. Preliminarmente fue identificada como Andrés García.

Pero todo no paró ahí. En horas de la mañana de este lunes 2 de abril el helicóptero, El Halcón de la Policía inició un sobrevuelo sobre la zona. Fue recibido con disparos, de pistola, de revólver y hasta de fusil. Fue a las 11 de la mañana. Por tierra, hombres del Ejército y la Policía llegaban a ejercer control en ese sector tan azotado por la guerra que sostienen grupos armados al margen de la ley para hacerse con el control de territorios, corredores estratégicos, válvulas de combustible, rentas ilegales como el microtráfico, la extorsión a comerciantes y transportadores, el monopolio de productos de la canasta familiar como son las arepas, huevos, pipetas de gas, entre otros.

Recibidos con asonada

La Estación Belén, encargada de esa jurisdicción, envió a sus hombres para enfrentar la situación. Pero no fueron bien recibidos. Absurdo. Miembros de la comunidad estuvieron a punto, inclusive, de formar una asonada para hacer que se fueran de La Palma, barrio de Medellín por el que hicieron su arribo.

Según trascendió, la unión criminal Los Chivos-Pájaros, que opera en una parte del corregimiento de Altavista y Belén parte alta se estaría enfrentando a la banda Mano de Dios que se encuentra bajo el amparo de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia -AGC-, y que la institucionalidad denomina en esa zona como banda Los Paracos, la Unión Criminal fueron quienes cometieron los asesinatos de las últimas horas y pusieron, además, a la ciudadanía en contra de la Policía.

El objetivo de Los Chivos-Pájaros es hacerse con el control de los ingresos de las rentas ilegales que produce la parte centro occidental de Belén y no tener que rendirle cuentas a la estructura criminal de las AGC y su filial, la banda La Mano de Dios. Estas dos estructuras llegaron a un acuerdo en la sombra para dividirse lo que produjeran los negocios ilícitos. Esa alianza se consolidó a finales de 2017, donde quedó establecido que compartirían las ganancias de las actividades criminales en la zona.

Pareciera que los aliados, Chivos-Pájaros están dispuestos a defender a sangre y fuego lo que consiguieron mientras estuvieron apadrinados por la Alianza Criminal del Norte.

Apunte urbano

En la mañana de hoy presuntamente fue encontrado un cadáver en la parte alta del corregimiento de Altavista, el cual podría estar relacionado con los hechos de Mano de Dios. La tensión en Altavista y en Belén está al rojo vivo.

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