La pandemia reta al sector cultural colombiano a fortalecer sus liderazgos

En la imagen, la directora del Idartes, Catalina Valencia Tobón. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda/Archivo
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Bogotá, 29 abril de 2021.- Las crisis por la pandemia y la polémica propuesta de reforma tributaria del Gobierno colombiano han desplazado las conversaciones alrededor de las políticas públicas sobre la cultura, pero este momento es trascendental para que los liderazgos del sector se fortalezcan, concluyeron expertos este jueves en un foro virtual.

En el Efe Fórum “La cultura en la planificación política de las ciudades”, los invitados abordaron la necesidad de que las discusiones sobre las artes no solo se den en momentos de crisis, sino durante su constante pertinencia en la integración de la estrategia cultural como un aspecto transversal en la política.

El cine, la danza, la literatura y otras expresiones culturales han sido columnas de la transformación de las ciudades, pero según dijeron los invitados del foro organizado por la agencia Efe y el Instituto Distrital de las Artes de Bogotá (Idartes), la inversión económica sigue siendo una carrera llena de obstáculos.

Para la directora del Idartes, Catalina Valencia, “la resistencia desde los artistas y las organizaciones culturales” durante esta crisis, “ha sido muy potente”, lo que se convierte en una “oportunidad de hacer una masa crítica en función de las desigualdades” que se exacerbaron en el país por culpa de la pandemia.

LA CULTURA PARA TRANSFORMAR CIUDADES

“El cine nos hace conocer la ciudad y permite ese intercambio no solamente con las películas que vienen de afuera sino eso que tenemos que contar desde adentro”, destacó por su parte la directora y guionista de cine Camila Loboguerrero.

El reconocimiento de las ciudades tampoco es posible sin el acceso a los medios de comunicación, pues sin estos las sociedades pierden la capacidad que tiene la información de ayudarles a descubrir e identificarse no solamente con el mundo sino también con el otro.

“Sin medios de comunicación o con medios de comunicación debilitados (…) esa capacidad de reconocimiento del otro, el descubrimiento de identidades y el fortalecimiento de las identidades también se ve afectada”, aseguró el periodista y gestor de proyectos editoriales Camilo Jiménez.

Ejemplo de ello es Bogotá, una ciudad en la que las políticas implementadas en los últimos 30 años han ayudado a que no se “haya estancado” culturalmente, aunque todavía “falte muchísimo”, como subrayó el director literario del Grupo Planeta, Juan David Correa.

“Esta ciudad se ha transformado gracias a la cultura”, alegó Correa sobre la capital colombiana, una ciudad cuyo crecimiento se disparó desde la década que arrancó en 1960 producto de una progresiva migración, pero que creó, sin una planeación urbana en ese momento, unos hitos culturales que se fortalecieron gracias a las “ciudadanías críticas”.

Hitos como los festivales Rock al Parque, creado en 1994, y el Iberoamericano de Teatro de Bogotá, el más grande de su tipo en el mundo y vigente desde 1988; así como el plan de bibliotecas públicas, el más ambicioso de América Latina.

“Las ciudadanías críticas que nos ayudaron a construir las personas que pusieron en marcha estos planes (…) son las que nos han permitido que estos hitos culturales se sostengan y avancen”, agregó.

UNA DEUDA CON LA CULTURA

Sin embargo, hoy las instituciones tienen una responsabilidad mayor no solo en ayudar a que estas expresiones se mantengan en el tiempo sino para que además las artes sigan descentralizándose.

Según reflexionaron los expertos, la cultura, como una industria que además de su valor social genera uno económico, debe ser entendida como un factor necesario para la creación y cambios de imaginarios históricos de violencia en un país que sigue invirtiendo altos presupuestos en la guerra y muy pocos en las artes.

“Hay unas incomprensiones muy grandes frente a las problemáticas que estamos viviendo y es cómo podemos poner siempre más recursos para la guerra que para la cultura. Todavía estamos comprando aviones para la guerra cuando en realidad necesitamos más presupuestos para la cultura”, cuestionó Valencia.

A ese panorama se suma la crisis económica generada por la pandemia, que ha afectado con mayor fuerza al sector cultural y enviado al fondo de la lista de prioridades las discusiones sobre las políticas públicas alrededor de la cultura.

Según Valencia, al sector cultural le ha faltado unos liderazgos políticos y la capacidad de generar agendas conjuntas con otros sectores en momentos de crisis como la emergencia sanitaria y la polémica reforma tributaria, que golpeará principalmente a la clase media.

Finalmente para Correa, Colombia sigue siendo un país paradójico porque es el único de “América Latina que en cada municipio tiene una biblioteca pública dotada con más de 2.000 libros”, pero tiene unos vacíos legislativos y en materia de condiciones que garanticen los derechos de autor.

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