La red Saab: el engranaje colombiano de la ficha clave de Maduro

Imagen de Cuestión Pública.
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El 2 de septiembre del año 2021 se publicó la Investigación periodística realizada por Cuestión Pública y CONNECTAS que revelan la red del barranquillero en Colombia antes de su captura en Cabo Verde: desde importaciones y exportaciones irregulares hasta presunto lavado y posibles testaferros que apuntó la Fiscalía.

Por David Tarazona, Andrea Rincón y Andrés Pacheco de Cuestión Pública en alianza con CONNECTAS

Colombia, 12 septiembre de 2021.- Cinco habitaciones que son tan grandes como una casa. Una sala de spa. Dos piscinas. Cinco baños. Un cine. Y hasta una cancha de tenis. Así es la mansión de Alex Saab en el barrio Riomar, en Barranquilla (Colombia), la residencia de la que gozaba desde 2017 cuando él y su red aún cerraban los negocios multimillonarios con el chavismo que primero lo convirtieron en un hombre influyente y, luego, lo llevaron a la prisión. “No es precisamente un inmueble común y corriente; corresponde a una mansión suntuosa”, definió la Fiscalía que investiga su patrimonio en Colombia.

tocó las puertas de esa vivienda de 3.800 metros cuadrados construida por el empresario y que fue incautada por la justicia tres años después. Aunque Saab ya no reside desde hace años en Barranquilla, la casa está desocupada y aún sin nuevo dueño. Ahora, la residencia acoge a los empleados designados por el Estado para el cuidado de la propiedad, que detallaron varios de los lujos antes mencionados. Desde las alturas se puede observar una casa de muñecas de tamaño real que se levanta en el patio.

Saab es una ficha clave de Maduro para coordinar negocios de viviendas, petróleo, oro y alimentos. Hoy está preso en Cabo Verde (África), donde enfrenta un proceso para definir si será extraditado a Estados Unidos, que lo acusó de lavado de activos provenientes de sobornos a través de bancos estadounidenses e importaciones ficticias a Venezuela. El perfil internacional de Alex Saab y sus negocios con el régimen venezolano se han llevado la atención de los medios en los últimos años. Pero poco se conoce de sus negocios en Colombia.

Como prófugo de los Estados Unidos y también temporalmente de Colombia -entre 2018 y 2019-, Saab dejó huellas que desnudaron el engranaje de sociedades que mantuvo durante las últimas décadas en el país, mientras su fortuna se multiplicaba, alimentada por los negocios con el chavismo. A medida que Estados Unidos avanzaba a paso firme con investigaciones sobre lavado y su patrimonio, la justicia colombiana apenas dio los primeros avances sobre sus compañías en el país que están sospechadas de haber cometido distintos ilícitos.

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La casa tomada

Presuntas exportaciones ficticias entre empresas registradas en suelo colombiano, posible lavado de activos con inmuebles y compañías ‘zombies’ que siguen operando pese a haber sido declaradas como inexistentes o disueltas son algunos de los hallazgos de esta investigación de Cuestión Pública y , con el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ). Su casona de Barranquilla es una tuerca de este engranaje de sociedades de papel, pues la empresa propietaria está acusada de blanquear dinero que podría ser proveniente de la corrupción chavista.

La mansión fue construida sobre cuatro predios comprados por Promotora Dubera S.A.S., empresa acusada por la Fiscalía de “presuntamente lavar activos” con el fin de legalizar recursos ilícitos obtenidos por la “organización criminal” de Saab. 

Julio Cesar Ruiz Maestre fue el gerente y único accionista desde que la sociedad se constituyó en 2016 hasta cuando cayó en proceso de extinción de dominio en 2020. Ruiz Maestre fue señalado por el ente investigador como presunto testaferro de Saab. Además, era su “socio y el encargado de las finanzas y la legalización de las empresas a nivel nacional e internacional”, según el Departamento de Justicia de EE.UU.

Para la Fiscalía colombiana, según documentos a los que accedió Cuestión Pública vía derecho de petición, Ruiz Maestre no presentaba un perfil financiero patrimonial con capacidad para adquirir bienes valorados en más de $8.000 millones sobre los que se construyó la casa de Saab, que una vez terminada se cotizó en más de $23.000 millones, según el ente acusador (casi 6 millones de dólares).

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La mansión de Riomar es la joya de Saab en Colombia. Ni siquiera las lujosas propiedades que ha tenido -directa o indirectamente- en Italia superan el valor de su mansión en Barranquilla. Por ejemplo, en noviembre de 2019, la justicia italiana incautó un apartamento en Roma que, aunque estaba a nombre de Camilla Fabri, esposa de Saab, fue comprado con el dinero del barranquillero, según la Policía de ese país. El apartamento, ubicado en el mismo edificio donde también está la joyería Bulgari, costó 4.7 millones de euros, según el medio italiano Il Tempo. La mansión de Riomar lo supera en valor.

Para construir esta casona barranquillera, Dubera compró cuatro lotes, en tres transacciones distintas, entre marzo y agosto de 2017 por un total de $5.029.000.000 (1.287.148 dólares). Dos de ellos fueron adquiridos el 1° de marzo de 2017 a Isracol S.A., una empresa panameña de un ciudadano israelí que vivía en Cartagena

El negocio lo concretó Mario García, descrito como “abogado del comprador” por el israelí, según el expediente de extinción de dominio de la Fiscalía. Si bien en documentos de la Superintendencia de Notariado y Registro, Isracol le vendió los lotes a Dubera, registrada en Barranquilla, en un chat entre el ciudadano extranjero y el abogado García, este último le dijo que “el accionista de Dubera es Heimdall q (sic) es una sociedad en Panamá y el accionista de Heimdall es Jorge Wurms”.

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En la conversación de Whatsapp, que está en manos de la Fiscalía, García le adjunta al ciudadano un pasaporte suizo de Wurms. El periodista Roberto Deniz reveló en Armando Info que Wurms está asociado a la red internacional de Saab. Por otra parte, Mario García, además de haber sido asesor legal de Alex Saab, en 2013, constituyó y fue accionista de Golden Sun Trading, empresa vinculada a la red del empresario barranquillero.

La agente inmobiliaria que cerró el negocio de la mansión de Riomar fue Regina Rosales. Ante las insistentes preguntas del israelí sobre quién viviría en el lote, Rosales le respondió con evasivas en otro chat de Whatsapp que conoció esta alianza: “muy buen cliente y es barranquillero, conocido de varios vecinos (…) Me pidió reserva hasta adelantar el negocio”.

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Los Ilusionistas

Se buscó tener la versión de los hechos de Julio César Ruiz Maestre a través de su abogado Julio Gutiérrez y de su correo electrónico. Su apoderado inicialmente respondió algunas preguntas, pero frente a un cuestionario sobre las acusaciones de la Fiscalía, como ser el presunto testaferro de Saab, dijo que debía consultar a su cliente y no volvió a contestar.

Saab habría construido su mansión de Riomar en respuesta a un desaire de su exesposa -Cynthia Certain- y del exclusivo Country Club de Barranquilla, que le habría negado la entrada a jugar tenis a su joven esposa italiana, la modelo Camilla Fabri, según el libro Alex Saab de Gerardo Reyes. Esto al parecer enfureció al empresario barranquillero que habría decidido construir la mansión con una imponente cancha de tenis en el techo para la italiana Fabri.

Mientras Dubera adquiría los lotes para la mansión de Riomar, en mayo de 2017 también le compró a la empresa Golden Sun Trading un lujoso apartamento en el piso 10 del edificio Bellagio de Barranquilla por 2.000 millones de pesos (517.000 dólares), de acuerdo a documentos inmobiliarios obtenidos para esta investigación. En el expediente de la Fiscalía, no hay una atención especial a esta transacción entre Dubera y Golden Sun. La operación la concretaron Ruiz Maestre, representante de Dubera, y Amir Luis Saab Morán, hermano de Alex y representante legal de Golden Sun.

Según un trabajador del edificio, Alex Saab y su exesposa Cynthia Certain vivieron allí con sus tres hijos entre 2014 y 2015 en dos apartamentos distintos: él con sus dos hijos mayores en uno y ella con el menor en otro.

Tres años después de estas transacciones inmobiliarias y sin poder explicar de dónde provenía su capital, Promotora Dubera llegó a reportar activos por 18.326.145.000 de pesos en 2019 (4.690.488 de dólares), según consta en los registros públicos. “Esta empresa ha aumentado sus activos de una forma desproporcionada, sin observarse cuál ha sido su éxito económico en proyectos inmobiliarios desarrollados. Los hechos permiten (…) establecer muy posiblemente una operación de lavado de activos”, sostuvo la Fiscalía, que agregó que las autoridades de EE. UU. también la tenían en la mira por presuntas actividades ilícitas.

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Ruiz Maestre, único accionista de la empresa, fue acusado por la Fiscalía en mayo de 2018 por cargos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir. En una audiencia de mayo de 2019, un juez canceló la orden de captura contra de Ruiz, Alex Saab y varios de sus familiares. Finalmente, la justicia precluyó las acciones en su contra.

 Según el abogado de Ruiz Maestre, Julio Gutiérrez, la Fiscalía solicitó la preclusión “por no tener participación directa con la comisión del hecho investigado, ya que él actuó como suplente en la cámara de comercio de la sociedad y nunca alcanzó actuar (sic)”. La Fiscalía no respondió las consultas al respecto. Dentro del proceso de extinción de dominio contra las propiedades Saab, en 2020 la Fiscalía tomó propiedad de los inmuebles de Dubera, cuyas transacciones firmó Ruiz Maestre.

Julio César Ruiz Maestre era sobrino de Robinson Ruiz, fallecido revisor fiscal de la sociedad Shatex y exsocio de Alex Saab. Tras la muerte de Robinson Ruiz, los únicos imputados por la Fiscalía colombiana son Alex Saab y el contador Devis Mendoza. El caso contra Alex en Colombia parece no moverse desde mayo de 2019, pues desde entonces no hay indicios de que tenga abogado penal en el país

Incluso, el abogado Jonathan Peláez que fue defensor en el expediente aseguró que “hace mucho tiempo no tengo nada que ver con esos asuntos”. Y desde la firma del abogado Abelardo de la Espriella, dijeron que “hace dos años se informó públicamente que (Saab) ya no es cliente de la firma”.

Dubera no sería la primera empresa de esta red que está siendo investigada por lavado de dinero. Todo comenzó con Shatex S.A.

La empresa presentó para 2007 y 2008 cifras que mostraban dos realidades financieras diferentes: una contabilidad menor ante el Estado para pagar menos impuestos y otra mucho más robusta ante los bancos “para adquirir productos financieros con esas entidades”, según un escrito de acusación de la Fiscalía de 2017 facilitado por el periodista Gerardo Reyes. La entidad sostiene que Saab también habría lavado dinero con Shatex, porque esta sociedad registró un “crecimiento económico inusual” y un “flujo de efectivo internacional injustificado”.

Pero es probable que la presunta manipulación vaya más allá de la doble contabilidad de esta compañía. El empresario, sus fichas claves y su familia, constituyeron al menos 24 sociedades comerciales en Barranquilla desde 1994 hasta 2016, según lo revelado por Cuestión Pública y .

Según los datos consignados por la red de Saab ante la Cámara de Comercio, sus empresas reportaron en promedio activos anuales por 21.237.712.815 de pesos desde 2011 hasta 2019. Esto equivale a 5.402.424 dólares por año. Si bien no es una suma despreciable, no se compara con los contratos que recibió Saab por parte del Gobierno venezolano.

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Sociedades ‘zombies’ y de papel

Shatex se convirtió en una empresa de papel desde 2010, apuntó la Fiscalía. Según su revisor fiscal, Shatex no existía físicamente desde 2010. Pese a esto, la compañía canalizó, un año después, la salida de 2.040.995.000 de pesos (531.000 dólares) al exterior por el sistema cambiario colombiano sin haber declarado dicha transacción, pues la sociedad no presentó declaración de renta para ese año ni para los siguientes, indicó la Fiscalía.

Además de esta compañía, al menos cuatro de las 24 empresas de Saab y su familia tendrían este tipo de patrón, según dos especialistas consultados: Blumenthal S.A., Comercializadora TuCassa S.A., Jacadi de Colombia S.A. y Centro de Producción Textil S. A.

El 31 de enero de 2012, como por arte de magia, los revisores fiscales de estas tres últimas empresas, presentaron su renuncia bajo el mismo argumento: las empresas habían dejado de existir físicamente hacía más de un año. Todas se dedicaban a confeccionar textiles.

El 20 de agosto de 2014, Jacadi reportó un capital accionario de 500.000.000de pesos (130.525 dólares). Lo mismo ocurrió con Tu Cassa S.A. que incluso en 2015, renovó su matrícula y reportó activos por 255.766.017 de pesos (66.767 dólares). Que estas compañías hayan presentado actividad financiera después de la declaración de inexistencia por parte de sus revisores no es ilegal, pero es una maniobra que llama la atención de los expertos consultados por Cuestión Pública.

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Las empresas de Alex Saab

Un experto tributarista consultado por esta alianza, que prefirió mantener su nombre en reserva, explicó que este es un patrón típico de empresas de papel: seguir reportando activos y patrimonio cuando ya la sociedad materialmente no existe, —más cuando confeccionan productos como textiles—. A esto se le conoce como empresa cascarón.

Saafartex Internacional S.A. también es un caso interesante. En 2018 era controlada por la compañía Roseacre Corporation, representada por Amir Luis Saab, hermano de Alex, y registrada en Belice. Para el 6 de julio de ese año ya estaba en proceso de liquidación, pero eso no le impidió seguir haciendo negocios. El 3 de octubre de ese mismo año, Saafartex Internacional importó de China un cargamento de edredones, según documentos a los que se accedió para esta investigación. Estas operaciones no son ilegales, pero todos los movimientos de las sociedades en proceso de liquidación deben estar encaminadas a la disolución de las mismas. Para especialistas, las operaciones que no buscan ese fin son irregulares.

“No es normal que una empresa en liquidación realice importaciones. Una empresa en liquidación está muerta y los muertos no hacen cosas,” afirmó Juan Ricardo Ortega, exdirector de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN). “En estos casos sólo podrían realizarse importaciones si estas están en curso al momento de la liquidación, y si esa importación hace parte de los activos de la sociedad que está en proceso de liquidación”.

Un caso más: Venedig Capital, que fue disuelta en noviembre de 2020, recibió en dación de pago un lote en Puerto Colombia en el exclusivo conjunto de Lagos de Caujaral -distinta a la casa que allí tuvo Alex Saab- mes y medio después de dejar de existir. La propiedad fue cedida por la empresa en liquidación Constructora Lake View S.A.S., según una matrícula inmobiliaria. En 2015, Venedig se la había transferido a Lake View como “aporte a sociedad”.

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El abogado invisible

Amir Luis ha sido representante de ambas compañías. Para 2016, sus suplentesen Lake View eran Shadi Saab Certain, hijo de Alex Saab y su hermana Katia Saab, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Barranquilla.

También está el caso de Blumenthal S.A., una filial colombiana de una empresa ubicada en Ciudad de Panamá. La compañía reportó ante la Cámara de Comercio activos por 5.000.000 de pesos (1.305 dólares) desde 2006 hasta 2015.

La empresa fue liquidada hasta 2019. Para Juan Ricardo Ortega, “esta puede ser una empresa de papel (…) Suena muy raro que los activos no cambien, porque si no cambian significa que la compañía no puso un peso en cuentas corrientes durante todo ese tiempo”. El experto señaló que “hay una cantidad de empresas que la gente ha creado como vehículos para manejar cuentas bancarias”.

Los Saab demostraron tener todo un libro de jugadas comerciales que no acabaron en las sociedades ‘zombies’ y de papel. Tres de las empresas —Shatex, Jacadi y Centro de Producción Textil— que habían dejado de existir materialmente según las renuncias de sus revisores fiscales del último día de enero de 2012 fueron vendidas en 2014 al apoderado de Alex Saab, Gastón Urueta Ariza, quien lo representó al menos hasta 2020.

Gastón Urueta Ariza ha sido abogado de Alex Saab, su esposa Cynthia Certain y varias de sus empresas como Shatex y Jacadi desde al menos 2010 cuando fueron demandadas en pleitos por dinero con varios bancos. En Barranquilla pocos hablaron de él ante la consulta de Cuestión Pública. No hace parte de la élite de la ciudad, tampoco es un jurista conocido. Fue prácticamente invisible hasta que en 2017 apareció en el radar de la Fiscalía al comprar estas tres empresas a Saab.

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La razón para vender fue la misma, según la Fiscalía: Urueta Ariza podía conseguir que el Gobierno de Venezuela pagara la deuda que tenía con ellas y que había sido imposible de recuperar. Una explicación singular, teniendo en cuenta las conexiones de Saab en el país vecino. Después de ser vendidas, Shatex, Centro de Producción Textil y Jacadi mantuvieron su mismo objeto social: la comercialización y producción de textiles. Las tres fueron liquidadas en 2016.

Según Juan Ricardo Ortega, este tipo de casos son comunes en Colombia, aunque no generalizables. “En el país no hay reglas serias desde el punto de la relación abogado-cliente, la regulación es muy amplia y casi que una persona puede delinquir con su abogado sin que este se vea afectado. Esto en parte se debe a que no existe un límite en la remuneración que una persona puede dar a su abogado. Uno podría pagarle a un abogado con todo el patrimonio de sus sociedades, aunque en realidad lo que puede estar haciendo es lavar el dinero de su patrimonio y usando al abogado como testaferro”.

Los maestros del engaño

La Fiscalía señaló que entre 2004 y 2008, antes de que Saab fuera introducido en los negocios del gobierno venezolano, Shatex S.A. canalizó 16.325.708 de dólares a través del mercado cambiario con importaciones. Una de ellas fue realizada con la empresa panameña I.M. Jordan International S.A. El organismo determinó que, en realidad, se trató de una exportación ficticia.

Este truco pareció extenderse a otra de sus compañías: Saafartex S.A., para entonces también propiedad de Alex Saab. Esta empresa importó textiles a I.M. Jordan International S.A. desde Pakistán. Los movimientos se dieron entre el 1 de octubre de 2007 y el 29 de marzo de 2010 por 438.783 dólares. En 2016, Saafartex S.A. pasó a llamarse Textiles Importados Andinos S.A.S. y fue representada por Urueta.

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En 2019, la DIAN inició una investigación sobre las importaciones correspondientes a 2016 de otra empresa de los Saab: Saafartex Internacional S.A. (distinta a Saafartex S.A.). La entidad señaló que había inconsistencias en los precios de compra de la mercancía que reportó Saafartex Internacional y en los precios de venta que aparecían en la factura de la proveedora extranjera, Bismillah Textiles Ltd. Mientras Saafartex Internacional declaró dos importaciones por 15.028 y 22.638 dólares, Bismillah Textiles Ltd. presentó dos facturas por 30.215 y 43.141 dólares, según la Fiscalía.

Aunque el expediente relacionado con Saafartex Internacional ha sido el único caso investigado por la DIAN, información obtenida por Cuestión Pública a través del Investigative Dashboard de OCCRP, arrojó que dicha compañía realizó supuestas importaciones de productos textiles comprados desde Pakistán a Bismillah Textiles por lo menos desde febrero de 2011 hasta enero de 2018, que suman 1.728.203 de dólares.

Con la información suministrada por OCCRP también se hallaron 1.749 operaciones de exportación e importación desde o hacia Colombia de la red Saab entre 2007 y 2018 por 46.087.426 de dólares. 158 operaciones fueron realizadas entre compañías de ellos mismos o de personas relacionadas con ellos por $5.428.130 dólares entre 2007 y 2017. Destacan importaciones y exportaciones entre la red Saab sin salir de Barranquilla, pese a ser operaciones de supuesto comercio internacional.

“Muchos grupos económicos hacen lo mismo, pero los contrabandistas y lavadores de dinero usan esa estrategia para transacciones ilegales”, señaló el exdirector de la Policía Aduanera de Colombia (Polfa), Juan Carlos Buitrago, que dirigió una investigación contra la red de Saab. Buitrago dijo que aunque este tipo de transacciones entre compañías de un mismo grupo o familia no necesariamente son ilegales, son sospechosas porque suelen ser utilizadas en actividades de evasión de impuestos, lo que sí es ilegal.

Todo parece indicar que los negocios de la red van más allá de sus contratos en Venezuela y que en su persecución por parte de Estados Unidos y Colombia, Alex Saab también dejó huellas en el país. Pese a que el empresario y otros miembros de su amplia organización han sido sancionados o enfrentan procesos ante EE. UU., Reino Unido, Italia y Cabo Verde, en Colombia ni él, ni nadie de su familia o socios fue a la cárcel y las investigaciones caminan a paso lento.

Al cierre de esta publicación, ni la defensa de Alex Saab, ni su hermano Amir, ni Gastón Urueta habían respondido las preguntas formuladas. El abogado de Ruiz Maestre respondió parcialmente.

Este reportaje fue realizado por Cuestión Pública y CONNECTAS con el apoyo del International Center for Journalists (ICFJ) en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación de las Américas.

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