La tal independencia en Colombia no existe

Foto: Jessica Patiño
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Por: Yurany Alzate

¿Independencia? ¿Dónde?

Dos fechas marcaron la historia de Colombia como República y es importante recordarlas porque hablan de la independencia de nuestra nación, una de ellas es el 20 de julio de 1810 y la otra es la batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819.

Este 2021 se cumplieron 211 años de la firma del Acta de la Revolución en 1810, fecha que se decretó oficialmente como aniversario de la proclamación de la independencia nacional en 1873.

Durante décadas ese día ha servido para que los gobiernos de turno resalten con desfiles militares y eventos administrativos la “gran labor que cumple y lo importante que es la Fuerza Pública en esta sociedad”, sin reconocer la diferentes denuncias y llamados que hace la población, en especial las personas más jóvenes en contra de instituciones como la Policía Nacional.

Este año, el 20 de julio llegó en medio de un Paro Nacional que no acaba y que deja en evidencia muchos casos de abuso policial, abandono estatal, violencias contra las mujeres, las personas diversas y un sin fin de problemáticas denunciadas por las diferentes organizaciones sociales del país, que demuestran que en Colombia para obtener justicia hay que luchar primero para no ser asesinados y segundo para poder ser escuchados.

“Independencia le llamaban hace algunos años a un país  donde te matan por reclamar derechos, a un país donde no tenes educación, ni ofertas laborales, donde la salud es precaria y donde las comunidades son esclavas de los grupos armados. A eso le llamaban independencia, a ser esclavo de un Estado narcoparamilitar”, dijo Juan Restrepo, en la marcha del 20 de julio en Medellín.

El 2020 y 2021 evidentemente cambiaron la festividad de esta fecha, de un 20 de julio en el que querían mostrar una Colombia libre, igualitaria, segura y confiable sin reconocer las verdaderas vivencias de las personas en los territorios que habitan. El año pasado cambió por la pandemia y este, por el estallido social que vive el país desde el 28 de abril.

Según  Alejandro Velázquez, historiador de la Universidad Externado de Colombia, “El 20 de julio es una celebración que históricamente ha estado permeada por el patriotismo, que normalmente se hace desde lo oficial, sin embargo hoy hay una crisis del Estado moderno, hay muy poca confianza de la ciudadanía hacia los gobernantes, hacia instituciones como el Congreso, la Presidencia, la Policía, el Ejército, por eso, esta celebración en el 2021 se hizo de cara hacia esos entes institucionales  con una serie de cuestionamientos, dejando claro que más que una celebración, es un día para luchar o para pedir algunas reivindicaciones”

Eso que afirma el historiador Velázquez, quedó en evidencia el pasado 20 de julio. En Colombia más de 39 mil personas salieron a marchar,  en 102 municipios de 26 departamentos del país. Además, las movilizaciones no solo fueron  convocadas por el Comité del Paro, quienes buscan que el Gobierno Nacional responda el pliego de peticiones, sino también por organizaciones sociales, sindicales y ciudadanía en general quienes entre las consignas que compartieron habían exigencias al Ejecutivo, al Legislativo y  numerosos llamados a las fuerzas policiales.

Bogotá, 20 de julio de 2021. Foto: Jessica Patino.

El grito de independencia que cuenta la historia, marcó el fin de la hegemonía española en el país, sin embargo hoy muchos jóvenes continúan gritando por la libertad, por el derecho a la vida , a la movilización social. Hoy también se grita, pero no de alegría, sino de tristeza, rabia e impotencia por la represión que vive Colombia a manos del Estado, como lo denuncian organizaciones defensoras de derechos humanos entre ellas la ONG Temblores y el Proceso Social de Garantías para Defensoras y Defensores de Derechos Humanos.

“Acá no hay nada que celebrar, no hay independencia, son unos indolentes esas personas que hoy cargan la bandera al derecho con tanta felicidad, como si nada estuviera pasando. Ser joven en este país es un  peligro, pero ya no tenemos miedo, nos unimos para decirle al Estado que nos cansamos de tanto abuso  y la independencia la vamos a conseguir así nos cueste la vida como ha pasado con otros compañeros que fueron asesinados por luchar, por movilizarse”, afirmó una integrante de la  Línea Aburrá.

Para Velázquez,  hoy son los jóvenes los que más le exigen  al Gobierno Nacional que cumplan  sus deberes, que se les garanticen los derechos y todo porque aunque tenemos una juventud pluriclasista, hay predominantemente una presencia importante de clases medias y bajas, de chicas y chicos  que no ven oportunidades de estudio y si las tienen no se cumple con lo que les promete, es decir no hay oportunidad laboral ni teniendo un título profesional, mientras muchos otros están endeudados con créditos universitarios o simplemente no pudieron ni terminar el bachiller.

“Hay que ver que varias de las personas  que están en frente de la primera línea, del Paro, de las organizaciones o movimientos que siguen planeando las marchas y que se enfrentan a la represión estatal son lo que en una concepción muy clasista de sociedad, la gente llama “los ñeros” haciendo referencia a las capas muy, muy humildes de la sociedad”, indica el historiador, Alejandro Velásquez.

¿Y qué significa izar la bandera de Colombia al revés?

Foto: Jessica Patiño

En el país muchas casas izaron la  bandera al revés, muchas personas en las calles la cargaban al revés, es decir, el amarillo que representa la abundancia y la riqueza de nuestro suelo, pero también la soberanía, la armonía y la justicia era el último color, en cambio el rojo, ese que representa la sangre estaba en primer lugar.

“Sangre es o hay. Matan a nuestros líderes, a nuestros jóvenes, a las mujeres, a los firmantes de la paz y no pasa nada. Acá, matar parece que fuera el deporte que da más plata y no hay justicia, nadie nos cuida. Salir a las calles significa tener miedo, porque si no te mata un grupo armado el mismo Estado lo hace”, comentó un líder de la Línea Aburrá.

Para este líder, y para muchas otras personas, no es un orgullo sacar la bandera de Colombia en un momento como el que vivimos, por eso, la llevan al revés, para que el mundo entienda que el país está en crisis.

Asimismo, Daniel Restrepo, sociólogo de la Universidad de Antioquia afirma que “eso simboliza un dolor de patria” y que además,  suele ser una expresión de las juventudes para mostrar que que no se sienten representados con lo que significa la bandera de Colombia “están  excluidos de varios procesos, con un dolor de lo que está sucediendo en el país en el marco del paro nacional”

Son las personas más jóvenes las que continúan en las calles, dicen desde la primera línea, y todo porque  se les niegan las oportunidades, afirman.

“Muchos de acá sabemos lo que es la calle, lo que es acostarnos sin comer, lo que es sufrir violencia y luchamos porque también hacemos parte de esta sociedad, merecemos que nos incluyan en las ofertas educativas, laborales, que tengamos más opciones. No queremos ser de la vuelta, ni morir en la vuelta, pero pedir eso también es un peligro. Colombia es un peligro, acá no hay libertad ni para hablar”, comentan  desde la PL.

Izar la bandera al revés significa eso, olvido estatal y violación masiva y sistemática de los derechos humanos.

¿Y cómo terminó el 20 de julio, día de la independencia en Colombia?

Foto: Jessica Patiño

En Colombia, según indicó el ministro de Defensa, Diego Molano, hubo 53.000 integrantes de la Policía Nacional y 36.000 hombres del Ejército en las calles ese 20 de julio porque no podían permitir “actos vandálicos, ni bloqueos de vías”, además dio la orden de incautar cascos, caretas, gafas, elementos con los que se cuida la comunidad, los equipos de prensa, APH, defensores derechos humanos de los ataques del Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD. Decisión que generó molestias y críticas en la sociedad colombiana ¿Desde cuándo es delito cargar  cascos o gafas? ¿Así de libres e independientes somos?

La libertad ni siquiera permite la represión y en Colombia el 20 de julio se evidencio la violencia, las capturas ilegales, el abuso policial. Tanto en Bogotá, Cali, Medellín como en otras ciudades del país hubo enfrentamientos entre la fuerza pública y los manifestantes, haciendo de este día, una fecha más de inseguridad y miedo. 

En Medellín, por ejemplo, Leyder Perdomo, abogado de la Corporación Jurídica Libertad, denunció que se presentó el uso inadecuado de armas de “menor letalidad” por parte de los agentes del ESMAD. Los enfrentamientos empezaron temprano en la ciudad de la eterna primavera y entre gases, tanquetas y piedras se desdibujó el objetivo de la protesta.

El pasado 20 de julio, las representaciones culturales que se desarrollaron desde las horas de la mañana en el que artistas y músicos protagonizaron una jornada de manifestaciones simbólicas que buscaban elevar los reclamos históricos y consignas en contra del Gobierno nacional, quedó ahí, en un enfrentamiento más donde la gente corría con la intención de encontrar un lugar seguro.

Los policías disparan con “justa causa” mientras los manifestantes responden a esas formas de represión y de violencia con más violencia, ambos bandos olvidan que la lucha no es del pueblo contra el pueblo, porque la fuerza pública también es pueblo, sino que se lucha en contra de la desigualdad, el abandono estatal, los asesinatos a líderes, lideresas, firmantes de la paz, entre muchas cosas más. 

Mientras ellos mismos se atacan, los que realmente tienen el poder están tomando decisiones que afectan cada vez más a la sociedad. La independencia en Colombia está muy lejos, no existe, porque ni económicamente dependemos de nuestro propio país.

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