La vía austriaca para las mujeres polacas que necesitan abortar

Miembros del colectivo de “Ciocia Wienia”, que se traduce como “tía Wienia”, un grupo de mujeres polacas se propone desde Viena ayudar a sus compatriotas a decidir libremente sobre sus cuerpos e interrumpir embarazos en condiciones seguras en Austria, se manifiesta en frente de la Iglesia de los Frailes Menores en Viena, Austria.

Viena, 6 mar – Mientras Polonia prohíbe casi por completo el aborto, un grupo de mujeres polacas se propone desde Viena ayudar a sus compatriotas a decidir libremente sobre sus cuerpos e interrumpir embarazos en condiciones seguras en Austria.

En la capital austríaca, situada a solo cuatro horas en coche desde el sur de Polonia, el aborto es legal desde 1975, sin limitaciones, hasta la semana 14 de gestación.

Las activistas polacas de Viena, que actúan bajo el nombre colectivo de “Ciocia Wienia”, que se traduce como “tía Wienia”, han ayudado desde octubre pasado a una veintena de mujeres.

PERFIL VARIADO

Según cuenta Eva, una de estas jóvenes polacas, que oculta su identidad por razones de seguridad, el perfil de las mujeres que piden ayuda va desde “adolescentes de 17 años que vienen solas, hasta madres de tres hijos acompañadas por sus maridos”.

Las propias afectadas se niegan a hablar con la prensa por miedo a represalias en su país ante el enorme estigma que significa un aborto en una sociedad conservadora como la polaca.

Las actividades de “Ciocia Wienia” tienen su orígenes en Berlín, donde funciona desde hace cinco años el grupo “Ciocia Basia”.

Las solicitudes de asistencia para abortar en Alemania “casi se duplicaron” durante la pandemia y en vistas de la sentencia en contra del aborto en Polonia en octubre del año pasado, cuenta Eva a Efe.

La nueva ley, en vigor el 27 de enero pasado, prohíbe interrumpir el embarazo por malformaciones en el feto, pese a que el 97 % del millar de abortos oficiales realizados en ese país en 2019 fueran por ese motivo.

A pesar de grandes protestas en toda Polonia, el gobierno conservador del partido PiS puso en marcha la ley, que ahora permite solo abortar en caso de violación, incesto o riesgo de muerte para la madre.

CIFRAS OFICIALES VS. CIFRAS REALES

Si bien las cifras oficiales están en torno a los 1.100 abortos por año, organizaciones feministas estiman que entre 80.000 y 150.000 mujeres arriesgan cada año en Polonia su vida en abortos clandestinos.

Se trata en muchos casos de un procedimiento peligroso, que de media cuesta unos 2.500 euros, cuenta Eva.

Estos datos excluyen a aquellas mujeres que caen en manos de falsos médicos que ofrecen sus servicios en clínicas improvisadas en apartamentos privados, donde las pacientes son sedadas pero al tiempo descubren que siguen embarazadas.

“Después de eso se quedan muy traumatizadas por lo sucedido”, añade Eva, quien achaca parte del problema a la falta de información en torno al aborto en Polonia.

De hecho, existen organizaciones internacionales como “Women help Women” (Mujeres ayudan a mujeres) que facilitan píldoras abortivas, también a mujeres en Polonia, por 75 euros.

IDA Y VUELTA EN EL DÍA

Debido al estigma que existe en la sociedad polaca en cuanto al aborto, la mayoría de las mujeres que deciden interrumpir un embarazo lo hacen en secreto.

Justificar un viaje al extranjero, y más en tiempos de pandemia, es todo un reto en Polonia, un país excomunista, donde la Iglesia católica es muy influyente, sobre todo en las zonas rurales.

“Necesitas hacer malabares para inventar excusas”, cuenta Marta, otra de las activistas polacas en Viena.

Por eso, Ciocia Wienia ayuda a organizar los viajes a Viena, que suele consistir en llegar de mañana o al mediodía, realizar el procedimiento y poder volver a Polonia esa misma tarde.

En caso de necesidad, las activistas también buscan alojamiento para las mujeres o las acogen directamente en sus propias casas.

FINANCIACIÓN POR REDES SOCIALES

Al lanzar su organización en octubre pasado, no les iba “demasiado bien”, reconocen las activistas.

Pero a raíz de las protestas contra la nueva ley en Polonia, sus objetivos se dieron a conocer también en Austria, y hasta la fecha han conseguido juntar a través de las redes sociales unos 12.000 euros para financiar sus servicios. Son donaciones que permiten cubrir los gastos de aquellas mujeres que no pueden costearlos, pues la clínica austríaca cobra entre 550 y 635 euros por cada intervención, a lo que se añade transporte y alojamiento.

“Desde el veredicto del Tribunal Constitucional (polaco) hay más y más mujeres que vienen por deformidades del feto”, explica Marta, una de las activistas.

Las deformaciones no se suelen detectar hasta la semana 12 del embarazo, lo que deja poco margen de actuación, ya que el aborto en Austria solo es posible hasta la semana 14.

ADOPCIONES ANÓNIMAS

Las activistas polacas eligieron ofrecer sus servicios en Viena no solo por estar cerca de Polonia sino también porque Austria es el único país de la UE, junto con Francia, donde se permite dar en adopción de forma anónima, algo importante, ya que algunas mujeres no detectan el embarazo no deseado a tiempo o simplemente no logran salir de Polonia antes de la semana 14 de gestación.

Para ellas, la adopción anónima puede ser una opción, explica Marta. “No es una alternativa al aborto, porque dar a luz es mucho más doloroso y requiere aguantar nueve meses de gestación… pero puede ser una solución”, concluye la joven activista.

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