Desde hace un tiempo venimos presentando la situación que se vive en el corregimiento de Altavista y en una parte importante de Belén, comuna 16, en el suroccidente de Medellín.

Dijimos que una nueva guerra surgía después de que se dio el fin de la guerra fría de la Oficina, una confrontación entre las dos líneas de ese cuerpo colegiado criminal, conformado por dos líneas militares: la línea mayoritaria o Alianza Criminal del Norte, y la minoritaria o Confederación Criminal de Medellín, guerra que dejó más de 300 víctimas mortales.

Se dijo que había que prestarle mucha atención. Hoy tenemos que traer nuevos elementos que hacen parte de esta confrontación. Confrontación que es menester dividir, porque son diferentes, unas más fuertes que otras, pero es una grave situación que se viene presentando.

También alertamos sobre la difícil y preocupante situación que viven los migrantes venezolanos que llegan a esta zona de la ciudad: se han convertido en víctimas y en victimarios al servicio de las agrupaciones ilegales que hacen presencia allí.

Las bandas de la parte alta de la comuna 16 y en Altavista los estaban reclutando a cambio de comida, vivienda y remuneración económica.

Hoy la situación es más compleja. El 42 % de muchas de estas bandas están compuestas por venezolanos. No aseguramos que es el conjunto de las bandas de este sector las que están integradas por venezolanos, sin embargo, podemos afirmar que los grupos armados ilegales de Altavista y la comuna 16 parte alta sí están compuestas en su gran mayoría por venezolanos.

En estas bandas hay niñas, niños, adolescentes y mayores de edad que, en número considerable, no tienen papeles, están indocumentados, son ilegales en el país. Incluso, un oficial de la Policía nos aseguró que muchos de ellos no se sabe quiénes son, pues no portan documento de identificación ni venezolano y mucho menos colombiano. Solo se sabe que son migrantes venezolanos que por su acento se reconocen.

La cartografía del crimen
El mapa de la criminalidad en esta parte suroccidental de Medellín es la siguiente:
En Altavista, sectores Manzanares y el barrio la Esperanza, hay confrontación entre los Chivos y los Pájaros, choque en el que participan muchos venezolanos.

En San Pablo y el Hoyo (Altavista), también protagonizan la confrontación los venezolanos que conforman los Chivos y los Pájaros.

En Aguas Frías, vereda de Altavista a la que se llega por el barrio las Violetas, pero que en su parte rural conecta con el Cerro Manzanillo y todo el occidente antioqueño, por donde ingresan armas y drogas, allí están las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, AGC o Clan del Golfo.

En el Nuevo Amanecer está la banda conocida como Mano de Dios, también allí hay presencia de las AGC o Clan del Golfo.

El sector La Palma es bastión de los Chivos, donde más fuerza tienen. En Manzanillo están las AGC enfrentadas con las Mulas, disputándose ese corredor estratégico.

En la parte alta de la comuna 16 encontramos que en las Violetas también hay confrontación entre los denominados Violeteros y los Paracos de Aguas Frías. Recordemos que el pasado martes 15 de octubre, a eso de las 5:30 de la mañana, hubo una reunión entre combos que terminó con un enfrentamiento entre ellos y de ellos con la Policía. El hecho se registró en la quebrada La Picacha, sector El Hoyo, que separa al barrio Las Violetas, de la comuna 16, con la vereda Aguas Frías, de Altavista, a la altura de la carrera 102 con la calle 31B. Ese día murieron Brayan Alexis Pescador Lotero, de 20 años de edad, y Walter Aicarlo Castañeda Jaramillo, de 38 años.

En Buenavista hay presencia de los Pájaros, una parte de los Chivos. En el sector Cantarrana y en el barrio Sucre también hay hombres de estos dos combos enfrentados y la gran mayoría migrantes venezolanos, como es la constante en la zona.

Una novedad fuerte en la zona es la presencia del Clan Familiar, expulsado de Barrio Antioquia, donde solo controlan una o dos cuadras y que ha llegado arremetiendo y expandiéndose en San Bernardo, Miravalle y las Playas, aliados, al parecer, con un sector de la banda de San Bernardo tratando de tomarse el control de esa zona.

En los sectores de Fátima y alrededores del Cerro Nutibara sabemos de la presencia de hombres de la Terraza.

Hasta la Hondanada y parte de la comuna 15 (Guayabal), exactamente en La Raya, que vincula a La Colina, se ha extendido esta confrontación. Allí hay presencia del clan familiar. Este conflicto que protagoniza la Raya se extiende hasta el municipio de Itagüí. Precisamente allí, en el barrio San Fernando, fue capturado el pasado domingo 27 de octubre un hombre conocido como Mono Pepe, cuyo nombre de pila es Wilson de Jesús Ríos López, presunto líder de la Raya. Este hombre fue capturado en 2013 por el Gaula, cumplió condena, salió de prisión, pero según inteligencia de la Policía, siguió delinquiendo.

Hace dos semanas fueron capturados varios venezolanos: dos hombres y una mujer, con armas de fuego tipo revólver en su poder, en el corregimiento Altavista.

Para entender un poco la dimensión del problema, una de las bandas del corregimiento está integrada por solo ocho personas de Medellín y las restantes 35 son venezolanos. Y así ocurre con la gran parte de bandas en Altavista y Belén, incluyendo a las AGC o Clan del Golfo.

Estos migrantes participan en sicariato, tráfico de drogas o como campaneros al servicio de los jefes, quienes también los tienen haciéndoles la comida, lavando su ropa, todo a cambio de vivienda, comida y también el recurso económico.

Incluso hasta brujería. Muchos los integrantes de los combos creen en santería, hechicerías, brujería, en la magia negra o en la santa muerte y por eso muchas de estas que saben de estos asuntos están al servicio de los líderes de combos y bandas.

Se pregunta la gente en Belén y Altavista, líderes sociales, ciudadanos, lugareñpos, ¿cuál es el control que Migración Colombia, que la Policía, que la Fiscalía están haciendo? Reiteramos, no son todos los venezolanos, muchos están tratando de ganarse la vida honradamente, muchos tienen trabajo como mensajeros, obreros y otras labores dignas y luchan por su sustento. Pero este grupo minoritario, ese 42 %, que por su propia volintad o por vinculación forzada están metidos en el conflicto, le está haciendo mucho daño a la ciudad.

Hay una nueva tarea para el alcalde electo de Medellín, Daniel Quintero: revisar a fondo esta situación. En cualquier momento podría aparecer una banda compuesta cien por ciento por venezolanos. Y ese primer lugar donde podría ocurrir sería precisamente en la parte alta de Belén o Altavista.

PD: Datos de investigadores adscritos a la policía judicial, encargados de indagar en la zona, dan cuenta de lo siguiente: Los Pájaros, en Altavista, hicieron una alianza con el combo los Joaquinillos y las AGC, todo con miras a disputar el territorio y el negocio ilegal con la banda los Chivos y las Mulas. Los Joaquinillos dejaron su alianza con la banda la Raya y se aliaron con los combos los Pájaros y San Bernardo.

Asimismo, las bandas del norte del Valle de Aburrá habrían traído hombres de la Farc desde Ituango para apoyar a los Chivos.

Entre ayer y hoy se ha capturado a tres venezolanos, entre los 18 y los 23 años, armados con revólver, en el corregimiento Altavista, al parecer al servicio de los Chivos.

Hasta la fecha son en total quince venezolanos capturados: 12 hombres y 3 mujeres, quienes deberán responder por los delitos de porte ilegal de armas de fuego, hurto y porte de explosivos.

Finalmente, en la zona han sido asesinados 2 venezolanos en 2019. Más adelante les daremos a conocer otros lugares de la ciudad en los que podría estar ocurriendo esto mismo.

Video: Explicación del fenómenocriminal en Altavista, Belén y Guayabal