“Las especies no carismáticas”: importantes para el funcionamiento del ecosistema metropolitano

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  • El Área Metropolitana del Valle de Aburrá, siendo la Autoridad Ambiental en lo urbano tiene el compromiso de generar consciencia frente al cuidado e importancia de la vida silvestre. 
  • Los murciélagos, gallinazos, búhos, serpientes, zarigüeyas, sapos, ranas y arañas son considerados especies no carismáticas. 
  • En el Valle de Aburrá habitan alrededor de 41 especies de murciélagos, 8 de búhos y una lechuza; 3 especies de buitres, 10 especies de marsupiales y 37 de serpientes. 
  • Durante 2021, al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre-CAV- han ingresado 1.753 zarigüeyas, 90 serpientes cazadoras, 254 búhos y  lechuzas, 45 gallinazos y 131 murciélagos, producto de diferentes casos de vulnerabilidad. 

Medellín, octubre 15 de 2021- Hablar de murciélagos, gallinazos, búhos, serpientes, zarigüeyas, sapos, ranas y arañas, tal vez, en cualquier momento de la vida ha generado  en los ciudadanos todo tipo de sensación de repudio, miedo o, simplemente rechazo y que a la vez, termina siendo la principal causa de muerte de cientos de animales que son víctimas de diversas  situaciones de maltrato o vulnerabilidad en el Valle de Aburrá. 

Por esta razón, desde el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, como Autoridad Ambiental en los diez municipios de la subregión y manteniendo el compromiso de ser “la voz de los que no tienen voz”, se han emprendido campañas que invitan a los ciudadanos a conocer la importancia de las llamadas especies no carismáticas que, aunque para muchos sean de agrado, cumplen un papel fundamental en el  funcionamiento biológico y ecológico de los ecosistemas. 

Diana María Montoya Velilla, Subdirectora Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, informó que este año al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre-CAV-ubicado en el municipio de Barbosa y operado en conjunto con la Universidad CES, han ingresado 1.753 zarigüeyas, 90 serpientes cazadoras, 254 búhos y  lechuzas, 45 gallinazos y 131 murciélagos, producto de agresiones o casos donde la ciudadanía ha reportado situaciones que ponen en riesgo la vida silvestre. 

“Hacemos un llamado a toda la ciudadanía a generar consciencia ambiental frente a las especies no carismáticas como son los búhos, las serpientes, los murciélagos, las ranas, los sapos, los gallinazos, entre otros”, dijo la subdirectora. 

Las zarigüeyas, siendo  marsupiales de hábitos nocturnos y pelaje erizado, se han convertido en  los animales más comunes que ingresan al Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre. Allí,  reciben atención médica veterinaria por golpes con objetos contundentes o mordeduras de perros y, en diversas ocasiones, presentan pronósticos reservados debido a la ceguera y las múltiples fracturas que les causan dichas agresiones.  

Andrés Alberto Gómez, zootecnista y líder del equipo de fauna del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, explicó que, si bien el territorio metropolitano cuenta con alrededor de 41 especies de murciélagos, 8 especies de búhos y una lechuza; 3 especies de buitres, 10 de marsupiales y 37 de serpientes, a estos animales no hay que tenerles miedo sino que, más bien,  aprender a coexistir y cohabitar en nuestro entorno. 

“Estos individuos cumplen funciones biológicas y ecológicas muy importantes para el  ecosistema. Lo que debemos de hacer como ciudadanos en caso de encontrarnos con estos animales, es comunicarnos con la línea de fauna silvestre  del Área Metropolitana: 304 630 00 90, y allí un equipo de profesionales atenderá el caso y procederá, en caso de ser necesario,  a brindarle cualquiera atención”, explicó Andrés Alberto Gómez. 

Para el Área Metropolitana del Valle de Aburrá es importante que los ciudadanos  respeten la vida de los animales silvestre. Por eso,  hacemos énfasis en que  los animales también merecen su espacio y, por lo tanto, será fundamental no manipularlos ni atacarlos en caso de cualquier avistamiento. 

¡La importancia de las especies no carismáticas! 

Zarigüeyas y marmosas (familias Didelphidae)

Las zarigüeyas, son marsupiales (no roedores) habitantes nativos del Valle de Aburrá. Su presencia se debe a la expansión de la frontera urbana hacia los bosques que habitaban, y a su facilidad para adaptarse a nuestro entorno. Se alimentan de la basura, de árboles frutales y de huertas. Al ser omnívoras ayudan a controlar plagas de vertebrados e insectos, dispersan semillas y son presa importante de los depredadores nativos. Las zarigüeyas no atacan a menos que deban defenderse. Son de naturaleza huidiza.

Búhos y lechuzas (familias Strigidae y Tytonidae)

La presencia de búhos y lechuzas en la ciudad es normal porque en el ecosistema urbano habitan muchas de sus presas potenciales. Gracias a ellos, hay un control natural de plagas y animales pequeños como marsupiales, roedores, aves, reptiles y anfibios, e incluso insectos.

Serpientes (orden Serpentes)

De las 37 especies que hay en el Valle de Aburrá, 4 son víboras o corales, es decir que tienen veneno de importancia médica. Estos animales utilizan el veneno para inmovilizar a sus presas, les ayuda con la digestión de las mismas y también para defenderse. Los humanos no somos presas potenciales para ellas, y sus ataques por lo general son accidentes o confrontaciones causadas por la persona que se acerca demasiado al animal. Ellas controlan las poblaciones de pequeños animales y su presencia es esencial para el equilibrio del ecosistema.

Murciélagos (orden Chiroptera)

Los murciélagos del Valle de Aburrá se alimentan de frutos, insectos y hasta peces: pueden ser dispersores de semillas, controladores de insectos y algunos pueden polinizar plantas. Son de naturaleza esquiva, no atacan, sino que aprovechan la oferta de nuestra vegetación urbana, los comederos y los insectos.

Buitres o gallinazos (familia Cathartidae)

Los gallinazos y gualas del Valle de Aburrá tienen una labor esencial: son importantes en los ecosistemas porque se deshacen de la materia orgánica en descomposición, lo que facilita y acelera el reciclaje de nutrientes. Su presencia tan común se debe principalmente a la mala disposición de residuos. 

Artrópodos (arañas, orugas, escorpiones)

Los artrópodos como arañas, escorpiones, abejas, avispas, orugas, que tienen herramientas para defenderse como espinas, tenazas o aguijones son muy temidos. Sin embargo, debe entenderse que todos estos animales tienen funciones dentro del ecosistema urbano y no llegan a nuestras casas a atacarnos, sino a buscar refugio y recursos para su familia y su especie. Esas herramientas les sirven para alimentarse

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