Para José Andrés Marín Henao de aproximadamente 30 años de edad, su vida alegre le jugaría una mala pasada iniciando el primer día de octubre cuando decidió ingresar a eso de las 5:00 de la tarde del día martes a un establecimiento público de razón social, pista de baile ‘El Rinconcito’ ubicado sobre la Carrera 10 # 22A-05 del Barrio Obrero.

Allí y en compañía de un amigo y una mujer de nacionalidad venezolana, disfrutó por varias horas de la música, el baile y la charla amena que generaba el ambiente acompañado de algunas copas que con el correr de los minutos producía risas y alegría por supuesto.

Pero la realidad para José Andrés era otra, pues con el correr de las horas su vida en este mundo ya estaba marcado y a medida que la noche pasaba poco tiempo le quedaba de vivir.

Y fue a eso de la 1:00 de la madrugada que el hombre después de pasar una gran noche del ambiente musical, se quedó dormido para siempre en un ‘rinconcito’ donde sus dos amigos sin saberlo, quisieron despertarlo quizás con el fin de que pagara la cuenta y de una vez salir del lugar ya que era la hora del cierre.

Pero el llamado por varios minutos, algunas palmas en el rostro o la jalada de “patas” como popularmente se dice, no despertaron a José y hubo la necesidad de acudir al llamado de los paramédicos del cuerpo de bomberos de la ciudad, quienes al llegar al sitio y revisar sus signos vitales, se dieron cuenta que ya no había nada para hacer, la víctima yacía sin vida dentro de la pista de dicho local.

De inmediato y después de declarado muerto, las autoridades se hicieron presencia en el lugar de los hechos hasta la llegada del personal de criminalística de la policía Sijín quienes condujeron el cadáver hasta medicina legal donde se determinará la muerte de este hombre que entró alegre y salió en completo silencio.