Los afectados por la caída del Space aún están esperando su reparación

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Basados en una fe más resistente que los edificios de los que fueron desalojados, los afectados por la constructora CDO siguen esperando recuperar su patrimonio.

No se rinden. Sin importar que ya hayan pasado siete años desde que la torre 6 del edificio Space se desplomara causándole la muerte a 12 personas y desencadenando un ‘efecto dominó’ en otras edificaciones levantadas por dicha constructora. Construcciones que aún permanecen en Medellín, como cicatrices de concreto que financieramente desangran a sus propietarios.

Como cada 12 de octubre, desde aquel 2013, en la ciudad se sigue hablando de la tragedia del Space y el drama de aquellos que tuvieron que dejar sus ‘apartamentos de papel’ porque estaban mal construidos.

Han sido siete años de numerosos procesos y demandas, pero de pocos resultados. Y su patrimonio, al igual que su paciencia, se han ido desgastando poco a poco. Aquí les contamos en qué van los procesos.

Nadie quiere el lote del Space

El liquidador del edificio Space, Marco Tulio Zapata, encargado de esta tarea por la Superintendencia de Sociedades, explicó que se trató de construir un patrimonio autónomo para vender el lote mediante acción fiduciaria, pero uno de los propietarios no quiso dar la aprobación por lo que se cayó esa opción.

“Entonces, la Supersociedades ordenó la adjudicación en proindiviso (derecho parcial de una persona sobre una propiedad, que comparte la titularidad con una o más personas) para aquellos propietarios que no aceptaron lo ofrecido por la constructora en su momento”, explicó Zapata.

En total, hay 31 propietarios, de los cuales, 18 recibieron una cuota correspondiente al 40 por ciento, mientras que los 13 restantes no negociaron al considerar que el precio ofrecido en ese entonces no era el adecuado.

El problema es que ese registro no se ha podido ejecutar. “La Superintendencia ha devuelto el registro hasta cuatro veces y hoy por hoy está todavía sin registrar, lo que ha impedido que los propietarios se reúnan y tomen una posición en torno a la venta del lote”, expresó el liquidador.

Dicho lote, de casi 11.000 metros cuadrados, se encuentra en una parte privilegiada de El Poblado y tiene cercanía con el Túnel de Oriente. Para Zapata, actualmente en esta zona el metro cuadrado no baja de 2,5 millones de pesos, por lo que dicho lote podría estar avaluado en más de 20.000 millones de pesos. Sin embargo, la venta está en unos 12.000 o 13.000 millones, lo que alcanzaría para pagarles a los propietarios, a la alcaldía (que implosionó el edificio), al liquidador y a los abogados.

“Las anteriores alcaldías y las empresas de construcción han dicho que el lote está estigmatizado y han asimilado que tiene algún tipo de relación con los antiguos dueños. Y eso no tiene nada que ver, lo importante es minimizar los perjuicios que tienen los propietarios. Una cosa es el edificio que se cayó y cómo se construyó, y otra muy diferente el lote en el que se hizo. El lote no tiene problema”, puntualizó Zapata.

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Continental Towers, un potencial ‘Space’

Muy cerca de las ruinas del Space, hay otros dos edificios desalojados desde finales del 2013 por fallas estructurales: Asensi y Continental Towers, ambos construidos por Alsacia CDO.

Este último, apenas se mantiene y cada día que pasa se convierte en un posible ‘Space’ por el riesgo de colapso. Así lo asegura Diana Cristina Tobón, propietaria de uno de los apartamentos y presidenta del Consejo de Administración, quien contó que, a mediados del año pasado, el ingeniero Roberto Rochel hizo una revisión a la estructura y evidenció que su condición ha empeorado.

El diario El Tiempo tuvo acceso a dicho informe, que entre sus hallazgos dice: “Una atención especial amerita el análisis del comportamiento de los muros de fachada, estos muros han venido colapsando progresivamente a través del tiempo, y en el momento de la visita la inestabilidad de algunos de ellos con riesgo de colapso elevado. La falla de los muros de fachada no obedece a la falta de mantenimiento, sino a errores constructivos”.

En especial, llamó la atención un muro de fachada ubicado en el último piso de la etapa 3 de construcción, el cual “se encuentra en condición crítica de estabilidad (…) La carencia de conectores horizontales con la columna amenaza con colapso y afectación a la vía Las Palmas”.

En las conclusiones, el experto dice: “Un eventual colapso, total o parcial, amenaza seriamente a las comunidades vecinas. El edificio en su estado actual, amenaza colapso de sus fachadas y presenta alto riesgo ante cargas sísmicas de importancia”.

En cuanto a los procesos para recuperar su patrimonio, Tobón contó que inicialmente adelantaron un proceso ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que, en enero de 2016, le ordenó a la firma constructora Alsacia CDO devolver 13.380 millones de pesos a 65 propietarios de la urbanización. Sin embargo, esta sentencia nunca se cumplió porque la empresa entró en liquidación.

Adicional a este proceso, hay uno de liquidación judicial de Alsacia que adelanta la Superintendencia de Sociedades, un proceso que está en etapa de adjudicación de apartamentos de Continental Towers y el edificio Asensi a nombre de los afectados.

“Eso es una barbaridad, porque son apartamentos mal construidos. Nosotros interpusimos un recurso y estamos en ese proceso, que ya está terminando porque la empresa no tiene recursos para responder”, expresó Tobón.

Y hay un tercer proceso, que es una Acción de Grupo ante el Juzgado 24 Administrativo de Medellín, en el que tienen demandada a la alcaldía, principalmente, porque no ejerció control al momento de aprobar los planos y aprobar la licencia cuando era evidente que la obra no cumplía con la norma de sismorresistencia.

“En ese proceso seguimos en etapa de pruebas y no ha avanzado mucho por la situación de la pandemia. Aquí es donde tenemos puestas nuestras esperanzas”, expresó la afectada. Y agregó: “En lo personal, ha sido muy duro. Nosotros quedamos con créditos hipotecarios, los bancos están activando los créditos, tenemos una valorización, lo que también es el colmo porque qué valorización va a tener un edificio en riesgo de colapso. Nos amenaza un predial, porque, aunque tenemos una exención, esta termina entre el año entrante y el 2022. Seguimos pagando administración porque la persona jurídica sigue vigente”.

En el proceso de Continental Towers hay alrededor de 110 demandantes que corresponden a 71 apartamentos.

Estafados por una constructora e ignorados por las alcaldías, los afectados por CDO aún confían en que la justicia llegue. Y a diferencia del Space, ellos aún siguen de pie.

Inseguridad, otro problema

Además de los problemas estructurales, los predios de Space, Asensi y Continental Towers comparten otra problemática: la inseguridad.

Por su parte, Tobón contó que hay bandas organizadas que están en el plan de desmantelar el edificio. Manifestó que permanentemente los vecinos escuchan en horas de la noche martillazos, llegan vehículos a llevarse elementos seleccionados (cables, baños, puertas).

“Esto ha generado una situación de inseguridad y zozobra a los vecinos e incrementa el riesgo de colapso”, expresó la propietaria.

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Sin embargo, tras una visita del personal del Dagrd, la Secretaría de Inclusión Social, 123 social y del comité local de la comuna 14, se concluyó que “como predio privado, la seguridad en el interior es responsabilidad de los agentes liquidadores y tenedores de la propiedad”.

Por su parte, el liquidador de Space contó que, al no haber vigilancia en esos predios, se están convirtiendo en guaridas de habitantes de calle y en zonas de saqueo de bandidos para llevarse lo poco que hay.

“No hay vigilancia porque no hay recursos. A un liquidador no le pueden pedir que asuma la vigilancia de eso porque no tiene recursos. Yo estuve tratando de asumir hasta el máximo algunos, pero tampoco puedo asumir por cuenta mía más vigilancia”, contó Zapata.

Opinión similar tuvo la presidenta del Consejo de Administración de Continental Tower. “Es el colmo que el municipio insinúe que es un bien privado y que nosotros tenemos que encargarnos. Este es un tema de voluntad política”.

Tomado de El Tiempo

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